Capítulo 3

2981 Words
ANDREA El sonido de la bocina del auto de mis tíos dice que es la hora, pongo la jaula de Eros y este entra alegremente, lo subo a la maleta de mis tíos junto con mis maletas  y subo a los asientos traseros. -          Hola Theo, hola tía ¿qué tal están? – pregunto dándole un beso a cada uno y esto sonríen – De maravilla cariño, ¿lista para nuestro viaje? – pregunta mi tía y yo sonrío – Más que lista y bastante emocionada, ¿recuerdas a mi maestro de la universidad el de diseño automotriz y control de calidad en producción? – pregunto y ella sonríe al igual que Theo -          Cuéntame, ¿qué ha ocurrido? – dice -          Es que el señor Onassis me ha invitado a un recorrido por toda su fabrica y la zona de administración y diseño, y ustedes pueden venir conmigo si gustan – digo y ambos se miran extrañados - ¿Onassis? Hablas de Christoforos – dice Theo, dando un giro en la vía – hasta donde sé, él ya no se encarga de Onassis Motors, su hijo le compró los derechos de Onassis Motors, el caso es que no lo conozco muy bien – dice – Bueno, la verdad es que no me importa mucho quien es el presidente, lo que quiero es mostrar mis diseños y ver sí es posible trabajar para ellos en el área de diseño – digo emocionada y mi tía a aplaude justo cuando llegamos al estacionamiento, bajamos nuestras cosa incluido a Eros que lo lleva un equipero fortachón . -          Eso es maravilloso cariño, me alegro por ti – dice mi tía y Theo me da un abrazo cálido – pero no dejarás de querer estar metida en el medio de las partes y la grasa de los coches ¿verdad? – pregunta mi tía – Vamos, sabes que no, si deciden dejarme trabajar con ellos será bajo mis propias condiciones, por algo tengo talento – digo soltando una risita  y la tía ríe conmigo, llevo puesto unos shorts, un croptop, un gaban de felpa y unas botas que estilizan mis piernas  y por supuesto un infaltable gorro de lana y mis argollas. Delante de nosotros van un par de hombres de la compañía de seguridad de Theo y atrás otros dos, pero sin llamar mucho la atención van igual de vestidos que  nosotros, esto es lo que odio de una vida llena de dinero y facilidades, claro viajar es genial, pero el hecho de tener que vivir con mi libertad coartada es una angustia, si llegase a casarme con alguien rico que lo dudo, saldría a escondidas de mis guardaespaldas y me disfrazaría para pasar desapercibida y sin problemas, me da risa sólo el pensar en un montón de hombres siguiéndome el rastro. Llegamos a la sala de primera clase y esperamos hasta que nos envían abordar, Eros ya se ha ido en la banda de transporte rumbo a la zona de carga del avión, extrañare a mi chico estas horas de viaje, lo que me conforta es que su jaula le da espacio para moverse y tiene juguetes y bocadillos con él. -          Theo, ¿puedo preguntarte cómo conoces a los Onassis? – digo acercándome a él y él abre sus ojos sorprendido y con una sonrisa asiente – Bueno, el padre del actual presidente de Onassis Motors, fue mi mejor amigo durante la universidad, pasábamos mucho tiempo juntos y luego el reconstruyó el casi arruinado imperio de su padre, esto lo hicimos en alianza, yo le facilité varios hombres de mi equipo de inteligencia y nos volvimos socios de negocios, luego, se casó con Constanza Kristou, debes haber escuchado de ella, una famosa modelo de origen español pero crecida en Grecia, con ella tuvo a su hijo, ella se fue dejándolo con un imperio al borde de la quiebra y un hijo de 5 años, bueno, no sé mucho de su hijo, pero durante la amenaza de bancarrota yo le estuve suministrando algo de capital y su hijo fue quien me lo pagó después – dice -          Ya veo, pobre chico, bueno yo siempre tuve a mis dos padres hasta que murió mamá y luego los tengo a ustedes dos, perdona por preguntarte Theo, sólo que me dio mucha curiosidad cuando mencionaste que los conocías, y ¿qué clase de persona es el señor Onassis? – pregunto y él sonríe – Bueno, es accionista en la empresa de su hijo, así que puedo decirte que lleva una vida bastante cómoda, pero es quizá la persona más sencilla y simple que conozco, es muy amable y usualmente está haciendo donaciones a la caridad, pronto tendrá su segunda hija con Agatha – dice con una sonrisa en sus labios -          Andrea cariño, ¿quieres unas donuts? – pregunta mi tía con una caja de donas glaseadas -          ¿Cómo sabías que anhelaba unas donuts? – digo y ella sonríe – Sexto sentido de tía – dice y Theo la abraza, comemos un par de donuts y entonces nos autorizan a ingresar, mis tíos se sientan juntos y yo me siento en un compartimiento diagonal a ellos en  el asiento que da a la ventana - ¿ Estás cómoda cariño? – pregunta mi tía y yo sonrío – Perfectamente no te preocupes por mí – digo y ella sonríe apoyándose en el hombro de Theo. Mi vida ha estado siempre rodeada de personas que se aman y que no fracasan, que duran “Hasta que la muerte los separe” pero tal vez, tal vez yo sea la excepción y acabe con todo  lo que siempre he querido, acomodo mi cinturón y antes de empezara a ver películas o escuchar música me decido por leer una revista, así que comienzo a hojearla, al momento en que comienzo a hacerlo, alguien se sienta a mi lado, va vestido con unos jeans, una chaqueta de denim y unos lentes de sol y una coleta de melena oscura que había conocido hacía poco ¿qué hacía aquí? ¿acaso me estaba siguiendo? -          Eres Eros ¿verdad? – pregunto desde mi revista – Tu eres Andrea – dice y yo sonrío, hacía dos días que él me había dejado una profunda impresión cuando se había quedado observándome, llegué a sentir que estaba desnuda ante su mirada, pero era mejor no ir por allí. -          Parece que después de todo no tuvimos que esperar tanto para volver a vernos – digo y en ese momento, cierran las puertas del avión – Tal parece que así es -  él retira sus lentes de sol y su mirada miel aceituna me mira como bebiendo mi mirada, dejo la revista en su sitio e ignoro su intensa mirada y saco uno de mis cuadernos de dibujo y lo coloco sobre la mesa, saco mis lápices y veo como Eros estira toda su longitud en el espacio del cubículo, el capitán inicia la preparación y la presentación de la tripulación, la verdad es que no presto mucha atención pues entre dibujar un auto basada en la impresión de Eros en mi y ver sus  poderosas piernas enfundadas en su jean, tenía mi mente demasiado ocupada. -          ¿En qué sitio de Grecia te quedarás? – pregunta – Uhm, bueno principalmente estaremos en la casa de mi tío en Atenas, yo voy sólo de tercera rueda – digo y él me da una sonrisa -          ¿Te gustaría salir a caminar por Atenas conmigo? – pregunta tomándome con la guardia baja – Bueno, no nos conocemos más que por nombre, y probablemente te abrume con mi charla sobre autos y repuestos todo el tiempo – digo y en ese momento es que siento que ya estamos en el aire. -          No me incómoda que hables de autos de hecho es bastante instructivo – dice y yo sólo río – Eso dices ahora, Eros, pero no sé nada más que ver la sensualidad, estilo y alma de los autos, no importa si son sencillos o deportivos, importa el valor que se les da a cada uno de ellos, porque no importa que auto se tiene, sino el valor que cada uno de sus usuarios les da, tengo un  taller de reparación de automóviles  y he visto el valor que la dan a sus autos, así que eso es lo que me gusta transmitir en cada reparación que realizo – digo . -          Bueno, amo los autos deportivos así que no me aburriría hablar de ello y yo tampoco dispongo de mucho tiempo así que media hora que caminemos o una estaría bien – dice poniendo su melena sobre uno de los hombros. -          Ya, si insistes está bien, no veo nada de malo en que un griego original me guie por la ciudad capital- digo dando uno toques finales a mi dibujo le doy el nombre de Eros Thunder, mira, ¿Qué te parece es un diseño para un auto deportivo basado en mi perro y en ti? – digo y el abre sus ojos y estira su mano para mirar el estilo ergonómico y elegante del auto, pero transmite convicción, serenidad y control. -          Es un concepto genial, realmente interesante ¿tienes alguna idea para el motor? – pregunta -          Es una excelente pregunta, pero no la podría responder yo, dime ¿qué te apasiona? ¿qué mueve tu corazón? – digo y Eros se queda sin saber qué responder, como si realmente no tuviera una idea de lo que realmente quiere o desea. EROS ¿Qué tenía que ver lo que me apasiona con el diseño y ensamble de un motor? ¿qué quería ella de mí? No tenía ni una idea, pero tenía sentido los ideales de una persona te impulsan a seguir un objetivo, a llegar a una meta, el impulso o en el caso de un auto, el encendido y la velocidad es el concentrarte en ver cumplidas las metas que tienes, pero ¿qué era lo que yo quería? ¿qué es lo que verdaderamente quiero? El corazón es la fuente de los deseos y sentimientos, pero hasta ahora mi corazón se mantenía lleno con ese sentimiento de abandono y de no ser suficiente, pues para mi madre jamás lo fui, no fui suficiente para la mujer que me dio la vida, ¿cómo sería yo suficiente para otra mujer que nada había tenido que ver conmigo en toda su vida? -          Eros, está bien olvida la pregunta, no me conoces así que no estaría bien para mi saber algo tan íntimo de tu persona – dice iniciando otro diseño y llamando el timbre de la asistente de vuelo -          Hola, buenas noches, señorita ¿en qué puedo servirte? – dice al asistente de vuelo – Hola, Colette ¿cómo estás? No te veo desde hace un año – dice Andrea a la joven que se sorprende de verla – Dre, estoy muy bien – dice y Andrea le sonríe - ¿ y tú bebé? ¿se lo dijiste al padre? – pregunta y la aludida asiente – Si, por eso ahora trabajo en primera clase, no quería nada de su fortuna, el accedió, pero aun así se las ingenia para comprarme cosas – dice la chica nerviosa. -          Que envidia, apuesto a que Joshua ya debe estar gigante – dice Andrea – por cierto, dame tu número ¿quieres? – dice extendiéndole el teléfono – Eros, ¿quieres algo? – me pregunta Andrea mientras recibe su teléfono de regreso. -          Champán por favor y una lata de aceitunas y salchichas – digo y Andrea ríe junto con Colette quien se retira y trae el pedido, Andrea se apresura a pagarle, pero – Toma, Colette – digo dándole un billete de 50 dólares – quédate el cambio – añado Le sirvo una copa a Andrea y ella la recibe gustosamente y luego la animo a probar las salchichas con aceituna – Andrea cariño, ¿estás bien te hace falta algo? – dice una mujer sentada en un cubículo diagonal al nuestro – No te preocupes estoy bien tía Eileen, Eros está cuidando de mí – dice y de repente me doy cuenta de que probablemente estoy haciendo muchas cosas innecesarias que normalmente no haría. -          Lo siento Eros, disculpa a mi tía, es sólo que se preocupa bastante por mí – dice y luego me pide que me asome y les salude – Buenas noches soy Eros, un placer conocerles, soy amigo de Andrea – dice y veo a Theo Morinakis junto a la mujer, para mi suerte el parece o no recordarme o finge no hacerlo porque no menciona nada de mi apellido o me dice algo – Oh, un amigo, un amigo muy guapo – dice su tía para luego mirar a su esposo y rematar – pero no tan guapo como mi Theo – dice y Andrea ríe. -          Son hermosos ¿no? Llevan así casi 30 años y siguen igual de enamorados – dice y suspira para luego rodar los ojos y cambiar de tema - ¿Te gustan los Ferrari o prefieres Lamborghini? – su pregunta me desconcierta, pero termino por sonreír. -          Honestamente prefiero Lamborghini, creo que Ferrari ha caído en una rutina de repetición sin suficiente cambio – digo comenzando a hablar, además no han pensado en cambiar el sistema de control de sonido de sus motores en carretera, haciendo que la velocidad tenga sonido cuando no debería tenerlo, el motor ideal es uno que cumpla con tus ideales de velocidad y potencia, al igual que de estilo, pero la contaminación auditiva que producen aunque no es mucha es un porcentaje muy grande al cabo de un solo año – digo y la noto absorta escuchándome con una sonrisa en los labios - ¿Qué ocurre, dije algo mal? – digo al ver su expresión. -          No, no es eso, es sólo que me alegra no haberme equivocado, eres un friki de los autos como yo, opino igual que tu – dice - ¿Quieres ver una película? O ¿prefieres que sigamos hablando? – pregunta -          Prefiero hablar, además no vamos ni en la mitad de camino a nuestro destino – digo – Bueno es mi primera vez en un viaje tan largo, como mi primera vez hablando con un recién conocido – dice - ¿De qué quieres hablar? – pregunta. -          Tengo curiosidad, ¿qué edad tienes? – pregunto y ella se echa a reír – Así que te tomas esta oportunidad de hablar conmigo para satisfacer tu curiosidad, está bien, tengo 24 en 15 días tendré 25 y ¿tú? – dice devolviendo la pregunta -          26, en 10 días 27 – digo con simplicidad – Nada mal, ¡felicidades! Puede que después de aterrizar no volvamos a vernos – dice entonces saca su cuaderno de dibujo nuevamente y sin pensárselo dos veces saca la hoja donde hizo su último diseño Eros Thunder – Toma, como regalo de cumpleaños – dice encogiéndose de hombros. -          ¿De verdad? – pregunto y ella asiente – pero no tengo nada para darte – digo y ella niega – Ya me invitaste la cena, ¡gracias! – dice y se establece un silencio entre nosotros, la mayoría de los pasajeros se han dormido, el pasillo está a oscuras excepto por el brillo de unas cuantas pantallas que han quedado prendidas luego de que sus usuarios fueran derrotados por Morfeo. -          ¿Quieres saber algo más? – pregunta, pero sus labios se ven tan tentadores que no puedo evitarlo, mi mano va a su mentón redondo y elevado - ¿Puedo besarte? – digo   ANDREA Eros, no hay que negar que es guapo y cuando su deseo de besarme sale de sus labios, una suave y misteriosa presión sacude mi vientre, era un ahora o nunca, al aterrizar sería un adiós y me habría quedado con la curiosidad de sus labios griegos, era un desconocido, pero parecía no estar casado, así que no había problema allí, era sólo un beso. -          ¡Bésame! ¡Bésame, Eros! – digo y levantando el brazo que nos divide, se acerca y su nariz roza la mía, su aliento golpeando en mi rostro y mi vientre retorciéndose cada vez un poco más, llevándome a la extraña sensación de perderme y no regresar, sus labios acarician suavemente los míos, será mi primera vez con un beso serio y maduro, sus labios atrapan mi labio inferior, mientras mi superior se entrelaza con ellos, luego vamos intercambiando, hasta que el aire se escapa de mí y su lengua invade mi boca, la mía intenta seguir el ritmo, pero es imposible, hasta que se enreda en la suya y se mueven a un bello compás. Cuando el beso termina, no sé qué clase de expresión tengo que Eros acaricia mi rostro y como si nada regresa a su posición original - ¡Gracias! – dice y mi rostro más sonrojado que pálido arde más que nunca - ¡Gracias! Fue un beso excepcional, es la primera vez que me han besado así – se me escapa decir aquello, supongo que tal vez, no debí decirlo, pero ya estaba hecho. -          En fin, no le demos más vueltas – digo y me echo a reír aligerando el ambiente, al final nos quedamos hablando de los diferentes estilos de autos, los motores y sus diseños y hasta otros diseños de auto, hasta que él pregunta. -          ¿Tienes pareja? – dice y yo abro mis ojos como platos - ¿Qué cosas dices Eros? No, no tengo, si tuviera no te habría dejado besarme – digo y extrañamente sonríe como cuando a un niño le dan un dulce o algún juguete nuevo, lo que en ese momento yo no tenía suficientemente claro, era hasta qué punto me volvería un juguete para Eros.
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