Capítulo 12 La boda del gemelo parte 1

525 Words
Novela registrada antes derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro 2405057877076 Estoy encima de él, disfrutando de sus caricias y el intenso roce de su intimidad con la mía. Alcanzo a escuchar los gemidos de aquel hombre mientras yo bailo encima de él, moviéndome frenéticamente de un lado al otro y luego, mi cadera toma el control haciendo movimientos circulares, aumentando el ritmo y las sensaciones aumentan cuando sus labios se posan en mis senos duros, reflejando el placer que estoy sintiendo y que él me da. Me dejo llevar y como si fuera galopando un caballo de carreras, me muevo desesperadamente cuando siento el clímax acercarse, el sudor de mi cuerpo me baña en un placer que me estremece, hasta que abro los ojos para besar a mi amado y la realidad me golpea de frente, es William a quién tengo delante, pero me compongo a tiempo y le sonrío. No me di cuenta de que llegó a sus clímax segundos antes que yo. Lo abrazo tratando de no poner atención a mis acciones, porque el estómago se me revuelve, mi imaginación llegó demasiado lejos, o tal vez fue la frustración de años, al no sentir placer, pero si dolor y asco por mí, dolor por mi cuerpo violentado y furia por la situación en general. Hice lo que mi mejor amiga me sugirió. Imaginar que en la intimidad estoy con el hombre del que me enamoré a los 17 y al que le entregué mi virginidad. De solo acordarme de todo por lo que mi hermano, mi amiga Edna y yo pasamos para que William no sospechara de mi falta de castidad me dan escalofríos. Pero no se dio cuenta, porque de haberlo hecho, habría muerto en la noche de bodas. Pero William está en su éxtasis, jamás lo había visto así. Vuelvo a cerrar los ojos y me quedo dormida. Al menos, en unas horas veré a mi hermano y mi futura cuñada. Eso me llena el corazón. Al menos él es feliz. ---------------- No puedo evitarlo. Cuando veo a mi hermano lo abrazo, como si llevara años de no verlo y me olvido de todo. Hasta que recuerdo que a mi lado está mi esposo y al lado de mi hermano, mi nueva hermana. Me encanta desde el primer momento. Es un poco más baja que yo, delgada y su semblante es el de alguien que sabe demasiado, porque lleva mucho en esta tierra, pero sonríe radiante y sus hermosos ojos chocolate son tan luminosos y llenos de vida, que sin duda me contagia con su felicidad. -Hermana, cuñado, les presento a mi esposa Rose Ducret-. -Hermano, no la asustes, todavía puede correr, estás a tiempo cariño- Les digo a manera de broma. -En realidad ya no puedo correr-dice Rose un poco apenada, mientras sus mejillas se tiñen de un ligero color rojo. - ¿Se casaron ya? -Pregunta un confundido William. -Así es cuñado, nos casamos ayer por lo civil, la boda hoy será por la iglesia-. -Víctor Ducret, ¿Te casaste sin mí? ¿Quién fue tu testigo? ¿Cómo me hiciste eso a mí! -.
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