Quizá debí pedir más detalles del evento, cuando dijo que sería en casa, no imaginé que tendría tal magnitud, esperaba algo más del tipo convivio familiar.
El lugar está rodeado de autos de lujo, todo a mi alrededor es enorme, caro y extravagante.
— Bienvenida. — Saluda una mujer en la entrada, lleva un uniforme n***o formal y une peinado recogido. — Nombre, por favor. — Pide con amabilidad.
— Emily Hudson.
Parece confundida, revisa la lista una y otra vez.
— Me temo que no se encuentra en la lista, tengo que pedirle que se retire.
Claro que no estoy en la lista, prácticamente me autoinvite.
— Yo, en realidad soy...
— Cariño, estás aquí ¿por qué no me llamaste? — Izan aparece detrás de la mujer, tiene los brazos abiertos y una gran sonrisa en el rostro como si se alegrará mucho de verme.
— Quería sorprenderte.
Coloca su brazo sobre mis hombros y me pega a su cuerpo.
— Intenta sonreír, parece que viste a un fantasma y no a tu novio.
— ¿que dijiste? ¿a caso tu....
— Déjame ayudarte con eso. — toma el pequeño bolso que cuelga de mi hombro, maas que una maleta es un bolso con un solo cambio en el interior, no pretendo pasar demasiado tiempo aquí, un cambio bastará para regresar mañana a casa.
— ¿No es demasiado ligero para un fin de semana?
— ¿Por qué no me dijiste que esto era todo un evento y no solo un convivio familiar?
— Solo es un montón de gente petulante y engreída reunida en el mismo lugar. — Se encoge de hombros y avanza por los pasillos y escaleras de la enorme casa.
— ¿A dónde vamos?
— Te mostraré la habitación.
Honestamente esperaba que fuera como en los típicos dramas adolescentes donde por casualidad solo hay una habitación con una cama demasiado pequeña como que dos personas la compartan.
Es probable que en una casa tan grande como está lo que sobren son habitaciones vacías.
Despues de instalarme en una de las habitaciones, me recordé porque estaba haciendo esto, forme una gran sonrisa en mi rostro y entrelace los dedos con los dedos Izan para salir y dar un espectáculo.
— Hagamos esto. — dijo cuando dimos el último paso al exterior.
El jardín está lleno, hay personas de todas las edades y una vez más confirmo que para nada es un evento familiar, hasta el momento reconocí a unos cuantos políticos y empresarios.
— Todos nos están mirando.
— ¿que? no, son ideas tuyas.
— Tengo ojos ¿sabes?
— bien, puede que si nos miren un poco Pero lo olvidaran en un instante.
Me está costando mantener la sonrisa, mis piernas se sienten como gelatina y mi garganta está seca.
— Izan, ¿cuánto tiempo ha pasado? — Saludo un hombre sentado al lado del papá de Izan.
— Han Sido unos cinco años tal vez. — Se acerca y lo saluda con una palmada en la espalda.
— ¿Y está hermosa chica a tu lado? no te habrás casado y no me invitaste ¿cierto?
— Tenga por seguro que recibir ala invitación en cuanto está lindua me de el si.
— ¿Es cierto eso? — Interrumpe el papá de Izan, tiene una sonrisa en los labios, Pero, su voz es violenta.
— Bueno. — Toma mi mano. — No encontramos mejor momento que este para darte la noticia.
— Creí que solo eran chismes de pasillo. — comenta con hostilidad.
— Lamento presentarme de esta forma señor Clark.
— Cielo, estás aquí conmigo, no tienes que disculparte, ¿ no es así papá? ademas, no eres una desconocida, al igual que Cecil está acompañando a Henry, Emily es mi novia y tiene todo el derecho de estar aquí conmigo.
Las palabras de hizan le hicieron el mismo efecto que un golpe en el estómago.
— Disfruta de la fiesta Emily.
No me di cuenta que estaba conteniendo la respiración hasta que estuvimos un metro lejos de él, el ambiente se sentía tan pesado que me costaba respirar, cualquiera podría notar las diferencias que hace entre sus hijos, mientras a Henry lo lleno de elogios un día antes a Izan lo evita con la mirada.
— Eso salió bien. — Dice animado mientras caminamos hacia una de las mesas.
— tenemos un concepto bastante diferente de "bien"
— ¿Que dices? papá estaba que lanzaba chispas.
— ha, bueno si ese era el objeto se puede decir que si salió bien.
— Debe de estarse retorciendo sobre sus hemorroides al darse cuenta que puedo quitarle todo gracias a sus tontas clausulas, no me sorprendería que le pida a Henry que adelante la boda.
Escucharlo hablar tan alegre de lo que yo catalogaría como un inminente desastre me hace sentirme más relajada, un poco menos culpable, me aferró a su mano para no quedarme rezagada en un lugar donde todos parecen comerte con la mirada.
— ¿A dónde vamos? — Pregunto a ver qué nos dirigimos a la mesa donde se encuentra su hermano Henry, junto con otras personas.
— A esparcir más pólvora.
Conforme nos acercamos puedo escuchar las risas de las personas sentadas alrededor de la mesa, incluso Henry muestra una amplia sonrisa, a su lado hay una hermosa chica que parece estar más concentrada en retocar su maquillaje que en la conversación, lleva un hermoso vestido blanco y un bolso de diseñado, tiene unas piernas largas y delgas, por otro lado puedo reconocer al abogado Michael Hertfort.
— ¿Hay lugar para dos más? — Pregunta a modo de saludo y coloca su brazo sobre mis hombros.
— Quisiera decirte que no, Pero, es tu casa. — Bromea Michael.
Más que una reunión entre amigos parece una reunión de trabajo, todas llevan trajes costosos hechos a la medida.
— Emily ellos son algunos amigos de Henry, prácticamente tuve que criarlos, el idiota de ahí es mik..
— Michael Hertfort, mucho gusto. — Me adelantó y lo ofrezco un saludo, inmediatamente se pone de pie y me da un beso amistoso en la mejilla.
— ¿Nos conocemos?
— No realmente, en realidad ha llevado algunos de los casos más polémicos del medio. — Explicó.
— ¿Colega?
Asiento y procedo a saludar al otro hombre a su lado.
— Este de aquí es Ethan Rhys, director de prenotare.
—¿La editorial?
— Correcto, mucho gusto. — Igualmente se pone de pie y me ofrece un saludo amable, tiene una expresión mucho más reservada que Michael.
— y ella. — Señala a la distraída chica al lado de Henry — Es Cecil, mi querida cuñadita. — Se acerca a ella y le da un pegajoso beso en la mejilla, esperaba un gran alboroto por parte de Henry Pero parece no darle importancia.
— Hola Izan. — Saluda molesta ignorando mi presencia y procede a sacar nuevamente su espejo.
La conversación fluye de forma natural, entre Izan y Michael es imposible que se agoten los temas de conversación, desde trabajo hasta anécdotas se su infancia.
Incluso cuando Izan se levantó de su lugar para ir por bebida no me sentí incómoda, lo único realmente molesto es la mirada que constantemente me lanza Henry, parece molesto por compartir el mismo oxígeno que yo.
— Toma cariño. — Me entrega Izan una piña colada .
— Ah.
— ¿Algún problema?
— No mucho, en realidad no me gusta la piña.
— ¿Que pasa hermano? ¿no conoces los gustos de tu novia?
Desde que nos sentamos en esta mesa es la primera vez que le dirige la palabra a izan y lo hace solo para lanzar veneno.
— Recuérdame cuál es el color favorito de Cecil.
Nadie parece prestarle atención a los comentarios pasivo-agresivos que se lanzan los hermanos, como si de algún modo ya estuvieran acostumbrados