Para cuándo regrese a la oficina después de mi trágica primera cita ya todo el personal parecía saber algo, ignorando las miradas me escondí entre las montañas de papeles que tenía por revisar.
—Bien, ¿dime qué está pasando? — Exigió Ana.
— ¿de que hablas? — fingi demencia temprana y me coloqué los auriculares con la esperanza de hacerme invisible.
— Emily Hudson, sabes de que hablo, Alan de contabilidad lo sabe, Johan de RRHH lo sabe, incluso mi jefe lo sabe, asi que dime ahora mismo que sucede.
— Creo que tengo novio. — Murmuré con el rostro entre las manos.
— ¿que?
Me levanté de mi silla y arrastre a Ana hasta el piso de mi cubículo, ambas nos sentamos, ocultas a la vista de los demás.
— Creo que estoy saliendo con Izan. — Digo avergonzada. — no es que sea real, todo se trata de una relación falsa y...
— Oh por dios, ¿aceptaste?
por un momento olvide que Ana estaba ahí cuando Izan se acercó su propuesta.
— No es lo que parece.
— Tienes que contarme todo, mañana, cerveza y pizza.
— Mañana no puedo...— Es una larga y complicada historia familiar, tengo que fingir ser su novia para que pueda obtener las acciones y yo mi puesto, todo porque su papá puso una cláusula... — Procedo a contarle toda la historia, todo lo que sucedió desde que Henry se robó mi ascenso— y por eso mañana tengo que ir a su casa y pasar un fin de semana ahí. — Agh, me quejo y paso una mano por mi rostro.
— Vaya, ¿todo eso paso este día?
— Desearía que pudieras venir conmigo.
— Creeme, quisiera estar ahí, es como una novela de los 60's donde la madre le ofrece dinero para alejarse de su hijo.
— Lo seee. gracias por no juzgarme.
— Que va, estoy divertidísima con esto.
Paso el resto de mi día trabajando, hasta que las luces a mi alrededor se apagan, solo somos mi computadora y yo, quizá algún fantasma dentro del edificio, eso último es una broma, llevo meses trabajando hasta las tantas de la noche y nunca escuché ni siquiera el zumbido de una mosca.
Volver a casa se ha vuelto triste y solitario, tengo el sentimiento de haberme quedado sola en el mundo, en algún momento Ana no estará más a mi lado, no de la forma en la que lo está ahora.
Decido continuar con mi trabajo hasta que el sentimiento desaparece y es sustituido por el sueño.
Con cuidado guardo todos los documentos y apago mi computadora, sin la luz del monitor el lugar se oscurece de inmediato.
Avanzo a tientas mientras busco mi celular dentro de mi enorme y desordenado bolso, conozco tan bien los pasillos de este edificio que no necesito luz para saber dónde me encuentro, se que a veinte pasos está el ascenso, solo tengo que presionar el botón con la flecha indicando hacia abajo y la puerta se abrirá iluminando mi camino.
—Uno, dos, tres...—comienzo a contar los pasos— cuatro, cinco...
— ¿Que haces?
— Haaaa, ¿quien anda ahí? — Pregunto moviéndose en todas direcciones sin poder ver nada.
— Soy... déja..de...
Me muevo y sacudo mi bolso en un intento por defenderme, siento unos brazos rodear mi cuerpo.
ay dios, ¿será este mi fin?
— Por favor no te lleves mi alma. — Suplico aterrada por el fantasma-demonio que intenta apoderarse de mi.
— Quieres quedarte quieta. — Grita apretando mis brazos con fuerza, me sacudo con fuerza una última vez y de pronto todo se vuelve doloroso y pesado.
¿Son así de fuertes los fantasmas?
tengo la espalda pegada al piso, el frío atraviesa la delgada tela de mi blusa y me eriza la piel, siento un gran peso sobre mi cuerpo, un aroma masculino y una respiración agitada y caliente sobre mi rostro.
— No me mates. — Suplico en voz baja.
No responde, estoy segura de haberlo escuchado hablar antes, tenía voz grave y sensual.
¿un fantasma con voz sensual?
— ¿Eres un fantasma?
No hay respuesta, solo una risa discreta, el peso ha disminuido, aún siento una presión en el pecho Pero ya no resulta asfixiante.
— ay dios....— Grito al sentir su mano recorriendo mi brazo hasta mi rostro, es grande y suave, recorre cada parte hasta encontrar mis labios, se detiene, mueve un dedo sobre ellos.
Otra vez ese peso sobre mi, siento su respiración más cerca, el aroma es mucho más intenso y es ¿caliente?
Sus labios se posan sobre los míos, suaves, calientes y ansiosos.
Estoy paralizada, este fantasma-demonio está tomando mi primer beso, lo está robando.
¿por qué se siente tan bien? sus labios se mueven con destreza, su lengua se abre paso entre mis labios hasta el interior, se mueve, se enreda, me invade por completo.
No lo estoy disfrutando, lo juro que no siento nada....
¿en qué momento enrede mis brazos alrededor de su cuello?
— Carajo. — Gruñe molesto sobre mis labios.
Oh por dios y si este es el método para extraer el alma.
Mi cuerpo se enfría, en un instante ya no hay nadie, no hay nada que me mantenga recostada sobre el piso y al mismo tiempo no puedo ponerme de pie.
Coloco el bolso sobre mi pecho y saco el celular que tanto tiempo me costó encontrar, enciendo la linterna solo para confirmar que aparte de mi no hay nadie más.
Después de una oración, un padre nuestro y dos aves marías, salgo del edificio.
— Le acabo de ser infiel a mi falso novio con un fantasma, en nuestro primer día de falsa relación.