Capítulo 4

1428 Words
Alina sintió el susurro de su aliento. Sus ojos eran hondos, dolorosamente profundos. Su hondura la abarcaba, como la primera vez que viera a Brand, cuando nada en el mundo, existía, salvo el. Por un instante fue así de nuevo, y el corazón de Alina se inflamó con una esperanza y una fuerza que nada tenían que ver con sus decisiones racionales. Pero aquel instante pasó. No pertenecía al mundo real, ni siquiera a lo que el espíritu del hombre al que amaba concebía como real. Alina advirtió el instante en que Brand recuperaba plenamente la conciencia, y aquel vínculo frágil y profundo se borró como si nunca hubiera existido. -¿Querías asegurarte de que estaba muerto? Ella dejó escapar un gemido de sorpresa y apartó la mano. La culpa, la renovada y salvaje conciencia de lo perdido, estuvieron a punto de paralizarla. Unos ojos inexpresivos, impenetrables, observaban cada torpe y tembloroso movimiento que hacía. Brand intentó incorporarse. Un leve gemido de dolor y sorpresa escapó de los labios de Alina que acababa de tocar. Ella lo agarró del hombro. Pese a lo que él quisiera. -¡Espera! Te has caído. Estas herido- trago saliva-. La espada…-gimió con voz aguda, afilada por el miedo. Él miro sus dedos, clavados en su túnica. -Olvídate de la espada, mujer. Si hubiera sido la espada, estaría muerto-levantó la cabeza y la mirada de Alina quedó atrapada en una maraña de ardiente oro- ¿Desilusionada? Ella parpadeó, intentando desprenderse de aquella malla de oro. -Si-levanto la cabeza, pero su voz se quebró. Nunca se le había dado bien mentir. Pero estaba aprendiendo. Desenredo sus manos de la manga de Brand. Él se sentó. Ella sofocó lo que habría sido un grito. Vio la sangre manar de su brazo, tanta que salía por debajo de su cuerpo, formando un sinuoso hilillo. Recordó como ardía él. -Santa Dwyna no quiera… -¿Santa Dwyna?¿No te parece una elección poco acertada? ¿Una santa virgen? >. Alina dio un respingo. Él lo noto. -Claro, que tu santa Dwyna es también la santa patrona del amor despechado. ¿O lo que más te gusta de su historia es que convirtiera en hielo a su pretendiente inoportuno? De todos los anglos, solo Brand sería capaz de arrojarle a la cara el nombre de una santa celta. Y el hielo, naturalmente, quemaba la carne como el fuego. -Luego lo desheló. -Sí. Pero no se casó con él. -No-pero Dwyna había sido una santa. El corazón no se le había consumido por no poder casarse  con su enamorado mortal. Alina apartó la mirada del oro líquido que ardía a un tiempo como hielo y fuego. Vio el hilillo de sangre. Tragó saliva. -¿Que ha pasado? -Es una vieja herida. No tiene que ver con esto, ni importa. -Pero…al menos déjame verla. Puedo ayudarte. Él se quedó muy quieto. Sanar no se contaba entre los dones de la princesa de los pictos. -Me ha enseñado la abadesa. Lo peor a lo que se había enfrentado había sido el brazo roto de un herrero que había pasado por allí. Había sentido náuseas todo el tiempo. La gratitud del herrero le había resultado embarazosa. Sonrió con un aplomo que no sentía. -¿Y usas tus…habilidades con los que pasan por aquí?   Su sonrisa se ablando. -¿Por qué no? Los ojos sutiles centellaron. >. Me prometieron a Hun para establecer una alianza, porque era el pariente de Osred. El rey Osred está muerto. Hun está muerto... -Pero su hermano no.¿Crees acaso que no sé que me ha seguido, que viene hacia aquí...? -¿Goadel? ¿Viene hacia aquí?- aquella horrible y pelirroja criatura-.Pero no puede...-su voz se elevó, descontrolada, cuando pensó en el hermano de Hun. Que iba tras ella.
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