Con tranquilidad nos adentramos a la mansión Taisho. Inuyasha nunca deja de sujetar mi mano mientras nos guía lejos de las miradas curiosas que nos dedican nuestros familiares. Bankotsu no pierde de vista la manera en la que Inuyasha parece tratarme y cuando sus ojos se enfocan en los míos me regala una pequeña sonrisa antes de seguir el camino a lo que conduce el despacho de Inu No Taisho. Hitomi se abre paso entrando y sentándose en el sofá, Bankotsu se toma su tiempo en analizar la amplitud del lugar antes de enfocar sus ojos en nosotros dos. De manera distraída Inuyasha besa mi frente antes de soltar mi mano para caminar hasta la silla giratoria y hacerme señas de que me acerque. Siento mis mejillas calentarse when me hace sentarme sobre él, eso me recuerda el momento candente que pr

