Rebecka —Así que... ¿sólo se te ocurrió invitarlo a cenar?—pregunta mi mejor amiga, mientras mastica un trozo de fruta. Ladeo la cabeza y asiento—Fue lo primero que se me vino a la mente... —Y minutos antes dijiste que lo detestabas. —No es de mi total agrado... —Ya, por eso lo invitas a tu casa. —Si, se que no fue la mejor idea del mundo, pero ya deja de reprenderme. —Para alguien que odia a Alessandro, no te ves tan intranquila. Suspiro—Solo intente ser amable. —Tu jamás serias amable con alguien que no lo ha sido contigo. —Tal vez ya cambie... —Becka... lo peligroso sabe mejor, pero no siempre es lo mejor. —Tu madre me dijo lo mismo... —¿Qué? ¡Carajo!, no le digas que lo dije, creerá que le robo sus frases de señora. Sonrió—Ella te ama... —Claro... solo jamás me deja tran

