Joder, qué bien había dormido. Creo que no me había sentido tan descansada desde hacía meses. Me iba a levantar con todo el ánimo del mundo e iba a decirles a todos los editores que íbamos a hablar con el abogado y que éste se iba a encargar de hacer un acuerdo de compra para la editorial. Con eso podríamos solucionar todos los problemas de un solo plumazo. Podríamos continuar trabajando a nuestro ritmo y con el sistema que nosotros mismos habíamos ideado y nos libraríamos de una vez por todas de ese plasta inútil. Sí, eso es. Les mandaría un mensaje a todos para que nos pusiéramos de acuerdo en cuanto abriera los ojos. Ahora me tocaba trabajar. Ya había descansado suficiente y, aunque no tenía ni idea de qué hora era porque aún no me había animado a levantar los párpados, me iba a hacer u

