CAPÍTULO 6

1237 Words
Rebecka Volteo y veo a mi mejor amiga, completamente dormida. Tomo una manta y la arropo, me levanto de la cama para apagar la luz de la habitación, pero mi curiosidad me gana y me acerco a la ventana. Desde aquí se puede ver un poco más la fachada de la mansión Ackerman, pero solo eso, la fachada nada más. Mis ojos se abren más al ver a una persona tambaleándose a la entrada de la mansión, trato de ver de quién se trata, y lo logró reconocer de inmediato. Alessandro. Sin pensarlo dos veces, salgo corriendo, bajo las escaleras en silencio, tratando de no hacer ruido, deduzco que todos están dormidos. Abro la puerta principal y la cierro lentamente. Bajo rápidamente los escalones de la entrada y corro, con el viento a mi favor, moviendo mi melena color fuego, olvidé recogerla, pero ya da igual. La distancia entre ambas casas, es un poco extensa, cuando me acerco a aquel portón, mis pies se lastiman al sentir como se entierran piedras entre mis dedos, agacho la cabeza y noto que la entrada está tapizada de pequeñas piedras blancas, sinceramente nunca las había notado del todo, por supuesto también olvidé los zapatos. Cuando estoy a unos pasos de él, noto que murmura cosas sin sentido y que se tambalea, mi primer instinto es tomarlo del hombro, impidiendo una caída, pero haciéndome notar. Gruñe y siento su peso sobre mi hombro. Va todo de n***o, con unas botas y unos vaqueros que se acoplan a sus perfectas piernas y una camisa informal. Voltea a verme—¿Quién...? ¡Oh! ¡Ya se quien eres!—arrastra las palabras. Mi corazón da un brinco. —La fresita problemática...—murmura. Sus ojos brillan, supongo que por los efectos del alcohol, su cabello está despeinado, pero eso no es irrelevante, siempre está así y no le queda mal. —¿Fresita?—frunzo el ceño. Sonríe torpemente—¿Nadie te ha dicho que pareces una fresa? Niego lentamente, aún no me creo que estemos tan cerca, yo con su brazo sobre el hombro, tratando de que no toque el piso, él con su cara ligeramente inclinada hacia mi rostro, con esa torpe y borracha sonrisa. Su fragancia jugando con mi tacto. —Lo digo por tu cabello—agrega mientras enreda su dedo en un mechón de mi cabellera. —¿Perdiste la llave de tu casa?—cambio de tema, para no pensar en que está tocando mi cabello y respirando cerca de mi cuello. Chasquea la lengua—Nadie tiene llaves de esta casa. —¿Entonces como entran? Sonríe—Ingenua fresita...—susurra cerca de mi mejilla. Siento que pierdo el control de la situación. Lo tomo del brazo, esta vez arrastrándolo un poco hacia la entrada. —Siéntate—ordenó mientras lo animó a que lo haga. —Mandona—farfulla, sus ojos se cierran. Se tira sobre las piedras, y recarga su espalda en una pared. Mientras pienso en que hacer, no se por que carajos me metí en este jodido lío, mejor lo hubiera dejado que muriera solo aquí afuera. ¡Ah pero te gusta andar de caliente!... Suspiro, pensando seriamente en tocar el portón, pero se que sería inútil, también pienso en saltarme hasta el otro lado, pero no funcionaría, eso es muy alto y me partiría en dos al intentarlo. Busco una solución hasta que veo una pequeña caja plateada a un lado de la pared donde está recostado Alessandro, veo un botón en ella. No dudo ni un segundo en presionarlo, con la esperanza de que alguien conteste. Segundos después escucho una voz responder. —Casa de la familia Ackerman, ¿qué se le ofrece? —Hola... emmm Alessandro Ackerman está aquí afuera, muy borracho...—volteo a verlo y tiene los ojos cerrados—Y dormido al parecer... —¿Quién es usted? ¿Una de sus amigas? —¿Amiga?, no, solo soy una vecina, lo vi muy mal y decidí ayudarlo. —De acuerdo, en un segundo alguien irá por él. Espero alguna otra respuesta pero no la hay, no pasan ni dos minutos y el gran portón de abre frente a mis narices, deleitándome con aquella casa que siempre anhelé poder observar. Tal y como la imagine, una entrada enorme, con 6 autos muy lujosos, un inmenso jardín, una gran fuente justo en medio y la gran entrada, ni se diga. —Señorita—una voz femenina me hace reaccionar. Una señora está frente a mi, con una cálida sonrisa. —Hola...—respondo. —Gracias por ayudarlo—murmura. Unos tipos que deduzco que son sus escoltas, toman a Alessandro y lo cargan, como si fuera un muñeco frágil, caminan con él hacia la casa. —No fue nada... —¿Quién eres?, jamás te había visto cerca de él, o en el vecindario—cuestiona mientras me examina. Por un momento olvidé que traía pijama. —Vivo a unas calles de aquí, mi mejor amiga vive allá—apunto la casa de Cami. —La familia Garber...—murmura—Gracias por avisarnos. Sonríe una última vez y entra, inmediatamente el portón se cierra lentamente hasta ocultarse esa gran casa. Con mis pies dolorosos por el evidente sufrimiento de esas pequeñas y molestas piedras, camino con seguridad hacia la casa de la familia Garber. Cierro la puerta y camino a la cocina dispuesta a tomar un vaso de agua antes de dormir, pero mi sorpresa es evidente cuando veo a Luna en la cocina. —¿No puedes dormir?—pregunta al verme. Suspiro—Últimamente el insomnio ha llegado a mi vida. —Y espera a que tengas hijos—ríe. Sirve un vaso de agua y me lo entrega. —Te vi con ese chico... el mayor de los Ackerman. Abro y cierro la boca, sin saber que decir exactamente. —Yo... —No te juzgo—suspira—Esos chicos son los más atractivos, el peligro siempre nos gusta más que lo estable o lo bueno, solo ten cuidado nena, esa familia no tiene buenas acciones, una vez que entras te consumen. —¿Por qué todos dicen eso...? —Por qué eso es lo que se sabe... —No pretendo acercarme... —He notado tu interés por él... eres como mi hija Becka, es imposible no darse cuenta. —¿Soy demasiado obvia? Sonríe—Solo un poco, tu curiosidad se refleja a través de tus ojos... —Pero de verdad... no tengo planes de acercarme, él jamás... me notaría. —Pues si no te nota, es un idiota, eres preciosa y la chica por la cual todos morirían. Sonrió—Gracias Luna... gracias por ser como una mamá y por escucharme. —¿Bromeas?, yo moriría por que Cami me contará algo de su vida... —Es complicado para ella... dale tiempo. Asiente y camina hacia la escalera. —Recuerda Becka, lo peligroso sabe mejor, pero no siempre es lo mejor... Sonrió—Me tatuaré eso en una nalga, lo juro. Ríe y niega, mientras sube las escaleras. Me voy a la cama pensando en todo, pero lo que no puedo sacarme de la cabeza es ese tonto apodo sin chiste. "Fresita problemática" Redes Insta: vibbeswithgabss Tiktok: vibeswithgabss Twitter: vibbeswithgabss ¡No se olviden de votar y seguirme!? Nos vemos pronto, besos? Los quiere Gabss?
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