La llave que separa las bocas

1054 Words

Aquella noche, Tristán me esperaba en la cama. Yo entré sin siquiera mirarlo; mi mente estaba demasiado absorta evocando las imágenes de la tarde anterior, recordando el cuerpo inerte de Guillaume desplomándose sobre la paja. Esa escena jamás se borraría de mi memoria. Sentía mis manos impregnadas de sangre, sentía que el cadáver de Guillaume me reclamaba desde los establos, suplicándome clemencia. No podía permitir que aquellos pensamientos me gobernaran. Guillaume se había convertido en una amenaza creciente, descontrolada. Eliminarlo fue un acierto. Si él hubiese revelado lo que sabía, todo lo que había edificado con tanto sacrificio se habría desmoronado. Basta, Iskander, me dije. Hiciste lo que debías hacer. No eres cruel. No eres como Lucien. Este fue simplemente el destino que te t

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD