─¿Como va todo por aquí? ─llega con la jarra de jugo, mientras la pizza ha llegado y todos toman su parte, a excepción de Evelyn quién toma más de tres rebanadas.
─Evelyn no quiere estar en la boda porque tendrá una gran barriga, Cristian le dice como tener sexo con su bestia y su barriga, y yo insisto en que la quiero en mi despedida decente de soltera. ─dice Diana con muchos ademanes y muecas. ─Y... ─mira su teléfono un par de segundos. ─El señor y la señora Mills, acaban de confirmar su asistencia a la boda. ─dice reenviando el correo a Anton, a su vez que mira en dirección a el.
─¿como que señor y señora Mills?, ¿y eso cuándo pasó? ─pregunta Alana toda curiosa.
─No se detalles, Anton dijo que su amigo se casó una semana después de llegar a Londres, pero fue por un trámite meramente legal. No hubo ceremonia, ni fiesta, ni nada, solo ellos dos, sus firmas y ya. O eso es lo que se. ─dice Diana, a la vez que lo lamenta.
─Tengo tanto que opinar a respecto, pero intentó ser una buena persona, así que no diré nada al respecto. ─se cruza de brazos Alana.
Ha pasado el tiempo suficiente para decir que la tormenta ya pasó, pero al mismo tiempo siento que todo aún está, allí, tras una sombra oscura en cualquier rincón.
No han cambiado muchas cosas en realidad, Alejandro está vivo, y aún no se cómo sentirme con todo, lo amo y me hace feliz saber que está vivo, después de todo, de lo mucho que supliqué por verlo de nuevo, una vez más, un abrazo mas, un beso más, uno más, pero ahora, él está allí, frente a mi y es como si el esposo del que me enamoré ya no es el mismo.
Es un increíble padre, se ha preocupado por mi embarazo desde que despertó y está más pendiente que yo de todo, pero al mismo tiempo, cuando intento acercarme a él aunque lo permite, noto que se pone tenso y todo se pone raro, y no se cómo hablar del tema sin que sea incómodo o vergonzoso.
—¿verdad? ─pregunta Christian sacando de sus pensamientos a Evelyn.
─lo siento, me perdí. ─dice con una sonrisa intentando disimular.
─¿está todo bien?, ¿Sientes alguna molestia? ─se acerca Diana a tocar su vientre.
─no, es solo que me quedé pensando en lo alocado que será todo en la boda. ─miente mientras niega con la cabeza y acaricia su vientre.
─¿estas bien? ─se acerca Alejandro rápidamente cayendo casi de rodillas a Evelyn y tras el, Jack y los demás se acercan de nuevo tras el..
—¿cómo llegaste tan rápido? ─pregunta Alana con asombro, viendo que los demás aún no llegan.
─¿te convertiste en superhéroe de historieta o qué? ─reclama Jack casi sin aire apoyándose en Leo, quien también intenta contener aire para regular su respiración.
─¿segura que estás bien? ─pregunta nuevamente como si nadie le estuviese hablando, ignorando por completo a cualquier persona a su alrededor, menos Evelyn.
Todos se miran entre si, Alejandro es ahora más protector con Evelyn, sobretodo cuando hace algún movimiento que considera peligroso.
─Estoy bien, es solo que no paran de moverse y duele... ─acaricia su vientre, Alejandro se acerca con sutileza y acaricia de manera circular el vientre y solo entonces los bebés paran de moverse, pero en cuanto ella está por posar su mano sobre la de él, rápidamente quita su mano, aunque a intentado disimular, todos los han notado.
Ver sus manos llenas de cicatrices aún sanando lo hacen sentir inseguro, inestable y lo último que quiere es ser tocado por ella.
─¿Ustedes de qué hablaban? ─pregunta Christian levantándose y abrazando a Leo.
─La luna de miel. ─coquetea Cristian contoneando de manera graciosa.
─debemos repetir la nuestra...
─pero está vez entregaremos tapones de oídos a los camareros... ─bromea dejando a todos sorprendidos haciéndolos estallar en risas.
─ya es tarde, debemos irnos. ─dice Anton tomando la mano de Diana.
─creí que nos íbamos a quedar a celebrar. ─dice a modo de lamento Leo.
─Es su primera noche fuera del hospital, será mejor que los dejemos descansar, además... Nadie puede beber, así no es divertido. ─añade Jack tomando de la mano a Alana.
─descansa... ─abraza Alana a Evelyn. ─si necesitas algo, llámame.
─gracias por venir. ─se aferra a ella.
Hay muchas cosas que tanto los chicos, como las chicas no sabían sobre la relación de Evelyn y Alejandro, pero bastó una tarde para que más de uno lo notase. Además, Evelyn era incapaz de hablar más allá de lo "normal" sobre su relación, de hecho, pocas veces lo hacía, aunque su relación era conocida por sus amigos desde el inicio, era muy poco lo que ella hablaba al respecto.
─Ahora si es hora de que nos vayamos. ─insiste Diana.
─Es verdad, la pizza estuvo muy buena, pero ya es tarde y creo que todos merecemos descansar. ─añade Anton.
Jack puede ver a Alejandro, después de lo que hablaron, sabe que no está cómodo, así que apoya la noción de irse.
De manera amable y una que otro gracioso, uno a uno se fueron despidiendo y saliendo de la mansión, a vista de los escoltas, siendo ellos mismo quienes acercaban los autos de los chicos.
─estoy al teléfono todo el tiempo, avísame si algo pasa. ─advierte Diana mientras se aleja, y Evelyn asiente.
─estoy bien... ─niega con la cabeza mientras mueve su mano al aire despidiéndose de todos.
El silencio es incómodo, y ella hace lo único que puede hacer y ha hecho, desde que Alejandro ha hecho de su momento a solas, algo de silencios incómodos, recoger y limpiar todo a su paso.
─¿creés que todo esté bien?, Tu hermano no se ve bien... ─musita Diana mientras ve a lo lejos.
─no lo sé. ¿Viste lo que yo ví? ─pregunta sin quitar la mirada del camino.
─como tu hermano quitó su mano antes de que ella la toque, sí, lo ví. ─niega con la cabeza, indignada.
─supongo que todas las parejas discuten, pero...
─nuestro matrimonio no puede ser así. ─dice Diana, mientras coloca su mano sobre la de él, él la toma, la ve, sonríe y besa su mano.
─ese será uno de los votos. No importa cuán enojados estemos, siempre habrá contacto físico entre nosotros, si es en la cama, no me quejo...
─mi mamá debe estar esperándonos con la cena... ─levanta su teléfono mientras sonríe con indignación por su comentario..
─lo sé, y no le voy a quedar mal, si me gano a la suegra, mis hijos serán los más afortunados... Por cierto, Derek llamó, dijo que estará aquí en dos días, y quiere hablar conmigo. ¿Creés que llegue vivo a la boda?
─depende...
─¿de que?
─si eres bueno conmigo y me consientes... ─bromea ahora ella.
─puedo darte un masaje..., Una ducha...
─No hagas eso, escuchaste al sacerdote...
─nada de sexo, palabras que lo alienten o inciten al mismo hasta después de la boda... Si, lo sé.
─Bien... ─hace un puchero gracioso.
─Un poco de cariño, es todo...
─Tienes mi amor... ─acaricia su mejilla.
─si el sacerdote supiera lo que pienso ahora, me daría un boleto dorado al infierno... ─sonríe coqueto.
─Sabes... me hace feliz que mi mamá se mudara aquí, después de todo, ¿qué más podría hacer allá, donde no era feliz?.
─Eso mismo fue lo que me dijo Derek cuando llamó, él también es feliz con su mudanza, lo único malo, es que tú vives con ella, y nos puso un horario hasta la boda, y aún falta mucho... ─niega con la cabeza indignados.
─tu accediste a eso...
─Lo se, pero... quédate a dormir conmigo, llama a tu madre. ─bromea haciendo que Diana ría sin parar.
Mientras tanto en la actual mansión Jerome.
Evelyn toma un par de cosas y está por llevarlas a la cocina, pero Miriam llega y toma todo enseguida.
─señora, no debería esforzarse, debe estar muy cansada...
─puedo hacerlo... ─intenta tomar las cosas de vuelta, pero Miriam logra evadirla.
─Esta bien, yo lo hago. ─insiste
─gracias. ─dice Alejandro entregando un par de cosas más. ─ella tiene razón, deberías descansar, te ves agotada. ─dice mirando su vientre .
─me daré un baño. ─dice mirando a Alejandro molesta abriéndose paso entre los dos.
─te sigo... ─dice él dejando todo por seguirla como lo ha dicho.
─no hace falta, no es como si este lugar no estuviera lleno de personas cuidándonos. ─se aleja notoriamente molesta.
Él nota que está molesta, pero no hará nada en ese momento, pese a lo que ella ha dicho, igual va tras ella.
No entiendo que sucede y empieza a ser molesto. Pensé que se trataba de preocupación, que a lo mejor el estrés de tener que ver por mi y los niños en el hospital lo tiene estresado y de mal humor, pero ahora estamos en casa, rodeados de no sé cuántas personas, y aún así él no cambia, sigue igual.
No es suficiente con todo lo que dicen de mí en las redes, ahora tengo que lidiar con él así, con ese humor pasivo agresivo.
─intenta cuidarte, no tienes que enojarte, los bebés lo pueden sentir. ─advierte al entrar en la habitación y encontrarla viendo en la televisión, escuchando lo que los medios dicen de ella.
Está por quitarle el control del televisor, pero ella lo evade.
─No sabía que las personas podrían ser tan crueles con alguien que claramente no conocen. Mira que decir que soy la maldición de la familia Jerome, que desde que aparecí en tu vida, todo te sale mal, y pasan desgracias...
─ Lo irónico es que es todo lo opuesto, soy yo quien ha traído dolor y muerte a tu vida. ─apaga el televisor y sale de la habitación enseguida..