Capítulo 8 Secretos mal guardados

509 Words
William Gotas de sudor recorren mi espalda y me pecho, tengo los ojos abiertos, pero no estoy concentrado en la persona a la que embisto de manera desesperada, mi mente está trabajando a toda máquina: su suave piel nívea y ese trasero redondo y rosado rebotando contra mí, su apretado coño contrayéndose para no dejar el m*****o que le da duro, una y otra vez, cada vez más fuerte, mientras sus pechos grandes y firmes se endurecen para mí, para mi boca y mi placer. Alcanzo el clímax pensando en ella y su cuerpo desnudo, mientras me mira con esos ojos únicos y llenos del placer que yo le doy. Salgo de mi ensoñación cuando escucho el grito de una voz aguda y chillona. - ¡Ahhh, así William mi amor! - dice la mujer como si estuviera poseída… y así definitivamente termina mi momento de falso placer... Qué fiasco. -William, eres extraordinario en la cama, podemos repetir todas las veces que quieras, ¿por qué no te quedas hoy y seguimos gozando? Me encargaré de hacerte feliz esta noche-. -Beatrice Ducret, te lo he dicho varias veces, no me lo vuelvas a repetir porque te mandaré al carajo, si no soy capaz de soportar cursilerías de tu hermana que es mi esposa, ¿por qué crees que las voy a soportar de ti? Aprende a cerrar la boca, las amantes están para coger y conformarse con las migajas que se les da de tiempo, no más, para lo demás está la esposa, ya cogimos, ya gozaste, ya me voy-, le digo mientras me paro de la cama y empiezo a vestirme dándole la espalda. ……. Salgo como alma que lleva el diablo del departamento que adquirí en la parte más alejada de la ciudad para poder dar rienda suelta a mis bajas pasiones, esas que debería estar gozando con mi esposa que me desprecia y a la que tengo que obligar a estar conmigo. De pronto suena mi celular y como si la hubiera invocado recibo un mensaje de ella, y me sorprendo porque ella nunca me escribe o me llama, nuestra vía de comunicación es mi mayordomo y mano derecha Sergio. Abro de inmediato el mensaje mientras me subo al coche y me entero de lo que ya sabía por qué su hermano tuvo a bien avisarme que estaba en la ciudad y que le daría una sorpresa a su hermana y así fue. Está en la mansión para sacarla a pasear, no me gusta verla con ningún otro hombre, pero a su hermano lo tolero más que a toda su inmunda familia, incluyendo a la estúpida de Beatrice, que cree que dejaré a mi pequeña hada por ella. Me sorprende su mensaje avisándome: ¡Hola mi amor! Mi hermano me acaba de dar una sorpresa, ¡está en la ciudad! Vino a la mansión por mí, así que saldré por un rato. Me llevo a los guardaespaldas para no preocuparte. ¡Besos! ¿Besos? ¿Desde cuándo ella me escribe? ¿Cuándo fue así de afectuosa?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD