Las manos de Maruam se cruzan en su regazo, luego se aclara la garganta y nos mira de manera expectante...
—Cassandra ha decidido viajar a su amado y apreciado México, su tierra natal, para que tengamos un reportaje inédito respecto a sus paisajes y turismo en general. —, ¿qué piensas al respecto?—Interviene Maruam con una sonrisa petulante plasmada en el rostro.
No sé qué demonios él está planeando, o qué espera al respecto... No obstante, tengo un mal presentimiento a propósito de su idea. ¿Para qué se supone que él me enviaría a México?
Amo a mi país, y me encantaría ver a mi familia... Pero he venido a Kuwait para superarme, no es momento de huir. No soy de las que huyen de sus problemas, incluso cuando ellos representan peligro e incluso podría decirse que la muerte.
La idea de un reportaje no es mala en lo absoluto... Para nadie es un secreto que la familia Halabi también posee una de las agencias de viajes más prestigiosas de todo el continente, sin embargo, no pensé que en los planes de Maruam, estaba sacarme de su vida de tal modo...
¿Está decidido a dejarme?
¿Entonces, si yo accediera a regalar a nuestro bebé, igual me echaría?
¿Por qué él me está tratando como ciudadana de segunda?
La rabia que emana de mí, cala en cada espacio de mi alma... No puedo creer que él me este haciendo esto, y menos que haga planes sin siquiera consultarmelo. Es un malnacido, y ahora no parece el momento más adecuado para darme cuenta.
—Maruam, me parece una idea estupenda. Quizás, incluso yo me animo a conocer México, y sus bondades, es un país de mujeres bellas, calidez y hermosas costumbres... Y su comida... —Afirma el señor Halabi y me mira de forma atenta y sonríe.
—Sabía que te agradaría la idea de Cassandra, tenemos que poner más atención en la agencia de viajes, mi hermano no es un buen administrador, así que ni siquiera entiendo tu empeño en que el día de mañana sea él quien lo gerencie, ni hablar de la aerolínea, él es un idiota. —Agrega Maruam y su cara expresa aires de superioridad.
—No te expreses de ese modo de Nader, es un buen chico, únicamente es muy joven... Estoy seguro de que se convertirá en un gran hombre. —Interviene el padre de Freddy con gesto osco.
—Creo que... Lo mejor es que yo me retire. —Irrumpo con el corazón hecho un caos, estos temas personales no me competen, mi vida es un desastre en este momento como para pensar en conocer problemas ajenos.
—No, no se vaya aún, señorita Cassandra. —Insiste el señor, me ruborizo al escucharlo.
—Padre, creo que Cassandra tiene un par de obligaciones pendientes, lo mejor es que cumpla con ellas, sobrará tiempo para que conozcas los puntos más importantes de su proyecto. —Puntualiza Maruam y me mira de reojo, en su cara se ubica un disgusto.
¿Por qué demonios insiste en que me quede?
—Me gustaría invitarle a cenar, señorita Manríquez, lo que me ha propuesto Maruam es una idea excelente si tomamos en cuenta que el público árabe ama lo exótico, sé que su país es un destino ideal y que usted sabrá sacar lo mejor de el, quizás La Ciudad de México no sea suficiente para lo que quiero dar a reflejar, posiblemente sería un viaje por todo el país, incluso, quiero discutir unas promociones especiales en la aerolínea. —Añade el señor Afif, sus ojos parecen ajenos.
No es para menos después de que Maruam haya decidido hacerlo sentir estúpido por escoger a su otro hijo como CEO de otra empresa. Los ricos y sus problemas...
—Papá, no te precipites. Yo puedo discutir estos temas con la señorita Cassandra, en horario laboral, conoces mi política. —Interrumpe Maruam y su boca hace una mueca disgustada nuevamente.
—Yo estaré encantada de cenar con usted y desarrollar un poco más mis ideas, señor Halabi. Para mí, será un honor. —Irrumpo rápidamente y le dedico una amable sonrisa.
—No te enfades, querido hijo, sabes perfectamente que me encantaría que Nader se encargue de la aerolínea, y quiero que sea un negocio consolidado cuando llegue el momento. Por ahora, yo también tengo derechos, y creo que sería irrisorio que quieras controlar quien come en mi mesa.
—¡Por Dios, padre!—Exclama Maruam y golpea el escritorio generando un severo estruendo. —, ¿Acaso crees que alguna vez Nader estará capacitado para desempeñar semejante obligación?
—Sabes perfectamente lo que espero de mis hijos... Mi dulce Maryam, se ha casado con un excelente hombre que le hace vivir como se lo merece. Mi querida Dayam, se ha casado con Bilal, y estoy convencido de que se ha hecho un gran hombre... Tú pronto serás el esposo de Sonia, y espero juntos formen una familia y buenas decisiones... Mi pequeño retoño cuando encuentre una buena mujer, también tendrá todo lo que se merece, no tengo porqué preocuparme. —Explica el señor Afif con expresión relajada, aunque sus ojos expresan lo contrario.
Lo escucho perpleja. El padre de Maruam ha confirmado lo que tanto me ha dolido escuchar... Maruam va a casarse con esa mujer, posiblemente por negocios... Posiblemente porque la ame con toda su alma.
Mi realidad, es que yo no formo parte de su vida, solo fui un juguete para él, uno que piensa desechar ahora que se aburrió.
—Es una mierda que pienses que únicamente casados podremos rendirte tal como lo esperas... —Añade Maruam y se pone de pie.
Por alguna razón, siento empatía hacia él... A pesar de todo.
—Hijo, sé perfectamente lo que hago. Solo estaré tranquilo cuando todos mis hijos se hayan casado, fui padre muy joven, y hoy en día estoy relajado porque me he dedicado a su formación, solo me falta verlos casados. —Insiste el señor Afif y me mira con simpatía nuevamente.
—Es una más de esas manías locas de la comunidad... —, Maryam no estaba enamorada del maldito Koian, y aún así, apoyaste ese matrimonio. —Profiere Maruam con agresividad.
—Maryam es una chica muy frágil, necesitaba un hombre fuerte, ahora son felices. No deberías preocuparte por los demás, Sonia es buena, y siempre has sido su novio, ¿por qué tanto miedo a casarte?, llevan buen tiempo comprometidos. —, Maruam, no toleraré que deshonres a la familia. —Dice el señor Afif, esta vez, alza la voz.
Siento que yo no debería permanecer aquí... Quisiera abrir un gran agujero, y desaparecer de esta oficina... De esta empresa... De este país...
Sin embargo, no puedo quedarme de brazos cruzados ante la situación que estoy viviendo.
Voy a ser madre de un hijo, soy una mujer adulta, con una profesión... Mis padres han hecho todos los sacrificios existentes para que yo llegue a donde estoy, y siempre he aspirado más...
¿Voy a quedarme de brazos cruzados viendo como un jodido hombre destroza mi vida?
No puedo llegar a mi hogar con un bebé en el vientre, sin poder decir quién es su padre porque corro el riesgo de morir... No quiero criar a mi hijo en esas condiciones.
Maruam tiene que dejar de ser un peligro o una amenaza para mí, para ello necesito poder...
Y de alguna manera u otra, me siento capacitada para adquirirlo. Para él, lo más preciado son sus negocios y el honor de la familia Halabi...
Me convertiré en una pesadilla en su vida, después de todo... Él se lo ha ganado.
—Señor Halabi, tengo que irme, me ha llamado Khatya para que corrija unos detalles del evento de ayer... —, ha sido un placer coincidir con usted, señor Afif Halabi, me encantaría que se diera el momento de pasar por mi oficina para acordar su disposición para cenar. —Digo en voz alta en vista de que la conversación familiar en torno al hermano menor de Maruam, me he sentido como un florero en todo este rato, a pesar de la fluidez de mis pensamientos y sentimientos.
—No se preocupe por ello, soy un hombre que se permite ser dueño de su tiempo. Quiero que vengas a mi villa hoy, acostumbro a llevar los negocios a mi mesa familiar, no hay decisión como está que no se tome ante mi hermosa Samira. —Me responde el señor Afif con una enorme sonrisa dibujada en su rostro.
Por supuesto, Samira es su esposa... Es admirable que hable de tal modo de ella.
—Ahí estaré, no se preocupe. —, ¿a las ocho, no?—Le pregunto con ligereza ante la penetrante mirada de Maruam, me está asesinando con la mirada.
—Sí, señorita Manríquez, la esperaremos. —, que tenga un feliz almuerzo, yo también tengo que irme, he quedado de almorzar con Maryam en un nuevo restaurante italiano. —Contesta el hombre con cordialidad y se acerca a Maruam y le da un abrazo.
Justo cuando él sale de la oficina, salgo detrás de él...
Maruam me exige con una seña que vaya nuevamente hasta él, sin embargo, hago caso omiso... Su padre se encuentra a unos pasos de mí.
—Eres una maldita perra. —Susurra Maruam apenas ve a su padre detenerse a hablar con una de las empleadas de servicio.
Mi pecho siente nuevamente una punzada...
Jamás espere que él se expresara así de mí...
No sé cómo demonios sigo esperando algo de él, es evidente que este hombre no está dispuesto a tenerme consideración... O a ponerse un segundo en mi lugar.
Saco el dedo del medio en su dirección, y le dedico una falsa sonrisa. Una que realmente no siento, no obstante, no le volveré a dar el gusto nunca más de verme rota. De verme llorar, de ser testigo de que él me destrozó, a mí, a mis sentimientos, y a la mujer que solía ser.
Hoy, Cassandra Manríquez, se ha convertido en otra mujer. Una mujer que es dueña de sus acciones y su destino, cueste lo que cueste, haré pagar a Maruam Halabi las lágrimas que derramé en su pecho, y la humillación que me hizo sentir...
Un plan preciso, la verdad es que no lo tengo... El dolor que siento ahora, y tener que mentirle con que voy a acabar con mi embarazo, nublan toda la cordura que puede existir en mí...
Lo mejor es que aproveche el horario del almuerzo para dar un paseo... Para tomar aire libre...
Recojo mi cartera en la oficina, sin pasar a avisarle a Kathya, saludo con amabilidad a dos vigilantes que comparten su almuerzo.
Camino con tranquilidad y observo el tráfico, paso hacia el otro lado... Hasta que decido que lo mejor es que atraviese y tome un bus hasta mi pequeño apartamento, necesito dormir un poco.
Justo al momento en que decido cruzar, solo siento un golpe sordo en mis costillas... Un dolor físico se apodera de cada uno de mis sentidos...
Puedo escuchar, pero no puedo ver nada...
El tráfico, los gritos de las personas, y mi cuerpo se siente pesado, estando tendido en el asfalto caliente...
Me han atropellado.
¿Estoy viva aún?
¿Por qué no puedo gritar?