—Siéntate aquí. Chicas, este es Pedro. Pedro, ellas son Emma y Lara —dijo Caio. —Encantado de conocerlas chicas. ¿Están tomando algo? —Yo un whisky —dijo Caio. —¿Ustedes no beben nada fuerte? —preguntó Pedro dirigiéndose a las chicas. —Sí, pero hoy queremos estar sobrias —contestó Emma riéndose. —Ya veo, ¿eres de aquí? Emma contestó que sí, y siguieron hablando y conociéndose. Mientras tanto, Diego, que estaba besándose con una mujer, miró hacia donde estaba la joven y se dio cuenta de que estaba con Pedro. Entonces se enfureció, abandonó a su acompañante y se alejó. Pasó el resto del día sentado, mientras sus amigos iban a divertirse. A la hora de comer, todos se acercaron a una mesa enorme llena de comida, pero él fue a sentarse al lado de Emma, Caio y Lara. No quería irse porque t

