Capítulo 2 Noche de estrellas y Sangre

520 Words
Permanezco sentada en el suave banco, mientras me miro en el espejo y me pongo mi labial carmín. La persona que me devuelve la vista sin duda está agobiada; pero no tengo de otra. Trato de pensar en lo que me pondré y en sí mi esposo lo aceptará. Dudosa me miro de nuevo y creo que mi elección será un gran contraste entre mi piel nívea, el vestido dorado y mis ojos verde azulado. Ensimismada como estoy, reacciono tarde al llamado de la puerta. Decido no voltear. Pero con voz firme digo: - ¡Adelante! - Señora, el señor O’Connor está a cinco minutos de llegar, la quiere lista para irse, no se bajará del coche-. - Gracias Sergio, ya estoy lista, enseguida bajo-. Puedo ver por el espejo como Sergio cierra la puerta y se retira. Nunca le caí bien y el tampoco a mí. Sin duda alguna es mi vigilante discreto. Y el culpable de uno que otro golpe de mi esposo hacia mí. Me paro y voy derecho al brillante vestido dorado lleno de cristales, con un escote profundo, pero sin ser vulgar. Mi cabello, tan n***o como la noche misma, está bien sujeto en un elegante moño. ……. Ya en la entrada, espero durante un minuto cuando veo el coche de William acercase. El chofer se baja y abre la puerta. Entonces, al subirme, le digo de la manera más dulce que puedo: -Buenas noches esposo; espero tuvieras un buen viaje-. -Al menos acertaste hoy- Sin duda deslumbraremos en la gala-, me dice sin voltear a verme. -Me alegra haber acertado. ¿Hay algún tema en particular que quieras que hable hoy en la gala? -. Por fin decide voltear a verme; sus ojos azules y fríos como el hielo, penetran en mi interior, dejándome dos témpanos, uno en el corazón y el otro en la mente. -Si-dice por fin-. -Quiero que hables sobre mi última obra de caridad a la asociación de mujeres con cáncer; y no olvides decir que la próxima semana acudirás a dos eventos en mi nombre en apoyo a esta asociación-. Sonrío sutilmente y con mucho esfuerzo, como si su apoyo me pareciera lo más bondadoso del mundo, y le digo: -Claro que si esposo mío-. Él deja de mirarme y fija su mirada al frente, como si nada más importase. ……… Al llegar a su mansión; esa a la que debería llamar hogar, William se va a su estudio y yo subo para cambiarme e irme a dormir. Desde mi ventana, veo las estrellas y me imagino en otro lugar; en el campo, viviendo mi vida de manera tranquila, lejos de todo lo que conozco. Me voy a dormir y no tardo en llegar al mundo de los sueños…. ………. Me despierto sobresaltada. Quiero gritar, pero una mano me lo impide. Reconozco el olor de William y decido no moverme hasta que acabe. Dos lágrimas recorren mi rostro cuando todo termina, y mientras se para me dice: -Me da mucho asco hacértelo mientras estás menstruando y prepárate, mañana iremos al médico, ya es hora de que me des hijos-.
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