Luciano se levantó y de inmediato puso en movimiento una maquinaria que le ayudaría a buscar a Emma. Llamó a un amigo que trabaja a en Los Ángeles como supervisor en control de vuelos del aeropuerto de esa ciudad y le pidió que rastreara, hasta donde fuera posible un nombre, para saber si lo podía encontrar.
Reginald Landon era un buen amigo de Luciano, se habían conocido en la universidad y habían mantenido contacto por muchos años, le dijo que no era tan fácil como muchos creían pero que se contactaría con varios amigos y conocidos para rastrear a la chica.
—Eso nos llevará algo de tiempo, mi querido Lucho —siempre lo había llamado así desde que se conocieron y se hicieron amigo— Pero al final creo que podemos hacerlo, sino tendrás que sobornar a alguien del FBI para que te ayude, con autoridad federal todo es posible.
—Si tú no me puedes ayudar ya pensaré en algo —le dijo medio en broma y medio en serio— Pero confío en que podrás ayudarme.
—Así lo haré —dijo con un tono de voz que a Luciano se le antojó divertido— Imagino que es chica es muy importante para ti para hacer algo como ésto.
— Así lo es y deja ya de tratar de sonsacarme información —le dijo riendo también— Eso es algo muy personal.
—¡Uhuuuuu! —dijo alegremente Reginald— ¡Eso suena interesante!
—Ya déjalo así, Reg —le dijo tratando de sonar serio— me avisas apenas sepas algo, por favor.
—Ok, así lo haré, cuídate, Lucho —le dijo y después colgó.
Luciano hizo un par de llamadas más antes de salir del cuarto y luego salió de la casa y se dirigió a las oficinas que había alquilado en el centro de la ciudad.
Al llegar allí organizó todo el trabajo que estaba pendiente y le encargó la mayor parte al ejecutivo encargado de la oficina para que siguiera con el plan de trabajo y luego se dedicó a hacer llamadas con el objeto de averiguar hacia dónde se había dirigido Emma. Era solo cuestión de tiempo para poder conseguir una pista.
Al final del día ya tenía al menos a diez personas diferentes buscando información sobre Emma, así que solo era cuestión de tiempo para que aparecieran los rastros que ella pudiera haber dejado después de su huída de Birmingham.
En realidad él estaba más preocupado por ella que por él mismo, sabía la razón por la cual ella se había alejado y eso lo preocupaba. Si ella hubiera decidido hablar con él y le hubiera expuesto sus dudas y miedos, tal vez él la hubiera dejado sola por un tiempo para que tuviera su espacio y para que reflexionara, pero ahora se había ido sin dejar una nota tan siquiera, Luciano temía que ella se fuera encerrando a sí misma y cayera en depresión por ello.
Una profunda arruga surcaba su frente, sin embargo se levantó de su escritorio y se dispuso a regresar a la ciudad de Chicago donde tenía las oficinas principales del consorcio familiar, aunque tampoco era tan familiar, tenían bastantes socios e incluso algunos extranjeros que habían comprado algunas acciones, sin embargo los Martins eran muy prudentes, ellos conservaban para si el sesenta y tres por ciento de las acciones globales de la empresa, y en la rama europea de la compañía tenían hasta un setenta por ciento de ellas.
Salió directamente al aeropuerto para volar hacia la ciudad de Chicago esa misma tarde, podía controlar todo desde allí. En la casa de Emma dejó a una señora que los había ayudado con la limpieza de la casa y otros quehaceres, para que estuviera pendiente de todas las cosas.
Cuando llegó al edificio del que eran dueños en el l centro de la ciudad, subió por el ascensor privado directamente hacia el pent-house dónde, en un ala estaban las oficinas de presidencia, un enorme vestíbulo circular dónde desembocaban cuatro enormes oficinas y una de ellas le pertenecía a él, otra era de su padre y las otras dos estaban ocupadas por ejecutivos de alto nivel y por personal de confianza a cargo de las áreas más importantes de la empresa.
Entró en la oficina y desde allí volvió de nuevo a llamar a todos los contactos que había molestado para que lo ayudaran con el rastro de Emma Coldbridge.
«Es solo cuestión de tiempo» —se repitió a sí mismo.
Luego se dedicó a revisar todos los papeles que habían quedado pendientes y que no le habían enviado a la oficina de Birmingham. Entre ellos estaba la carta de las oficinas en Italia, desde hacía un par de años habían adquirido una empresa mediana de tecnología y telecomunicaciones en la bella ciudad de Florencia, en la carta le estaban consultando, los ejecutivos que dirigían la oficina, si él podría asistir a un evento donde asistirían personeros del gobierno y algunos empresarios de alta categoría, eso le permitiría codearse con personas con las cuales podrían entablar nuevas relaciones comerciales, y por ello le pedían que estuviera presente, porque así se podrían tomar decisiones inmediatas que de otra manera podrían retardar y entorpecer un buen negocio.
Les escribió diciendo que le enviaran todos los datos y pormenores del evento, en especial el tiempo que abarcaría para el organizar su tiempo. Aunque no quería estar fuera de los Estados Unidos ahora que estaba buscando a Emma. Pero sabía que tampoco podría descuidar los negocios familiares porque su padre aún no estaba repuesto al cien por ciento.
…………
Y mientras Luciano estaba en esos asuntos Emma se encontraba planificando y buscando salidas para enfocar su vida en un nuevo camino a unos miles de kilómetros de distancia.