—Por supuesto —miro a Mila, quien me da una pequeña sonrisa de apoyo antes de que Iván me guíe hacia una habitación adyacente. Una vez dentro, cierra la puerta detrás de nosotros, y el ambiente se vuelve mucho más íntimo, casi sofocante. Me siento vulnerable, sola con él, en este espacio cerrado. Mi mente corre con pensamientos de lo que podría decirme, de lo que podría pedirme. —Violet, hay algo importante que debes saber —Iván comienza, su tono grave—. El contrato que firmaste, es más complejo de lo que inicialmente te expliqué. Mi corazón da un vuelco. Sabía qué había más detrás de ese contrato, pero escuchar esas palabras hace que todo se vuelva mucho más real. —¿Qué quieres decir? —pregunto, mi voz, apenas un susurro. —No solo estás comprometida a trabajar conmigo, Violet —contin

