Thomas Colt hoy en día está cursando su último año de literatura en la Universidad de Charleston en Reno. Sabe hablar fluidamente el español gracias a un curso de verano que tomó, y a estas alturas ya ha empezado a escribir su primer manuscrito. No está solo, pues tiene a su hermano adoptivo, sus padres, su mejor amigo y su novia, pero siempre ha sentido que algo más le falta.
– No recuerdo cuando tuve mi primera pesadilla, son horribles... –dijo Thomas mientras él y su hermano Clay iban en la camioneta de éste último rumbo a la universidad– por eso prefiero llamarlas así que "recuerdos" o "memorias". Nunca hablo de ellas con nadie, Carmen era la única que lo sabía. No tienen sentido para mí y sólo llegan para recordarme lo miserable que era. Entonces Carmen me mostró una técnica para... disminuirlas, reducir el horror que causaban en mí. Ella lo llamó: "Técnica de desestrés". Hablar y hablar de ellas hasta convencerme a mí mismo de que son parte de mi pasado, más no de mí. Hablar del recuerdo y descartarlo, enfocarme en lo bueno, ver el presente. Siempre estarán ahí, pero solo serán feas pesadillas; algo que ya jamás volverá a ser real.
–Clay miró a su hermano mayor por un año de soslayo y regresó su vista al frente para luego decirle– eso se escucha serio.
– No lo es –le dijo Thomas– ya no.
Cuando llegaron al campus de Charleston un grupo de cinco jóvenes recibió a Clay con ánimo, eran sus amigos de hace años, por lo que el castaño se acercó rápidamente a saludarlos mientras que Thomas siguió de largo hasta la entrada. En defensa de Clay él siempre intentó integrar a Thomas en su pequeño grupo de amigos más de una vez, pero Tom con la gente nueva es más cerrado que un cangrejo dentro de su caparazón. Y claro, también estuvo el "incidente" de Hanna Milligan queriendo aprovecharse de él, por lo que éste acabó por cortar lazos con los amigos de Clay, definitivamente.
Antes de que Thomas cruzara las puertas al interior escuchó un "¡oye!" gritado a su espalda. Giró la cabeza hacia atrás y allí estaba Nelson Milligan, su mejor amigo, alzando el cigarrillo que tenía entre los dedos.
– Desayuno de campeones –dijo jocoso refiriéndose a su cigarrillo, pero en cuanto se acercó Thomas pudo notar las bolsas púrpura bajo sus ojos miel.
– ¿Cuándo dormiste por última vez? –preguntó el chico Colt subiendo la mirada de Nelson para ver bien sus ojeras.
– ¿Quién eres?, ¿Mi madre? –preguntó Nelson apartando su cara de la mano de Thomas, pero éste último no relajó su semblante, por lo que Nelson solo le contestó– oye, agradece que estoy de pie. Llevo tres días de fiesta.
– Eso no es sano.
– Con todo respeto Tommy, pero tú eres el menos apto para opinar de salud mental.
– Al menos yo duermo –contestó el más alto– y sabes que tu padre te golpeará si se entera.
– Se entere o no lo hará de todas maneras –dijo el chico pelirrojo dándole una calada al cigarrillo.
A Thomas no le causaba ninguna gracia que Nelson se tomara el tema del abuso de su padre tan a la ligera, más bien le preocupaba que pudiera estar normalizando ese comportamiento del hombre.
– También podría echarte de la casa –insistió Thomas.
– ¿Y para qué más tengo un mejor amigo si no es para quedarme en su casa un tiempo? –preguntó chistoso.
– Si tu padre te echa de tu casa no te quedarás en la mía.
– ¿Por qué no? –preguntó Nelson siguiendo la broma– ¿temes que me robe los 24 dólares que tienes en el banco?
Mientras los dos hablaban y seguían el chiste, un auto pasó por la carretera del campus y se detuvo a un lado de la entrada, el conductor asomó la cabeza por la ventana y saludó casualmente a Thomas.
– ¿Qué tal, "Tommy boy"?
–El mencionado volteó hacia el individuo y vio que era Clint, capitán del equipo de fútbol de la universidad– Hola, Clint –saludó el muchacho acercándose al auto para quedar a una distancia prudente.
– ¿Y? ¿te unirás al equipo este año? –preguntó. Clint de vez en cuando se acercaba a Thomas para preguntarle eso, ya que en el tercer año de universidad él hizo audición para unirse al equipo, pero el entrenador y su asistente lo rechazaron. Sin embargo su técnica y movimientos lograron convencer al capitán, Clint.
– Ya te dije que no estoy seguro –respondió Thomas.
– Sí, siempre dices eso, –dijo Clint– pero yo te digo a ti que no deberías rendirte a la primera. Tenemos a un nuevo entrenador, quizás éste te acepte si presentas la prueba éste año.
– Tal vez –dijo Thomas.
– Piénsalo al menos.
Mientras Thomas y Clint hablaban, Nelson no dejaba de mirar a la novia de Clint, quién iba en el asiento del pasajero justo a un lado de éste, hasta que ella habló.
– ¿Qué tanto me miras? –a lo que su novio y Thomas la miraron a ella y luego al individuo que ella miraba: Nelson.
– ¿Algún problema? –preguntó Clint a Nelson con tono neutro pero voz demandante. Thomas, inconscientemente, volteó la cabeza hacia atrás buscando a Clay, "Clay es bueno resolviendo pleitos" pensó. Pero desgraciadamente no lo vio por ninguna parte.
– No es tu asunto, amigo –le respondió Nelson a Clint, a lo que Thomas miró a su mejor amigo con todo el desconcierto del mundo. Nelson sin duda no se comportaba así.
En el campus se decían muchas cosas de Clint: "que se metía cosas", "que tenía problemas con la autoridad", incluso que engañaba a su novia, pero algo en lo que siempre coincidían es que "él nunca perdía una pelea a puño limpio"
Clint se enfadó por la respuesta y tuvo la intención de bajar del auto, pero esa era justamente la intención de Nelson, ya que tenía guardada un arma detrás de su pantalón. Thomas, quién es más rápido de lo que parece, notó lo que su mejor amigo tenía en la mano y al verlo, su primera reacción fue tomar la mano de Nelson que sostenía el arma, con la otra sostener el brazo de su amigo y con su rodilla cerrar la puerta del auto antes de que Clint bajara de éste.
– Tranquilo –le susurró a Nelson al oído.
– ¡¿Qué demonios es eso?! –preguntó Clint enojado.
– No es nada –le respondió Thomas.
– ¡Mientes! –gritó Clint.
– ¡Vete! –Gritó Thomas de vuelta– llegarás tarde a práctica.
– Ponle a tu perro una correa –dijo Clint como advertencia y arrancando su auto se fue a práctica de fútbol.
Thomas forcejeó un poco con Nelson para quitarle el arma de la mano, pero al final éste la cedió y Tom rápidamente la escondió en su chaqueta.
– ¿Qué rayos ibas a hacer? ¿Disparar? –preguntó Thomas con enojo también.
– Tom, sé que eres un manojo de nervios andante pero, ¿te molestaría relajarte un poco? –respondió Nelson– no iba a dispararla. Ni está cargada.
– ¿A quién le importa si está cargada o no? ¡trajiste un arma aquí!, ¿por qué rayos?
– Ya, no te pongas delicado. Dame el arma –dijo Nelson extendiendo la mano.
– ¡No, demonios!, ¿crees que quiero ir a la cárcel por encubrir tu trasero? –Preguntó Tom– ¿y de dónde la sacaste? Tu padre no te deja entrar a su cuarto, mucho menos a su armería.
– Pero no es la única que existe, ¿oh sí? –dijo su pelirrojo amigo para después rodearlo e ir por su mochila en la banca donde la dejó.
– Empiezas a asustarme, Nel –le dijo Thomas antes de que éste se fuera.
– Mi hermana pregunta cuándo volverás a visitarnos –le dijo Nelson con una sonrisa ladina mientras se alejaba.
La hermana menor de Nelson es la dulce y atractiva Hanna Milligan. Todos los chicos de la universidad matarían por tener algo con ella, pero a Thomas se le erizaban los vellos de la nuca al escuchar ese nombre, pues solo le recordaba al "incidente".
Para muchos chicos de su edad el que una hermosa y atractiva joven como Hanna Milligan quisiera "aprovecharse" de ellos era como un pecaminoso sueño hecho realidad. Pero para Thomas Colt, era más bien como una película de terror que se transmitía en su cabeza y se recomenzaba cada vez que escuchaba el nombre de la chica, pues ese momento para él fue más incómodo que "placentero".
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Thomas desde hacía años decidió abrirse un poco más y acercarse lentamente a las personas, ya que a parte de su familia, amigos y novias, no conocía a casi nadie; al menos no de una forma «cercana» a él. Algunos chicos lo creían medio estúpido o incluso con algún retraso, mientras que a algunas chicas les parecía tierna su personalidad dulce y a veces tímida.
Hace un año atrás conoció a Megan Sangster, su actual pareja, una joven hermosa de cabello rubio, extrovertida, bromista, y adicta a las fiestas y a salir. Sí, todo lo contrario a Thomas, y sin embargo parecían funcionar. De hecho la conoció el año pasado en una fiesta de fraternidad, a la cual Thomas fue "obligado" a asistir por su hermano. Clayton empezó a presionar a Thomas para que lo acompañara, y éste no puso mucha resistencia ya que, aunque odiaba salir, ya le urgía escapar de la "prisión" que representaba su cuarto.
Esa fue la segunda o tercera vez que Clay intentó añadir a Thomas a su grupo de amigos, pero su plan nuevamente fracasó pues: "ese introvertido apenas si habló", o al menos eso fue lo que les dijo Clay a sus padres cuando preguntaron. Así que, como siempre, Tom acabó alejándose del grupo y yendo por una bebida que él pensó era jugo. ¡No, esa cosa maligna que quemó su garganta no era jugo!. Ya era mayor de edad en ese entonces, pero esa había sido la primera vez que probó el licor.
Al momento de poner su mejor cara de asco por el líquido que pasaba por su garganta, escuchó una risa a su espalda que se burlaba de él y de su cara de asco, volteó y se encontró con Megan quien solo le preguntó: "¿primera vez?" y luego se quedaron charlando un buen rato. Él le contó algunos chistes malos y ella le enseñó a beber, pero luego de tres shots de tequila no podía mantenerse en pie solo.
En algún momento de la fiesta Clay vio que su hermano subía al segundo piso, donde están las habitaciones, tomado de la mano con una chica, y quedó completamente impresionado del "gran avance" que tuvo en una sola noche. Más por otro lado Thomas bien pudo haber estado ebrio cuando subió, por lo que Megan "pudo" haberse aprovechado de él y de su estado. Sin embargo, Tom le dijo a su hermano que él estuvo de acuerdo todo el tiempo, por lo que no había problema. Eso, aún así, no le gustó a Clay y a sus padres mucho menos, pero Megan parecía ser buena con él, por lo que dejaron pasar el asunto, más siempre mantienen un ojo en la parejita cuando éstos están juntos.
Igual que ahora:
Clay, Thomas y Megan estaban en la biblioteca haciendo las investigaciones para sus trabajos, aunque eran solo Clay y Thomas ya que Megan no dejaba de besuquear a su novio y susurrarle cosas al oído cuando éste giraba la mirada de vuelta a su laptop. Inmediatamente después los dos empezaban a soltar risitas y el patrón volvía a reiniciarse. A estas alturas Clay, quién estaba en primera fila presenciando todo, no se decidía entre devolver la comida o morir de vergüenza.
Para su buena fortuna Charlie, uno de sus amigos, justamente lo andaba buscando y llegó de imprevisto a la biblioteca interrumpiendo la "romántica" escena. "¡Gracias, dios de las interrupciones!" se dijo Clay.
– No interrumpí nada, ¿cierto? –preguntó el chico burlesco mirando a la pareja aún muy juntos uno del otro.
– ¡Claro que no, Charlie! –contestó Clay antes que nadie– ¿Qué sucede?
– Vine a hablarte de la fiesta de Annette Robinson –dijo el chico moreno mientras tomaba asiento junto a Clay– dicen que será magnífica este año.
– ¡¿Robinson?! –preguntó Megan con cierta emoción– ¡¿los Robinson del estado de Washington?! ¡¿Vendrán aquí?! ¡¿Harán una fiesta?!
– Eso fue lo que dije –dijo el chico abriendo un poco los ojos por la emoción de la chica.
– ¡Hay que ir! –exclamó Megan con una enorme sonrisa en el rostro.
– ¿Por qué? –preguntó Thomas sin entusiasmo.
– Porqué los Robinson son una de las familias más importantes de Washington –respondió la rubia con emoción– son gente importante Tommy. Hay que ir.
– Dicen que también estará su padre ahí –dijo Charlie– "Don" Mikey –dijo con un "raro" acento español.
–Megan dio un respingo– Oh por Dios, oh por Dios, oh por Dios –no paraba de decir mientras se llevaba una mano al pecho– ¿tienen idea de quién es Michael Robinson?
– ¡El nuevo jefe de la familia Robinson! –exclamó Charlie.
– ¡Eso no es cierto! –dijo Clay– el Jefe Robinson tuvo hijos biológicos aparte de su hija, la esposa de Mikey. Cualquiera de ellos podría ser el nuevo Jefe de la familia ahora.
– ¡Claro que no, hombre! ¡es Mikey el nuevo Jefe! ¡Aparece en Wikipedia y Wikipedia no miente! –le dijo Charlie a la defensiva.
– Esperen, esperen, ¿de qué están hablando? –preguntó Thomas con curiosidad, pues no entendía nada.
De un momento a otro los tres individuos se lo quedaron viendo, y cuando menos se lo esperó, los tenía encima para utilizar su computadora y así buscarlo por internet.
– Es un mafioso, amigo –le dijo Charlie a Thomas– uno de Los Siete.
– ¿Los Siete? –volvió a preguntar Thomas.
– ¿No sabes nada de cultura popular? –le preguntó Charlie de vuelta.
– Déjalo en paz –le dijo Clay en tono calmo pero firme.
– En el mundo existen distintas mafias, pero siete de ellas son consideradas hoy en día las más ricas y poderosas –explicó Megan en cuanto encontró lo que buscaba– la 'Ndrangheta de Italia, la Yakuza de Japón, Las Triadas Chinas, La Mafia Rusa, Los Carteles de Droga en México, el "ERI real" de Irlanda, y el último de todos es: la familia Robinson, quienes representan a Estados Unidos en el "bajo mundo"
– ¿Y ese tal Mikey es parte de esa mafia? –preguntó Thomas.
– Sí –respondió Megan– es uno de los líderes.
– ¿Tiene el apellido de su esposa?–preguntó Thomas por el nombre de soltero que se leía en Wikipedia: "Michael Jules Collins".
– Sí. Los Robinson son tan poderosos, que cuando un hombre de afuera se casa con la hija de uno de sus jefes, es él quien toma el apellido de su esposa –explicó Charlie.
– Eso es solo un mito Tom, no creas en nada de lo que éstos dos te digan –le dijo Clay con una mirada escéptica en el rostro.
– Si acabamos de ver su nombre real aquí, ¿cómo vas a decir que no es cierto? –reprendió Charlie a uno de sus mejores amigos.
– Creo que una mejor pregunta sería: ¿cómo es que ustedes tres saben tanto de mafias? –preguntó Thomas extrañado y ciertamente preocupado por ese hecho.
–Los tres individuos se miraron y respondieron casi al unísono– Internet.
–Thomas alzó las cejas– ¿y en serio quieren ir a una fiesta en la cual estará un mafioso REAL presente?, sin mencionar que los anfitriones podrían estar ligados a él de alguna manera.
– Sí –respondieron Charlie y Megan al mismo tiempo mientras que Clay se encogía de hombros con una mueca– ¿porqué no? Dudo que empiecen a matar ahí mismo –dijo y sacó una sonrisa burlona, pero a Thomas no le hizo ninguna gracia.
– Qué se diviertan –fue lo único que respondió el joven rubio opaco y se levantó para empezar a recoger sus cosas.
– ¿Qué? ¡no, Tommy! –dijo Megan haciendo pucheros y levantándose de su silla también– quiero que vallamos juntos.
– Odio las fiestas y odio salir –dijo el chico colocando su bolso al hombro.
– Ya lo sé, pero... solo por esta vez, ¿sí?, ¿por mí?
– No entiendo por qué te importa tanto –dijo Thomas sin poder explicarse el porqué de tanto entusiasmo– es solo una fiesta organizada por una familia rica y poderosa de Washington. No es una novedad, y además... –decía él justo cuando su novia se lanzó a sus labios para besarlos y mordisquear un poco el inferior. Luego de eso, ella se separó y le dijo al oído:
– Habrá una recompensa al final de la noche si me acompañas –con un tono bajo y meloso para luego subir y bajar las cejas.
Thomas aceptó ir.