Un acuerdo con Josué

1438 Words
La noche inició, cada una salió hacer su baile, después del grupal venía el mío en solitario, al verme al espejo me gustaba lo que reflejaba, estoy en los años más jóvenes de mi vida, el cuerpo es bastante agradecido, pero no puedo dejar atrás que él ejerció que hacemos ayuda muchísimo. -Esmeralda pronto será tu turno.- mencionó el señor Josué -Si, ya voy.- Pasé por su lado iría al escenario pero él me sujetó del brazo. -¿Pasa algo?- pregunté -Quiero que bajes e interactúe con los clientes.- -No lo haré.- -Tienes que hacerlo, recibimos buen pago cuando bajaste, así que de ahora en adelante lo harás.- -¿Si me niego?- -Te irás, ¿quieres que te despida?- -¿Señor por qué me obliga?.- -Esmeralda sabes muy bien que yo me quedo con una parte de las propinas que les dan a ustedes, no es un secreto que ganaste mucho, sobre todo el cheque que te dieron, no pude tomar mi parte de ahí, así que quiero que bailes hasta que lo obtenga.- -¿Qué? Sabe muy bien por qué me dieron ese pago, eso es aparte de bailar, no tengo por qué darte algo.- -La puerta está abierta Marian, te irás ahora mismo, también tu amiguita Gabriela, pero eso si, yo me cobraré mi pago de alguna manera.- Maldito avaro, no sé qué le pasa, como cree que me voy a pagar tanto. Lo dejé hablando solo, sé que hoy debo hacerlo pero lo mejor es buscar un nuevo trabajo y hablarlo con Gaby pues ella también deberá irse, ya no podré seguir aquí. La música comenzó en ese momento active mi mecanismo de defensa y es desconectar mi mente, siempre pienso que estoy sola, nadie me mira, danzo solo para mí. Sabía que tenía que bajar así que contra mi voluntad lo hice, poco a poco iba rozando con mis dedos a los rostros de los asistentes, pensé que así sería todo pero una palmada a mi trasero me hizo caer en la realidad, quise alejarme lo más que pude pero ahora un hombre me tomó de la mano, de una manera agresiva hizo que me sentara en sus piernas, él trataba de besarme pero yo no se lo permitía. Trate de levantarme pero seguía sujetándome, quería romperle la cara pero sé que eso significa problemas. “Esta noche serás mía Esmeralda, tanto tiempo esperando que te acercaras y por fin lo hiciste, Josué sí que supo cómo complacerme” mencionó el hombre Sus palabras golpeaban como eco en mi interior, ¿acaso bajé por el? ¿Hay un acuerdo de por medio y el maldito me mintió? “Te haré lo inimaginable, probarás lo que es un hombre de verdad.” -Señor por favor suélteme, me lastima.- -“Pague mucho por esta noche, así que si te digo que te quedes en mis piernas lo harás.” -He dicho que me suelte.- Se supone que los hombres de seguridad nos protegen de este tipo de clientes pero por lo visto no lo harán conmigo. “Esmeralda eres mía” -¡Que me suelte!- grite El hombre me sujetó con fuerza del cuello, mientras que con su mano disponible trataba de tocar mis senos. -Es mejor que la sueltes.- Escuché un hombre hablar.- El acosador iba a responder pero al menos 5 hombres nos rodearon. -¿Acaso es sordo Boris? Suelta a la señorita.- -¿Quién te crees?- Yo me sentía en la mitad de una batalla campal, no entiendo estos hombres de dónde salieron. Pero llegó alguien que si reconocía muy bien, el señor Millers no pronunció palabra alguna, simplemente lanzó un golpe directo al rostro del que supuestamente se llama Boris. Es de saber que el hombre cayó al suelo y yo también, alguien me tomó del brazo y me ayudó a ponerme de pie, la gente estaba agitada se formaría una gran pelea, así que huí del lugar, por mi rostro bajaban lágrimas, ese asqueroso me había manoseado a su antojo, ya no quería seguir aquí así que pasé a recoger mis cosas. -¡Marian! ¿Qué pasa?- mencionó Gaby -Me largo, no voy a tolerar un minuto más aquí.- -¿Por qué? ¿Qué pasó?- -El maldito de Josué me está chantajeando, quiere que le de una parte del millón de dólares que me dio el señor Millers, según él le pertenece un porcentaje, debo pagárselo entregando mi cuerpo a los clientes, hoy me hizo bajar y me ultrajaron. -¿Qué? Ese desgraciado debe pagar.- -Me voy.- -Amiga me iré contigo, salgamos de este trabajo de mierda.- Las dos alistamos nuestras cosas, dejé el traje y salimos del club, podía escuchar como la gente gritaba, al parecer seguía la discusión, no me quedaré un minuto más aquí. Tan pronto nos íbamos a subir al auto el señor Josué salió con algunos de seguridad. -¿Para dónde creen que van?- -Me dijo que las puertas estaban abiertas, nos podíamos ir cuando quisiera.- -No te puedes ir Marian, Boris pagó mucho dinero por ti, debes ir con él y cumplir.- -¿Cumplir? Yo no hice ningún contrato con él.- -Yo sí, me perteneces, todas aquí hacen lo que yo les diga.- -Pues se equivoca, yo no soy suya así que hasta luego.- Lancé mi maleta dentro del auto, Gaby ya lo había encendido así que me apresuré abrir la puerta y subirme, pero no lo logré, Josué me tomó de los brazos, contra mi voluntad me llevaría dentro del bar. -¡Gaby!- yo gritaba con fuerza, mi amiga se bajó del auto y comenzó a correr hacia donde estaba pero los de seguridad la detuvieron. Josué me dio una bofetada, él era un hombre que siempre llevaba anillos así que me rompió el labio con facilidad. -Creo que primero te pruebo yo, cuando estés tranquila y dócil se la pasaré a Boris.- mencionó Yo le esculpí el rostro, quedó lleno de sangre, eso en definitiva lo enfureció y volvió abofetearme, yo aproveché un descuido y golpee sus pelotas, el gritó del dolor, eso hizo que me soltara, salí a correr pero los de seguridad se lanzaron sobre mi, fue donde escuché unos disparos, todos se quedaron inmóviles. No veía bien, por mi rostro bajaba algo de sangre, seguro me rompió la ceja, como pude vi a Gaby ella estaba en el suelo, un hombre la sujetaba. Fue justo cuando me desmayé, mal momento pensé, pero había recibido unos buenos golpes la noche de hoy. Me desperté en una habitación blanca, tarde unos segundos en reconocer el lugar, estoy segura que es un hospital. -¡Marian amiga!- -Gaby- susurré -¿Cómo te sientes?- -Me duele el labio.- -Lo tienes roto igual que tu ceja.- -¿Qué pasó? ¿Cómo es que llegué aquí?- -¿No lo recuerdas?- -No, solo recuerdo que iba corriendo hacia ti, creo que ahí me desmayé.- -Si, en ese momento llegaron unos hombres y nos rescataron.- -¿Unos hombres?- -Los de seguridad del señor Millers para ser exactos.- -¿Por qué lo hicieron?- -Llegaron justo cuando te iban a ingresar a la fuerza al club, ellos entraron disparando, Josué como una gallina se hecho a correr.- -Vaya, que bueno que llegaron, me imagino que debió difícil para ti traerme aquí sola.- -Bueno yo no lo hice.- -¿No?- -El señor Millers te levantó en sus brazos, él fue el que te trajo, yo venía detrás de ellos.- -¿El lo hizo?- -Si, por cierto debo decir que manchaste su traje de sangre.- -Que vergüenza.- -Pues debería darte un poco más.- -¿Más?- -Si, él se quedó toda la noche aquí, hace un momento se marchó al ver que habías superado con éxito estas horas cruciales, pagó la cuenta del hospital.- -Gaby no te creo ¿por qué lo haría?- -No lo sé, no quise preguntar nada, solo le agradecí.- -Me siento muy avergonzada, no me imagino cuánto costará su traje, también lo que tuvo que pagar aquí.- -El es millonario Marian, esto es poco, si te dio un millón de dólares así no más, no te preocupes por el, mejor iré por el médico, quiero que nos diga cómo estás.- Yo solo asentí mientras vi que Gaby se marchaba, en mi mente estaba las palabras de mi amiga, él me trajo en brazos, se quedó conmigo y pagó por todo ¿por qué lo hizo? “Ya son muchas coincidencias con el, parece que el universo se empeña en cruzar nuestros caminos ¿pero por qué?”
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