Capítulo 1 La vida perfecta
Hace tiempo que no me reconozco cuando me miro al espejo. Mis ojos de un verde azulado muy raro ya no brillan. Solía sonreír mucho de niña; recuerdo que me gustaba el sol, el mar, el azul del cielo…
Pero todo terminó cuando me enteré para lo que fui concebida. Como mero producto, un lindo recipiente que podía ser educado para ser la esposa perfecta de un hombre rico y poderoso. Muchas familias de antaño para eso usaban a sus hijas, como meras transacciones, para obtener más dinero, posición y poder.
Soy parte de ese mundo oscuro y oculto de las élites del mundo. Tenía nueve cuando comenzaron a educarme para ser la dama y esposa perfecta. Desde entonces todo en mí es controlado y mesurado: mi risa, mis gestos y mis sentimientos que a nadie más que a mí me importan.
Pero nada es como parece. Mi esposo, aunque por fuera sea la representación perfecta de un hombre esculpido por dioses, no es más que un hombre frío y cruel que no duda en ponerme una mano encima cada que puede para recordarme que debo darle un hijo. Y yo debo callar y aguantar porque debo ser la esposa sumisa y perfecta por la que su familia pagó…
Hoy cumplo seis años de casada. Los recuerdos vienen a mi mente, seis años han pasado desde que mi padre me entregara en el altar y me dijera:
“-Aurora Ducret de Montalvo; naciste para este día; te criamos para ser la esposa que William O’Connor Norman, el único heredero de la familia O’Connor, es tu deber ser la esposa que él necesita y eso quiere decir que, si te lo pide, entonces te le arrodillas; nuestro apellido y nuestra fortuna dependen de ello”.
Seis años de miseria en mi vida. Y mi esposo llega hoy de su viaje para que podamos salir y posar ante los medios como la pareja más enamorada, al menos en público; pero ya no me cuesta aparentar, lo que me da miedo es la noche, porque seguramente me obligará a acostarme con él hoy…