Una noche tranquila, sé que por los calmantes que me suministraron pude dormir sin problema, en la mañana al abrir mis ojos me encontré con el bello rostro de Dante, él dormía a mi lado, su mano estaba por encima de mi cadera, siempre sujetándome pero sin lastimarme. Ahora que observo bien el lugar puedo jurar que fue donde pasé la otra noche, cuando Josué me rompió el labio y la ceja, Dante me trajo aquí. Rozaba mis dedos con suavidad sobre su mano, creo que aún estoy procesando todo lo que ha sucedido entre los dos, todo pasa tan rápido que tengo miedo que sea como una burbuja, pronto se romperá igual que mi corazón. -Hola.- lo escucho mencionar abriendo sus ojos.- -Buen día.- -¿Cómo estás? Llamaré a James.- -No es necesario, me siento bien, ¿es probable que vayamos a casa?- -¿Es

