Catalina pasó el resto de la mañana como si caminara sobre nubes pesadas. Cada paso se sentía incierto, como si el suelo pudiera abrirse bajo sus pies en cualquier momento. Vicente. Vicente estaba vivo. Y buscándola. La noticia había sido como una descarga eléctrica que le devolvía el alma pero también la confundía, la estremecía, la dejaba temblorosa por dentro. Laura no la soltaba de la mano. Lady Buck la observaba con ojos viejos y sabios. Evan la miraba como si cada gesto suyo se estuviera grabando en su memoria. Catalina estaba en medio de los tres, pero su mente estaba lejos… muy lejos. A la hora del almuerzo, la Hondada estaba rodeada de hombres de Monroy. Las camionetas negras formaban un semicírculo protector, y se escuchaban radios comunicándose en frecuencia baja. Dent

