9. El amor duele

2768 Words

—Me declaro culpable —comentó de la nada, Talía y yo nos vimos sin comprender —. Confieso que estaba buscándote por toda la constructora. —Ay tío, por favor —vociferó Talía —. Sabe perfectamente que las únicas oficinas a las que podría ir Alaska es a la de Leonardo, Enrique, Carlos y la mía. —Padre, disculpe, pero debo irme —DIOS BENDITO, aquella voz, aquella jodida voz enronquecida capaz de hacerle temblar el mundo a cualquier mundana. —Pero Gus, ¿Para dónde vas? —cuestiona—. Quedamos en almorzar con estas hermosas jovencitas. —Gael por Dios, no sea un Casanova —le regañé a manera de burla—. Yo también debo irme, así que les debo el almuerzo —los vi a todos, percatándome que la sonrisa de mi tío caía un poco, seguí mi mirada hasta Gustavo, reparando más segundos en él. Sus ojos ca

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD