Rebecka Tomo la botella, la inclinó hacia mis labios, y le pegó un largo y largo trago. El líquido se desliza por mi garganta quemándola al instante, haciéndome gruñir y alejar la botella de inmediato. Pongo la botella sobre la mesita, y limpio el restante de mis labios. —Odio a Alessandro Ackerman... Cami da una risa juguetona, ya está ebria, igual que yo. —¿Lo odias? ¿Por qué?, creí que te gustaba. —En pasado... —Claro... —Lo digo en verdad, antes era mi completa obsesión. —¿Y por qué dejo de serlo? Suspiro—Porque es un idiota engreído. —Pero no negarás que sigue siendo muy guapo. Gruño—¡Mucho!, por eso lo detesto aún más. Tomo de nuevo la botella y me paso el trago. Media hora y botella después, ambas estamos lo que sigue de ebrias, confieso que somos algo inexpertas bebie

