Capítulo 5

4136 Words
-          Muchas gracias por todo – decimos al salir del restaurante, Eros va a mi lado junto con Eros (mi perro) quien va frente a nosotros. -          ¿Te gustaría que salgamos a caminar mañana? – pregunta y yo lo miro con una sonrisa leve colgando en mis labios – Estaría bien, dime qué horario estaría bien para ti, no pretendo acaparar tu tiempo – digo y el ríe -          Bueno pensaba pasar el día contigo, me gustaría que intercambiemos ideas sobre un diseño de motor que se me ocurrió para el auto que diseñaste – dice -          ¿De verdad? ¡Que emoción! Sería genial ver como condensas tus deseos y emociones en el diseño de un motor – digo sonriente mientras seguimos caminando. -          Si,  hablo enserio, paso a buscarte ¿en qué hotel se están quedando? – pregunta y yo niego – Estoy teniendo unas vacaciones a lo grande, mi apartamento en USA es pequeño y cómodo, pero ahora nos estamos quedando en casa de mi tío Theo – digo y él asiente – Bien, no importa, igual paso a buscarte- dice y llegamos a una esquina en la cual me giro a ver hacía atrás, Giulietta y Nikos van unos metros atrás de nosotros seguidos de mis tíos y mi hermano Dylan junto con Ariana, pero al fijarme en mi hermano, noto como este me observa detalladamente junto a Eros y yo solo puedo negar a la vez que una sonrisa se forma en mi rostro. Por supuesto Dylan se preocupa mucho por mí, al igual que el resto de mis hermanos, pero entre Eros y yo no hay nada más que una floreciente amistad y un punto en común que nos apasiona y que no nos molesta compartir con el otro. -          Bien, sino es molestia para ti, entonces estaré esperándote – digo pasando un mechón de mi cabello tras mi oreja. -          Estará bien, llegaré temprano – dice con una sonrisa de medio lado, ¿cómo es que puede alguien ser tan atractivo y lucir como si no se diera cuenta de lo que genera? . Al estar ambos de pie esperando a los demás, la diferencia de estatura es más notable considerando además que no llevo tacones, sino unas sandalias griegas, el lleva un elegante traje gris claro, con una camisa blanca bajo el mismo y una corbata roja, le luce perfectamente contrastando con su piel olivácea, su cabello está perfectamente sujeto en una cola alta, dejando unos mechones en la parte delantera, a diferencia de mi cabello ondulado oscuro, el suyo es lacio, igual de oscuro que el mío pero completamente sedoso, logrando así que sus expresiones y rostro perfectamente tallado luzca mejor, estaba claro que el nombre Eros era perfecto para él, pero más que eso, su apariencia era la de un adonis, pero por supuesto aquella observación era solo mía y así permanecería. -          Los trajes te lucen, creo que no había visto a alguien cuyos trajes le casen tan bien como a ti – digo dejando escapar un poco de mis observaciones, pero el sólo sonríe dándome una vista de su perfil, Eros se ha echado mientras nosotros seguimos esperando a los rezagados. EROS Una vez nos despedimos de Andrea y los Morinakis, Giulietta y Romeo, Nikos y yo nos dirigimos a nuestros autos. -          Así que no le has dicho tu identidad completa ¿qué es lo que pretendes Eros? – pregunta mi hermano. -          No pretendo nada, Nikos, pero la verdad que lo que ha ocurrido hoy, me ha sorprendido, supongo que tienes demasiado en lo que pensar ¿un hijo? -digo extrañado y dándole un apretón a su hombro – será mejor que no seas tonto para que no cometas el mismo error que nuestra madre y resultes tan responsable como tu padre con ese niño – añado y caminando hasta mi auto, presiono mi yema de los dedos para reconocimiento y la puerta se abre. -          Nikos, tal vez no nacimos para amar a una mujer, pero si, para amar a un hijo – digo y subo al auto, sin esperar a que replique. Me enfrento a una situación en la cual no sé qué debería hacer, es la primera vez que tengo esta clase de confusión, conozco a Andrea hace un par de semanas solamente  y extrañamente me importa demasiado su opinión acerca de mí, ella nunca se ha fijado en los autos que conduzco, más que para criticar su estilo o alabarlo y no hace más que alabar mi gusto para vestir y lo bien que me queda la ropa que uso, niego al recordar lo honesta y directa que es, sé que tarde o temprano debe enterarse de quien realmente soy, ella piensa que solo soy Eros, pero no tiene idea de lo importante o adinerado que soy, deseo que eso no le importe, pero es una mujer, después de todo es natural que siempre estén allí para ver qué consiguen de ti. Doy un volantazo, al sentir esa frustración como no había sentido antes ¿qué es lo correcto? ¿qué demonios debo hacer? Yo NO amo a nadie, el amor es un sentimiento destructivo y ruin, no, no era amor, lo que sentía, era una profunda admiración acompañada de aquella atracción chispeante, pero no vale la pena que justo ahora me ponga demasiado lógico y comience a analizarlo todo bajo el aumento de una lupa. […] -          Buenos días, vengo a recoger a la señorita Grau – digo en la portería de la mansión Morinakis – Adelante, señor Onassis – dice el portero y yo acelero la potencia del auto.   Veo a Andrea salir de la casa acompañada de su hermano, pero ambos se quedan de pie en la tarina de escaleras, ella lleva una falda blanca de prenses, unas sandalias de tacón alto n***o, una camisa estilo corsé negra y una chaqueta blanca acompañada de una cartera y una boina negra, sus piernas son esveltas y largas, aunque al compararlas con las mías son cortas, ella está algo sonrojada y su hermano ríe. -          Dylan, ya te dije que entre Eros y yo no pasará nada de eso – dice frustrada – Yo dije lo mismo con Ariana y ¡mírame!  - replica su hermano y ella resopla agotada. -          Ya te dije que No me acostaré con nadie hasta que esté lista – dice, tal parece que ninguno de los dos se ha dado cuenta de mi presencia pues hablan confortablemente como si estuvieran en la sala de su casa. -          Llévalo, tal vez estés preparada antes de lo que crees – dice su Hermano extendiéndole un paquete de envoltorio plateado – Sólo lo llevo para que dejes de fastidiarme Dyl, no me acostaré con alguien al menos no mientras no haya amor, ahora ¡adiós! – dice y baja las escaleras de entrada a la casa y camina hacía el auto guardando el paquete en su cartera. Salgo del auto y la espero sentado sobre el capó, una vez llega junto a mí, sonríe – Buenos días, Eros – dice - Buenos días, Andrea – digo y abro la puerta del auto para ella quien elegantemente sube al auto y dando media vuelta al auto subo a mi lado. -          ¿Cómo está Eros? – pregunto mientras doy un giro al volante y nos ponemos en camino a la salida de la propiedad – Bastante bien, aunque estaba algo triste por no venir conmigo, pero ya se le pasará – dice -          Bien, supongo que de regreso me disculparé con él - digo y ella sonríe – Supongo que te perdonará ambos son Eros después de todo, así que son algo similares – dice y extrañado me giro a mirarla una vez dejamos la portería de la propiedad Morinakis. -          Perdona, sólo fui espontanea, es que verás aunque es un can es bastante inteligente y además de eso, creo que las miradas de ambos son bastante similares – dice y ríe mientras niega – Jamás me habían comparado a un can – digo y con una sonrisa – Bien, parece que soy la primera entonces – dice y se gira hacía mí, asurando su cinturón, y bien, ¿adónde nos llevas? – pregunta  y sin pensarlo mucho me pongo los lentes de sol y sonrío. -          Es sorpresa – digo y ella me mira tras ponerse unos lentes de sol que saca de su cartera – Amo las sorpresas – dice y una vez todo dicho, pongo algo de música y abro el techo del auto.   […] -¡Que bello lugar! – dice Andrea bajando del auto – Es sólo una cabaña pequeña – digo y ella me mira asombrada - ¿Pequeña? ¿hablas en serio? No importa el tamaño, el sitio está hermoso – dice mientras va dando giros intentando absorber todo el paisaje y asimilar su realidad. - Vengo acá cada vez que necesito algo de inspiración – digo y mirándome sonríe – Puedo entender muy bien por qué razón, es un sitio precioso hace que te olvides de lo que dejaste en la ciudad y ni siquiera te pones a recordarlo – dice y entonces caminamos hasta la casa. - ¡Bienvenida! – digo indicándole el camino, la casa es bastante iluminada gracias a los ventanales de cristal, la cocina  da frente a uno de los ventanales que deja ver la piscina y el jardín – Wow, es realmente acogedora, es perfecta, no hubiera pensado que tendrías tan buen gusto – dice mientras se sube a una silla alta en la isla de la cocina, yo le paso una copa llena de frutas y yogurt griego y me siento frente a ella con una copa del mismo contenido para mí. - ¿Qué quieres decir con buen gusto? – pregunto mientras doy un bocado a una cucharada de yogurt y fruta y ella mira alrededor – Bueno, está claro que el mobiliario y la decoración de la cabaña, gritan tu nombre y tu personalidad masculina, la iluminación y la distribución de los espacios habla de lo mucho que te gusta la calidez – dice y sonríe dando un bocado a su yogurt con fruta, lo que quiero decir es que este concepto es realmente interesante – añade  dando un nuevo bocado a su yogurt. Siendo honesto, mi plan original era quedarnos en la ciudad llevarla a desayunar, conocer algunos lugares históricos bastante interesantes  y por último en la tarde la llevaría al montículo del Partenon desde donde se ve perfecto el atardecer, pero de algún modo quería que conociera más de mí como persona y quería que ella viera algo de mí que muy pocos conocían y que ninguna mujer que había pasado por mi vida específicamente por  mi cama había llegado a conocer o que sencillamente no se habían interesado si quiera en hacerlo, con sólo saber mi apellido o el capital de mi empresa era suficiente, pero con Andrea era diferente, no sabía la verdad tras mi nombre, para ella era solamente Eros y eso era suficiente para mí extrañamente. Tomo las dos copas vacías donde estaba el yogurt y las llevo al lavaplatos, Andrea sigue mis pasos y se encarga de ayudarme a secar. -          A decir verdad, nunca nadie había alabado mi gusto en la distribución de espacios – digo y ella sólo niega – Es que no es sólo eso, parece que nada de lo que haces se te da mal, digo, en el buen sentido – dice algo avergonzada y yo sólo sonrío. -          ¿ Qué quieres decir con eso? – pregunto cerrando la llave del agua y ella se queda a medio camino secando la última copa y se gira a mirarme – Hmm, a ver, tu cabello por ejemplo es impresionante lo largo que es, además de fuerte, brillante y luce sedoso al tacto, así que  me preguntaba qué tratamiento usarías para tenerlo así, pero no fue sólo eso, tienes un gusto impecable para vestirte, es decir, mis hermanos tienen excelentes gustos, pero son opuestos, y lo más importante es que eres alguien con quien jamás es aburrido hablar, quiero decir que no eres alguien vacío contrario a lo que tu  apariencia podría dar a pensar – dice  y regresa la vista a la copa si terminar. Lo que dijo, en parte es lo que soy, pero quizá ella me veía mejor de lo que en realidad soy, ¿estaba bien para mí dejarla seguir pensando aquello? Tal vez no era justo, pero no quería que ella viera el dinero o lo que yo poseo, en ese momento me pongo detrás de ella, colocando mis brazos a ambos lados de ella apoyados en el mesón de la cocina, ella se gira y me mira dubitativa. -          ¿Estás bien? Si no te sientes bien, deberías descansar un poco – dice con una sonrisa, entonces llevo mis manos a su cintura haciendo que se sobresalte, noto que su pulso se acelera, está nerviosa. “¡Que reacción tan tierna!” pienso, mientras la levanto colocándola sobre la isleta de la cocina, quisiera observarla mejor. -          Me siento bien, es sólo que me gustaría observarte mejor – digo con una sonrisa, mis brazos a sus costados y su respiración cada vez más rápida y superficial a la vez que luchaba porque yo no lo notara - ¿Puedo besarte? – pregunto y su mirada entre sorprendida y ardiente conecta con la mía, había algo allí, ella sonríe.    ANDREA -          Está bien, puedes besarme – las palabras salen como si fueran un suspiro, dejando mis labios sin darme tiempo a pensar una segunda vez en lo que estaba a punto de hacer. Una cosa es que nos hubiésemos besado en avión, porque no éramos los únicos en aquel momento, en ese momento había más de una persona a nuestro alrededor, yo no quería acostarme con alguien y luego llorar arrepentida y Eros no era alguien que pudiera estar sólo conmigo, bueno, no lo conocía, pero sabía que su atractivo físico lo hacía alguien muy apetecido para una mujer, y bueno, un beso era sólo eso ¿no? Yo, no siento amor por él sólo una indescriptible atracción. Veo la sonrisa de medio lado de Eros y una de sus manos acaricia mi rostro, siento mi piel volverse de gallina y mis pezones apretar el encaje del bra que llevaba, uno de los mechones de su cabello cuelga sobre su rostro chocando con el mío, su frente uniéndose a la mía al igual que su nariz para finalizar con la unión de nuestros magnéticos labios, sus labios comenzando un lento y rítmico baile con los míos, mis manos viajando a su cabello que tanto había querido acariciar y sostener en mis manos, sus manos en mi cabello sacándolo de la boina y la liga que lo sujetaba mientras yo hago lo mismo en su cabello, luego sus labios besando la comisura de los míos, mi mentón, y luego descendiendo en un peligroso viaje por la zona posterior de mis oídos, mi cuello, mi clavícula mientras una de sus manos algo callosa se escabullía en mi camisa y jugaba con el broche de mi bra, hasta que como si nada siento el peso de mis pechos, su mirada intensa busca algo en la mía. Su cabello suelto cayendo libre por su rostro le da un aire inalcanzable como indomable, me gusta, su sonrisa allí y la mía siguiéndole el juego estúpidamente. “Estoy jugando con fuego, si sigo jugando me puedo quemar” pienso, mientras mis manos se enganchan en su cuello y me impulso para bajar del lugar, cualquier mujer me diría que era tonta por no aprovechar la oportunidad de acostarme con alguien tan guapo, pero yo no quiero sexo, no quiero tener placer y volverme adicta a una sensación que me produce una persona que después no estará. -          ¿Estás bien? – pregunta acercándose y sujetando mi cintura – Sí, es sólo que no puedo, no puedo Eros, no estoy lista para nada de esto, pero sea lo que sea que llegue a pasar con nosotros, soy completamente consciente de que será mi decisión – digo girándome a verlo y estiro mi mano para acariciar su rostro y sonrío. -          Entiendo, no pasa nada es sólo que me siento especialmente bien, no sé, quizá me he vuelto loco – dice y me acerca a él. -          No te preocupes, también tuve mi momento de debilidad y locura – digo […] -          ¡Felicidades, Dre! – dice Emelie desde la pantalla del computador, mis 25 años me habían alcanzado antes de que lo supiera y las emociones había comenzado a vivir eran completamente nuevas, Eros y yo salíamos bastante junto con Eros, besarnos se había vuelto una necesidad y no importaba donde estuviéramos si teníamos la necesidad de unir nuestros labios sólo lo hacíamos. -          Gracias, Em, ¿cómo va mi sobri? – digo y ella me muestra una barriguita crecida y Christian aparece detrás de ella – Hola, Dre, ¡felicidades! – dice y yo sonrío, Dylan, Ariana, mis tíos y mis demás hermanos estaban en la cocina riendo y tomando champan, yo había dejado el bullicio para charlar con Em – y Bien, ¿algo que quieras contarme? – dice y yo sólo sonrío -          Bueno, digamos que conocí a alguien, pero sólo somos amigos – digo y ella me observa inquisitiva – No sé por qué, pero siento que hay más allí de lo que quieres decirme – dice y yo me encojo de hombros – No quiero hacerme muchas ilusiones Em, tenemos mucho en común y nos conocemos, pero siento que hay cosas que no está dispuesto a decirme – digo -          Dre, siempre me has dicho que hay momentos en la vida en los que hay que debemos arriesgarnos, ¿Dónde está eso que tanto te cansas de repetir, en tu vida? – dice Em cuestionándome -          Pero Em, esto no es cualquier cosa cariño, se trata del bienestar de mi corazón y mi vida amorosa, además involucra el hecho de que sea yo quien cambie los términos de la relación que tengo con Eros, sé que no puedo juzgarlo, pero tampoco puedo ignorar lo que sí sé – digo y ella suspira rodando los ojos. -          Dre tienes que dar un salto de fe o estarás siempre saltando de un lado a otro con miedo a lo que puede pasar y te quedarás sin alguien especial en tu vida, vivirás con perros o gatos y sé que quieres tener al menos un par de niños – añade a lo que estaba diciéndome. -          Bien, sé que tienes razón debo ser honesta también, así que lo que dices es que básicamente deje fluir las cosas y actúe fiel a mis sentimientos, sin ponerle nombre a la relación, en pocas palabras “que sea lo que tenga que ser” – digo pensando en los sucesos acontecidos en los últimos días con Eros. Por supuesto, siempre me he sentido querer dar ese paso con él, algo que es realmente extraño teniendo en cuenta el hecho de que somos un par de desconocidos apenas conociéndose, pero claro siempre estoy deteniéndome por esa necesidad de estar racionalizándolo todo y comparando cada cosa que sucedía entre nosotros con las piezas de un auto y sus funciones, sólo había tenido una relación en mi vida considerándola de hecho el mayor fracaso de la misma, esto fue porque yo fallé, jamás estaba lista para pasar de nivel, y desde entonces cada vez que tenía una nueva oportunidad en esa faceta tan complicada de mi vida huía como una niña asustada, simplemente no quería fallar de nuevo y vivir con el sinsabor de culparme por cada vez que las cosas no salían como se suponía. -          Si Dre, al final no sabrás hasta que no lo intentes, quizá hasta te sorprenda el resultado - dice – Supongo que tienes razón, no puedo rendirme antes de llegar a la línea de batalla, al final sea como sea el resultado podré decir confiadamente que di lo mejor – digo y ella sonríe dándome dos pulgares en alto.  – Esa es mi chica, eso si suena como algo que tú dirías – dice, bien, chica lista, cuando regreses, te daré tu regalo – añade y nos despedimos Esa semana antes de mi cumpleaños había estado saliendo con mis dos Eros y había tenido una visita guiada por la gran factoría de Onassis Motors, el señor Onassis amablemente dirigió  mi visita y me ofreció trabajar como diseñadora basado en uno de mis antiguos diseños, le pedí que me dejara pensarlo bien pues el trabajo incluía que me quedara en Grecia y dejara atrás la vida que conocía, por supuesto lo había discutido un par de veces con Dylan y mis tíos quienes me dijeron que no había de que preocuparme, que bien me podía quedar en la mansión Morinakis y que dejarían todo preparado para mí. Pero me sentía que no encajaba, aquella no era mi vida, no estaba acostumbrada a vivir en una mansión y consideré aquello como una prueba diseñada especialmente para mí, además extrañaba mi hogar, mi trabajo y por supuesto a mis amigos, tenía una gran lista de clientes que necesitaban de mí y que apreciaban el valor de mi trabajo y eso obviamente me hacía sentir importante, pero estaba claro, aquella era una oportunidad única, trabajar con uno de los mayores fabricantes de autos deportivos era algo que no le ofrecían a cualquiera y aunque Dylan y la tía Eileen se cansaran de repetirme lo muy talentosa que soy, no terminaba de creérmelo, básicamente son mi familia y harán cualquier cosa por hacerme sentir bien. -          ¡Hora de los regalos! – dice Dylan entrando a la sala con Matthy en sus brazos y Ariana junto a mis tíos, entonces el timbre detiene el feliz momento. Mónica una de las asistentes de la casa se dirige rápidamente a la entrada principal para ver quién es nuestro inesperado visitante. -          Joven Oni… digo Eros, bienvenido joven Eros, pase por favor – oigo decir a Mónica y luego esta entra a la sala seguida del griego quien lleva una barba de unos cuantos días y yo sonrío. -          Eros, ¡que sorpresa! Supuse que estarías ocupado con tu trabajo – digo acercándome y el cierra el espacio entre nosotros, atrayéndome a él y a la vez que me da un suave beso me entrega un ramo de lirios bellamente adornado con hojas de laurel y olivo y una enorme caja de regalo con un precioso envoltorio. -          Espero que te guste – dice y yo levanto mi rostro para mirarlo – No tenías que hacerlo – digo y él niega – Es un detalle, por favor tómalo como muestra de mi aprecio – dice y sé entonces, que no aceptará un No por respuesta. […] -          Señor y señora Morinakis, Dylan, me gustaría que me permitieran invitara a cenar a Andrea esta noche – dice Eros haciendo que me atragante, Eros llega a mí, para asegurarse de que estoy bien, así que acaricio su hocico peludo y le hago saber de esa manera que estoy bien. -          Bueno Eros, eso es decisión de mi hermana, ella es una mujer adulta no una jovencita que necesite de nuestros cuidados, eso sí, te pido que nada le pase – dice Dylan señalándome con el tenedor de postre. -          Dylan, déjalo estar – dice la tía Eileen y Ariana le da un golpe en la espalda – Dices que no es una niña, pero vas y te comportas como un idiota – le reprende Ariana y él se acerca a ella – Entonces será mejor que empecemos a pensar en una niña a la que pueda celar – dice y una sonrisa se forma en mis labios, a la vez que niego. El rato de celebración en familia pasó y decidí ir a la que era mi habitación temporal, tomé los regalos de Eros y hago mi camino a la habitación, coloco el ramo en un jarrón con agua que saco del lavabo del baño privado de la habitación y lo pongo sobre la mesa del tocador. Abro la caja del regalo de Eros, es un vestido rojo de cóctel con un abrigo blanco de felpa elegantemente acabado, unos tacones n***o y blanco y una caja más pequeña con el grabado en dorado de Tiffany’s & Co, Eros había invertido demasiado en un regalo, no podía recibir todo aquello, así que tomo la caja de joyería y una vez vestida, salgo a la sala donde se encuentran todos. -          Eros, ¿puedo hablar contigo? – digo nerviosa
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