Eso no me lo había planteado, estando demasiado preocupada en esperar la reacción de los demás, de mis padres y de mi pareja, no me había dado tiempo en pensar en el bebé, que al fin y al cabo iba a ser lo más importante de mi vida en los próximos nueve meses y en los siguientes años. ―No sé, tiene pinta de ser niña, una preciosa niña ―me dijo la mujer mayor. ―¿Cómo lo sabe? ―pregunté atónita por su comentario. ―A mi edad se saben muchas cosas, se te nota en tu rostro ―respondió con un guiño. No sabía cómo aquella mujer a la que habría visto muchas veces, pero únicamente una o dos veces en mi vida había hablado con ella, ahora podía saber tanto de mí, quizás como decía lo llevaba escrito en mi cara y únicamente las personas que supiesen leerlo lo conocerían. Llegamos abajo y la señora

