De vuelta al punto cero.
Sé que estas situaciones, en el fondo, las provoco yo. Porque no puedo controlar mi mente.
A veces me enojo por los reclamos de Mayra, esos que no quiero escuchar y mucho menos enfrentar. Otras veces me enojo solo, atrapado en esta mente enferma que ve fantasmas donde no hay.
Se me ha hecho tan fácil dar vuelta todo...
Ella comienza con reclamos, y cada uno de ellos es válido. Porque sí, podré ser una mierda de persona, pero no soy idiota. Sé que tiene razón. Mayra siempre me pide lo mismo: tiempo, atención, respeto, consideración. Me dice que se siente desplazada, que mi estilo de vida la deja fuera, como si ella no existiera.
Juro que desde que estoy con ella no volví a robar ni a drogarme. Pero los malos amigos siempre están ahí, el alcohol es mi sombra fiel. Y no se deja de ser un desastre de la noche a la mañana. La magia no existe... y eso ella no lo entiende.
Siempre espera más de mí. Siempre pide más. ¿Por qué no puede simplemente amarme como soy?
Me duele pensar en lo que me dijo sobre su ex. Yo también dije cosas, lo sé. Pero no esperaba eso de ella. Ella, que siempre guardaba silencio mientras yo hablaba sin parar, llenando el aire con monólogos eternos donde yo era la víctima, el incomprendido que lo intentaba todo, mientras ella quedaba como la loca que solo venía a arruinarlo todo.
Me repito esto una y otra vez. Porque sé que tiene razón. No está mal que me pida más. No es una locura que quiera que la trate bien, que sea el hombre que se merece.
Y lo peor es que sé que no soy capaz de ser ese hombre.
Y aún así... no puedo dejarla ir.
¡Lo sé! Soy una mierda, un egoísta enfermo. Pero no podría verla con otro. Me niego a ser solo un mal recuerdo en su vida. Me niego a que deje de cuidarme. Y más que nada, no podría sobrevivir a su indiferencia.
Lo que más miedo me da es perderla.
Y sí, sé lo que están pensando: ¿por qué no la cuido entonces? ¿Por qué no le devuelvo al menos una parte de lo que ella me da?
Y la verdad es que no tengo la respuesta.
O tal vez sí: no entiendo cómo alguien como ella puede amarme, cuidarme, sostenerme… cuando ni siquiera mis padres lo hicieron.
Siempre estoy esperando que se dé cuenta de lo que soy. Y que, simplemente, entienda que esto... no va a cambiar.