Creo que terminamos la cena en silencio, la verdad no sé si quería preguntar algo, cada que lo hacía me sorprendía su respuesta así que lo evité. -Gracias por la cena.- mencioné -Vámonos a casa.- Los dos abandonamos la oficina, es momento de ingresar al ascensor y me sentía nerviosa, era un espacio de pocos metros, respiraríamos el mismo aire. Una vez comenzó a bajar yo comencé a cantar la canción de fondo, así liberaba un poco de presión. -¿Y cómo está tu hijo?- -Bien.- Para que le pregunte, ese hombre es de respuestas cortas y frías. Llegamos a la recepción, el buen Arturo apareció, siempre tan amable. -¿Ya se marcha señorita?- -Así es Arturo, espero verlo pronto.- -Igualmente.- Me dirigí hacia mi auto pero antes de llegar escuché que me llamaban. -Irás conmigo.- mencion

