Jueves, 9 de abril de 2020. Llegué exhausta a la una de la mañana a mi departamento, esa noche había disfrutado y seguido el consejo de Guzmán. Cuando entré a Zafiro y vi que debíamos entrar con máscaras a la segunda sala, supe enseguida que había sido obra de mi cuñada. En secreto le agradecí ese gesto. Esa tarde en el hospital después de que Mónica despertase, sin que los demás lo notaran, la alejé un poco para conocer los planes que tendrían ellos esa noche. Nora me vio con una sonrisa pícara y dijo: —Tranquila, si tu hermano me dice para ir, le inventaré una cosa. Pero eso sí, ten mucha cuidado, a Zafiro asiste personas allegada a tus hermanos. —Vale, tendré cuidado Nora —dije. —Veré que puedo hacer. Y vaya que si pudo hacer. La máscara solo debajaba al descubierto mi bo

