Rebecka —Le toca esta pastilla...—aviso mientras le entrego a la abuela Ackerman sus medicinas correspondientes. Después hago lo mismo con él abuelo. —Eres un ángel Becka...—murmura en abuelo, con esa sonrisa tierna que lo acompaña. Les sonrió, nos sentamos a ver televisión toda la tarde, hasta que la puerta principal se abre, dejando ver a Alessandro y un montón de chicos con el uniforme del colegio donde solían estar los hermanos Ackerman. Alessandro no deja de observarme ni un segundo, mientras le avisa a sus abuelos que se tomo la molestia de imputar a unos amigos a comer. Los pobres viejitos solo asienten, dándole el completo consentimiento. Sale del salón de tele y se mete a la cocina. Yo sigo dispuesta a acompañar a los abuelos. —Rebecka—mi nombre resuena. Me sorprendo por e

