— Acepto. — Dije aún parada en el marco de la puerta, exaltada y con la respiración agitada.
— Hola Emily, adelante.— Respondió con una sonrisa de triunfo y la calma que lo caracteriza.
Hace un segundo estaba poseída por el demonio del odio y la frustración, lo que me trajo hasta aquí, sentada y con un vaso de agua, a todas luces más tranquila comienzo a creer que no fue una buena idea, ¿será buen momento para retractarme?
— Entonces, ya somos novios.
creo que ya no es posible.
—Creo.que novios es una palabra muy fuerte, quizá ¿pretendientes? —Digo nerviosa mientras juego con el hilo que sobresale de mi blusa.
Su risa resuena en todo el lugar, no es extraño verlo sonreír por el lugar, conversar con los empleados a su paso, Pero está risa es diferente.
— Como te dije antes, no tiene que ser real y tampoco pretendo obligarte, es una historia bastante tonta, puedes tomar una decisión después de escucharla. — Recoge el vaso frente a mi y lo llena de agua nuevamente.
— No tiene que...
— Una cosa es segura, tendrás que llamarme por mi nombre. — Rodea su escritorio y se sienta justo delante de mi. — Como ya lo habrás notado Henry y yo no somos del todo parecidos, eso es porque en realidad somos medios hermanos, no compartimos la misma madre, cuando era niño mi madre robó una pequeña fortuna y huyo con el chófer dejándose a mi padre y a mi solos, papá, no era un hombre especialmente cariñoso, sobre todo si tomamos en cuenta que soy más parecido a mamá, unos años más tarde conoció a su actual esposa, la mamá de Henry, desde que nació se convirtió en su obra maestra, lo moldeo a su gusto desde el día que eligió los pañales que tenía que usar, para no hacerlo más largo, se ingenio una forma para dejarle todo haciéndolo ver como una lucha de esfuerzo, puso una ridícula cláusula, para poder recibir sus acciones el momento que se retire tenemos que cumplir dos condiciones.
1. ser m*****o activo de Clark & Davis
2. estar casado.
— Suena a drama de los 60's. — Bufo con una sonrisa burlona.
— Lo es, el caso es que mi hermanito ya es m*****o del bufet y recientemente se acaba de comprometer con la hija del señor Davis, ¿lo entiendes?
— ¿si? no estoy segura la verdad.
— No me mal entiendas, no me interesa el dinero de papá, solo quiero darle una lección, lo hizo pensando que yo jamás podría cumplir con ciertas condiciones.
— No quiero preguntar esto,Pero, ¿por qué yo?
— Sencillo, como mi falsa esposa podrás recibir el puesto que mi hermanito te robó.
— No me parece correcto. — Digo nerviosa. ¿que va a pasar con Hen...con el señor Clark?
— No tienes que preocuparte, incluso si pierde está oportunidad es bastante rico.
Meterme en esta historia familiar no parece algo apropiado, dijo que no se trata de nada más que de darles una lección, quizá tenga razón , incluso si es el jefe o el hijo del jefe deberían respetar el esfuerzo de los demas.
— Bien, lo hare.
— ¿te parece si comemos juntos?
—¿ Tan... tan rápido?
— En cuanto nos vean juntos comenzarán a correr los rumores, entre más rápido mejor.
— Oh, si. — Me levanto de la silla sin estar muy segura de lo que sigue.
— ¿Nosotros tendremos que... besarnos? — Quizá está pregunta tendría que haberla hecho antes de aceptar la propuesta.
— En algún momento, supongo.
— Ah.
Definitivamente a mi cerebro le costará procesar todo lo que acaba de suceder, por suerte mañana es fin de semana y puedo trabajar desde casa, ¿debería de haberle dicho que nuestro acuerdo es únicamente dentro de las oficinas del buffet?
Decido hacer lo único que me sale bien y abro una de las carpetas para ponerme a trabajar, en teoría siempre funciona bastante bien, Pero, ahora no puedo dejar de ver el reloj, dentro de algunas horas tendré mi primera cita falsa con mi novio falso.
Puede que pase gran parte de mi fin de semana disculpándome frente a la tumba de mis padres, también mi manicurista estará bastante molesta cuando vea el estado de mis uñas después de este día.
Igual que antes no puedo regresar el tiempo y mucho menos detenerlo, inevitablemente salgo de mi cubículo y camino a la velocidad de una tortuga tratando de evitar aquel momento.
— Hola Emily, comenzaba a creer que no vendrías. — Saluda Izan.
— Perdí la noción del tiempo, lo lamento. — Me siento frente a él y tomo un menú para cubrir mi rostro.
— ¿sabes? la finalidad de esta cita es que nos vean juntos, si cubres tu rostro de esa manera nadie notará que estás aquí.
— Yo, solo estaba mirando el menú.
— si lo miras a esa distancia estarás ocupando lentes en un futuro no muy lejano. — Bromea. — Relájate, cualquiera diría que tengo un arma bajo la mesa.
— Nunca antes había hecho esto. — Explicó.
— ¿No habías comido antes?— Bromea y muestra una sonrisa honesta. — Yo tampoco lo hice antes, es igual que salir a comer con un amigo, no tienes por qué estar nerviosa.
No es difícil como conversar con Izan, tampoco me siento presionada, es el hecho de saber que estoy mintiendo.
— ¿cuál es tu color favorito? — Pregunta.
— ¿No es un poco infantil hacernos ese tipo de preguntas?
— No creo tener favoritos,Pero, si tuviera que elegir diría que el azul.
— Gracioso.
— ¿lo es?
— No del todo, solo que, conozco a alguien más que también habría elegido ese color.
— Mientras no sea...
— Lo es. — confirma mientras bebe un sorbo de gaseosa.
— No creo tener nada en común con él, como te dije antes, no es mi color favorito, simplemente lo elegí al azar, y para ser honesta no creí que supieras nada de él, ya que estamos aquí fingiendo ser "novios" para darle una lección.
— Que se haya convertido en una idiota arrogante no es su culpa, nunca tuvo oportunidad contra papá, y no siempre fue como lo imaginas, yo estaba realmente feliz de tener un hermano.
— ¿contándo historias de nuestra infancia? ¿no es un poco personal como para hablarlo con una empleada? — Dice Henry engreído, está parado a un lado mío, con las manos en los bolsillos como si nada le importará.
Debí darme cuenta cuando llegue, es igual a tener una nube negra posada sobre mi cabeza.
Levanto mi café helado e ignoro sus palabras.
— Emily, no es cualquier persona hermanito... es mi novia.
Por poco escupo el café sobre su rostro, creí que la idea era dejar que lo descubierta solo al paso de los días, Pero decirlo de esa manera, el mismo día que los cortamos es... una locura.
— ¿Ahora debería llamarte cuñada? — incluso sin verlo puedo sentir su mirada clavada en mi.
— Emily está bien. — Coloco el vaso sobre la mesa y fijo la mirada en cualquier punto para evitar su rostro.
— Es increíble como cambian las cosas, hace algunas horas me estabas acosando en el baño y ahora me entero que eres la novia de mi hermano.
— ¿Lo acostaste en el baño? — Pregunta Izan divertido.
— No.
— Observar a una personas dentro del año mientras sostiene su m*****o para orinar se define como acoso.
yo no ví su.....
Carajo, puedo sentir mi rostro arder, como puede decir algo así sin titubear.
— Fue un accidente y no ví... nada. — Murmuró avergonza.
— Lo siento hermanito, si mi novia dice que fue un accidente es porque así lo fue.
— Claro, ya que eres la novia de Izan, supongo que vendrás mañana.
— Claro, ahí estare. — Respondo rebosante de falsa seguridad.
— Nos vemos Emily. — Se despide con una pequeña sonrisa, no como las de antes y procede a robar mi café.
observo a través del cristal como bebe de el mientras camina, del mismo popote del que yo bebi antes.
— ¿a dónde acepte ir? — Pregunto derrotada, recostando mi cabeza sobre la mesa.
— Es el cumpleaños de papá.
Por suerte no es tan malo como pensaba, puedo hacer acto de presencia, quizá una hora o dos y regresar a casa si grandes consecuencias.
— Ya que me invite sola, ¿podrías darme la información? ¿es algún salón del centro? ¿un hotel?
— Es en casa.
No es lo ideal pero igualmente puedo asistir un momento.
— Un fin de semana de festejos.— Añade.
— Ok, si tienes el arma que mencionaste antes, la necesito ahora.
Si algo sale mal ten por seguro que puede salir peor.