Las tropas ya estaban caminando al lugar de encuentro, no era tan tardío llegar al lugar, por más que tratara de poner sus ojos en el camino y concentrar su mente en la guerra simplemente no podía. En su lugar un par de preciosos ojos se colaban en sus pensamientos sumándole las palabras más hermosas que un hombre le había dicho, volvió su recuerdo a la noche pasada y se sonrojó furiosamente, tenía que agradecer que con el krános no podían ver sus mejillas coloreadas.
''Prometo cuidarte, voy a estar allí al final de camino por ti, princesa''.
Le había dicho Aeschylus y sin saberlo sus palabras fueron como bálsamo para la solitaria alma de Xanthe.
Aun no recordaba la primera vez que se hubiese sentido tan bien con un hombre, sin duda él era especial.
Pero Xanthe no era la única que se encontraba en las nubes por el repentino acercamiento, Aeschylus estaba más que feliz por hablar con ella, no veía la hora en la que pudiera acercarse a ella una vez más. En la noche había anhelado tocarla, sentir su tersa piel en sus dedos, debía ser sublime, lo más acercado al cielo en la tierra. Sus manos habían picado por recorrerla sin embargo él no había sido tan valiente ni osado, por ahora solo se conformaría con verla reír y en ocasiones verla sonrojar por sus palabras, cuando así eso lucía tan dulce y simplemente lo atrapaba más.
Consiguieron a una mujer por el camino que todos conocían tan bien, exceptuando a Xanthe, ella era preciosa y su cabello estaba suelto al viento, la princesa nunca había visto sus extrañas ropas antes pero no fue esto lo que la hizo dudar, había algo que no le gustaba de esa mujer en absoluto.
—¡Vaya, que tenemos aquí! el ejercito de peltastas del rey Píreo, parece que mis hermanas amazonas y yo tendremos algo de acción –sonrió con malicia.
Todos se arrodillaron ante la mujer exceptuando a Xanthe, aunque estuviese disfrazada ella era una princesa y no se arrodillaría ante nadie, alzó la barbilla e irguió los hombros mirando en su dirección, ciertamente no le daba buena espina.
—Tebe, charito̱méno sss –dijo Miltiades para la sorpresa de Xanthe—. ayúdanos en la lucha con los espartanos, llévanos con la reina Mirina.
Su mirada verde recorrió a todos los hombres que ya se habían levantado del suelo hasta que se posó finalmente en Xanthe, la amazona rió animada, su risa le causaba molestia a la princesa, no ganaba su confianza, su mirada se mantuvo fija por unos segundos en Xanthe y su picardía aumento.
—Ayudaré y os llevaré donde queréis ir, pero... lo quiero a él.
Xanthe se quedó sin aire cuando la mujer la señaló a ella. ¿Es que estaba loca? ¿Esa mujer era una cortesana?
Esto se hacía más difícil de disimular cada vez más.
Todo quedó en silencio y Xanthe sintió una penetrante mirada en su espalda.
— ¡No! Tebe, debo hablarte –intervino Miltiades.
Tomo de la mano a la mujer cosa muy extraña pues las amazonas no les gustaba ser tocadas por un hombre al menos que cedieran su consentimiento y habló en privado con ella, era un alivio tener a Miltiades para salvarle.
Finalmente Xanthe se dio la vuelta encontrándose con la vista de Aeschylus entonces trató de pensar en otra cosa que no fuesen ese par de ojos cautivantes, al parecer él también se había preocupado por su identidad, le sonrió para calmar las angustias asimismo él lo hizo con ella.
—La reina Mirina está cerca –dijo Miltiades cuando había terminado de hablar con la mujer.
Realmente Xanthe no entendía porque necesitaban la ayuda de dos mujeres más, con los que estaban eran suficientes, le ganarían a los espartanos y de eso estaba segura. Necesitaba hablar con Miltiades, pero esa mujer Tebe no se quitaba ni un segundo de su derecha.
¿Por qué él era aliado de las Amazonas?
— ¿Qué sucede Hilarion? –Disimuló Aeschylus.
Su cercanía la hizo sonrojar una vez más y pronto se sintió confundida, ¿Por qué ahora se sentía así con el rubio? Carraspeó y desvió la mirada, no quería que él lo notara aunque era realmente difícil por el Krános.
—Necesito hablar con Miltiades, ¿Por qué quiere a dos mujeres aquí?
Asch la miró confundido por unos segundos pero después soltó una carcajada.
¡No era una broma! Realmente estaba enfadada por no decir celosa.
— ¿No estás a favor de que dos mujeres participen con hombres en guerras?
—No, conmigo basta –respondió como si fuese una pregunta tonta.
La burla brilló en los ojos de Aeschylus, cruzándose de brazos sus labios se ampliaron en una hermosa sonrisa.
Xanthe tuvo que reprenderse silenciosamente por sus deliberados pensamientos.
—Pero ellos no lo saben.
La castaña frunció el ceño y vio como él arqueaba una ceja con sorna, ¿A caso se burlaba de ella?
—Lo sabe Miltiades –habló imitando sus brazos cruzados.
—¿Sabes quién es Tebe o la reina Mirina?
—No –respondí—, no creo que me importe demasiado.
—Tebe es una doncella de la reina Mirina y fuerte guerrera y la Mirina es la guerrera más fuertes de la amazonas a matado una serie de Gorgonas.
Xanthe palideció al escucharlo.
—¿Quieres decir que son amazonas consagradas?
La sorpresa llegó a ella, jamás había estado al frente de ninguna amazona y cuando su madre estaba con ella le había enseñado a adorar a las amazonas, grandes guerreras hijas y descendientes del dios de la guerra, Ares.
—¿Cómo he sido tan inconsciente?
—Las mujeres hermosas se ponen celosas de otras mujeres hermosa, se sienten amenazadas ante tanta belleza, pero tranquila princesa, no debe sentirse amenazada por ninguna mortal pues su belleza es incomparable.
Por su parte Aeschylus avanzó hasta llegar donde Methodius dejándola bastante sonrojada, ¿Qué le estaba pasando con ese guerrero?
*Amazonas: Una antigua nación formada por mujeres guerreras, posiblemente con base histórica. Se decían decendientes de él dios de la guerra Ares.
*Cortesana: Una prostituta refinada, equivalente a una hetera o hetaira de la antigua Grecia.
*Gorgonas: Era un despiadado monstruo femenino a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Un ejemplo: medusa.