Capítulo 6 Ocho años antes II

791 Words
William Me tuve que tragar las ganas de decirle a Beatrice Ducret que se callara, luego de escucharla por cinco minutos cuando convenientemente sus padres nos dejaron solos. ¿Qué les pasa a esos idiotas? ¿Por qué les interesa sacar a la venta a la hija mayor teniendo a otra hija que es una diosa? La duda me carcome, pero no puedo preguntarle a esta chiquilla directamente, así que esta vez me disculpo de manera amable y voy en busca de esa hada en la tierra. Luego de buscar por un rato y esquivar a tres familias que evidentemente están de cacería, la encuentro (sin su hermano para mi fortuna) frente a otra de las fotografías en exposición de la gala y me llevo otra sorpresa al darme cuenta de que al igual que conmigo, ahora rechaza a nada más que a Edward Philips, el famoso empresario de la cerveza más vendida en Londres. ¿Será que esta pequeña hada luminosa no busca casarse? Ya veremos... Luego de que el rechazado se alejara con cara de evidente molestia, me acerco a ella y soy consciente de su desagrado. Señorita Ducret, nos encontramos de nuevo. Señor O'Connor, ¿Tengo que pensar mal de usted? No entiendo a qué se refiere, pregunto con sorpresa. Pareciera que me está siguiendo, señor. No puedo evitar una media sonrisa y le digo: -Si señorita, la estoy siguiendo, pero no me malinterprete, no quiero nada con usted, la sigo porque parece que tiende a repeler a los hombres de esta gala y su desagrado por estar aquí es evidente y en mi caso yo repelo a las mujeres de la gala y a sus padres, así que estar cerca de usted me garantiza el poder estar en paz, al menos durante lo que quede del evento, así que me atreveré a pedirle que me acompañe durante esta gala, así nadie se nos acerca, a menos que sean sus padres queriendo meterme hasta por el ano a su hermana mayor —le digo totalmente tranquilo, pero serio a la pequeña hada que me mira con desconcierto. Ella esboza una leve sonrisa: -No sé si es usted el gran cínico de New York, o solamente el más sincero y descarado hombre de la gala, pero acepto su oferta porque estoy cansada de mis padres y de los hombres aquí que no hacen más que comerme con la mirada y eso me da náuseas —me dice evidentemente enojada—. —Supongo entonces que usted no busca marido como todas las demás, ¿entonces a qué viene? ¿No cree que resulta sínico y de doble moral aparentar venir a apoyar una noble causa, cuando en realidad se viene a entrar a la subasta de carne? —Le digo alzando las cejas. Señor O'Connor, créame que comparto su pensar, estar aquí no solo es cínico, es hipócrita, ¿pero no es así la llamada clase alta? Aunque en mi caso yo sí estoy en este lugar porque vengo a apoyar la causa, yo estuve como rescatista voluntaria de guerra y perdí a personas que amaba en ese lugar. Las personas aquí no tienen idea de lo que realmente representa la palabra ayuda, por eso me repugnan- suelta Aurora tajantemente mirando hacia la foto que tenía delante—. Jamás en mi vida me sentí tan desconcertado por una mujer hasta hoy, la miro y es hermosa, podría jurar que la blancura de su piel desprende un halo tenue de luz blanca, y sus ojos, que son dos pequeños fragmentos de mar en verano, me hacen querer empotrarla contra la pared y follarla duro hasta romperla. Además tiene carácter y no parece una niña mimada como todas las demás y por si fuera poco desprende también una elegancia y un porte que de seguro aquí todas envidian, incluyendo a su hermana. Su dulce, pero firme voz me saca de mi burbuja de pensamientos… Señor O'Connor, ¿le pasa algo? - pregunta intrigada. -Disculpe, señorita Ducret, así me pongo cuando medito algo y sus palabras me dejaron pensando, suena muy madura para su edad, ¿cuántos años tiene, 50? - le digo a manera de burla. Ella sonríe y ¡carajo!, qué bella sonrisa tiene, hoy me espera un largo baño en agua fría... -Muy gracioso, señor, tengo 19 años-me dice muy segura y orgullosa. Quedo impresionado al escuchar su edad… Mierda, no puedo creer que quiera follarme a esta chiquilla de 19 años que hoy me cautivó. ------- Del otro lado, los organizadores de la gala, están felices porque un comprador anónimo acaba de comprar 15 fotografías de las 30 expuestas, a más del doble del precio original y casualmente, en todas esas fotos, sale Aurora Ducret de Montalvo.
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