. —Hoy mando a que te preparen la oficina de al lado, quiero estar cerca de mi dulce hermanita. —No es necesario, Enrique. Me quedó viendo como si me hubiesen salido dos cabezas, volteé los ojos —¿Qué no es necesario? ¿acaso se te olvida que eres una socia? —Eh… —Nada, es más ya mismo voy a mandar a llamar, para que vayan trabajando, después tu misma te encargarás de darle tu esencia —levantó el teléfono de su escritorio y le ordenó a su asistente que amueblaran la oficina—. También voy a llamar a RRHH para que te añadan a la plantilla de la empresa, porque hermanita vas a trabajar conmigo durante unos buenos meses, aprovecharé que tu feo novio está de gira. —Para los que no la conocen —comenzó Enrique su discurso con pasión —, les presento a mi hermana Alaska Labrador —las perso

