la entrevista

1216 Words
Llegaron a la sala de espera para la entrevista de parejas ficticias. una sala llena de sillas incómodas, reclinadas en ángulos imposibles, donde hasta un alma podía sentir dolor lumbar. En una de las paredes, un televisor viejo mostraba un tutorial titulado.. “Cómo sostener la mano de su pareja sin parecer un secuestrador.” Los actores eran dos duendes muy tensos, Eloisa suspiró, agotada. —¿Qué hacemos ahora? —preguntó, hundiéndose en la silla como si quisiera fusionarse con ella. Sebastián se sentó a su lado, recto como un soldado que jamás aprendió a relajarse.—Esperar nuestro turno. —¿Y si nunca llega?— preguntó Eloisa —Llegará, el sistema es lento, pero no cruel.— respondió Sebastián. En ese instante, la pantalla del televisor emitió un pitido y apareció un aviso... “DEMORA ESTIMADA: 4 HORAS, 27 MINUTOS.” Eloisa dejó caer la cabeza sobre su hombro sin darse cuenta.—Voy a morir —murmuró con dramatismo absoluto. —Técnicamente ya está muerta… un poquito —respondió Sebastián. —Sebastián, no ayudes.— dijo Eloisa —Lo intento.— respondió Sebastián Ella respiró hondo.... Él también.... Y por primera vez desde el accidente, hubo un silencio… cómodo....No perfecto....No mágico....Pero cómodo. El primer indicio de que aquella mentira navideña, aquella obligación absurda, tal vez, solo tal vez, tenía algo más escondido. Horas después, cuando la paciencia de Eloisa estaba por evaporarse, cuando ya había visto tres veces el tutorial de cómo aparentar afecto sin parecer sospechoso, y cuando un duende administrativo se había dormido roncando en un rincón… una voz retumbó en la sala. —¡PAREJA FICTICIA 12-B! —anunció un altavoz. Eloisa saltó del asiento, sobresaltada. Sebastián la siguió. —Ese somos nosotros —dijo Sebastián un poco tenso. —Sí, ya entendí —respondió Eloisa, sacudiéndose la ropa aunque su alma no tuviera arrugas. Caminaron hacia una puerta doble decorada con luces navideñas parpadeantes, el cartel decía... “ENTREVISTA DE CREDIBILIDAD AFECTIVA — PAREJAS REALES O DESESPERADAS.” Eloisa tragó saliva. Sebastián respiró profundo. Empujaron la puerta, una corriente fría los envolvió, ahí estaba el entrevistador, un fantasma alto, de traje gris, con bigote transparente y una carpeta flotando a su lado. Sus ojos eran dos huecos de luz azulada, era, sin duda, alguien que había vivido toda una vida dando malas noticias. —Pasen, pónganse cómodos, —dijo el fantasma, con voz grave Pónganse cómodos. El problema es que no había nada cómodo en esa sala, una mesa metálica, dos sillas hechas con lo que parecía hielo eternamente macizo. Un reloj de arena que se vaciaba… al revés. Sebastián y Eloisa se sentaron. La carpeta del fantasma se abrió sola. —Caso número 45721-NAV, pareja: Eloisa Márquez y Sebastián Parca-Hijo, —leyó, sin expresión Eloisa sintió que se le subía el alma a la garganta —Parca… hijo... ¿Ese es tu apellido real? —susurró ella hacia Sebastiá. —Es complicado —murmuró Sebastián. El fantasma tosió, sonó como una corriente de viento. —Empecemos, tengo muchas almas que juzgar hoy. pregunta número uno,—dijo el fantasma....El reloj de arena vibró. El fantasma miró a Sebastián.—¿Cuándo fue su primer beso?.— Sebastián parpadeó tres veces seguidas, Eloisa abrió la boca, aterrada. —Ehh… —Sebastián intentó El fantasma levantó una ceja etérea.—¿No recuerdan?.— —¡Claro que sí! anoche,—intervino Eloisa rápidamente—. Fue… —giró la cabeza hacia Sebastián, buscando desesperadamente una pista. Sebastián asintió sin pensar.—Sí, anoche. Muy… romántico..— El fantasma anotó algo.—Muy bien, pero necesito detalles, — Eloisa casi se atragantó con su propia alma.—Detalles…Bueno, fue… espontáneo. Sí, eso. Espontáneo. —repitió, sintiendo que el pánico la trepaba por la espalda. Sebastián agregó,—Y… suave.— —Muy suave —repitió Eloisa. El fantasma entrecerró los ojos, analizándolos.—¿Y dónde ocurrió?— —En…en la cocina de mi casa, —Eloisa buscó desesperadamente el lugar más creíble. —En el auto —corrigió Sebastián al mismo tiempo. Ambos se quedaron congelados,el fantasma levantó lentamente la vista, Sebastián tragó saliva. —Fue en el auto, tecnicamente… su auto también es parte de su casa, es una extensión… emocional.—rectificó Sebastián El fantasma anotó algo sin dejar de mirarlos, —Pregunta dos, ¿Qué admiran del otro?—continuó con voz solemne. Eloisa abrió la boca para contestar, pero el fantasma levantó una mano.—Y por favor, eviten clichés como “sus ojos” o “su sonrisa”. Ya estoy cansado de escuchar eso.— Eloisa cerró la boca, nada salió,Sebastián fue quien habló primero. —Eloisa… tiene una energía muy fuerte Impredecible, sí,ntensa, pero… brillante. Como si estuviera por explotar en cualquier momento. Y aun así… sigue adelante.—dijo Sebastián, sorprendiéndose a sí mismo mientras hablaba Eloisa parpadeó, no esperaba eso, ni siquiera sabía si era un cumplido.Pero algo en su pecho o donde fuera que su alma sintiera las cosas, se calentó. El fantasma tomó nota,—Interesante y usted ¿qué admira del señor Parca-Hijo?—miró a Eloisa. Eloisa lo observó, sus ojos oscuros, el ceño levemente fruncido por tensión, los hombros rectos, su incapacidad para mentir bien, su torpeza para lidiar con ella. Y, aun así, ahí estaba, ayudándola, cuidándola, jugándose una sanción celestial por un alma que ni conocía. —Él… es constante, no se rinde fácilmente y… cuando parece frío… en realidad está tratando de no meterse en problemas. Se preocupa demasiado por todo, incluso por mí, aunque no tendría por qué.—empezó Eloisa, nerviosa. Sebastián la miró, sorprendido, como si no supiera que ella había notado todo eso. El fantasma carraspeó.—Bien, pasemos a la tercera pregunta, una clásica, cuéntenme un recuerdo... ¿saben que los humanos son muy curiosos y sabrán si mienten—Extendió la hoja. Eloisa y Sebastián se miraron y la verdad golpeó con la fuerza de un camión metafísico. No tenían ninguno, cero, nada, los ojos del fantasma brillaron. —¿Ninguno?¿Ni uno solo?,- —preguntó con tono amenazante. Eloisa tragó saliva.—Bueno… técnicamente… —intentó ella. El fantasma los volvió a mirar,—la familia Márquez, tiene un detector para mentiras de parejas, en especial.... la abuela, — Eloisa tragó saliva al recordar a su abuela, —tiene razón voy a morir, — —Nos conocimos hoy... pero ella confío en mí, así que eso nos hace una pareja, — respondió Sebastián El fantasma la observó largo rato, demasiado rato, finalmente, tomó el formulario, lo selló.¡TAC!, el sello brilló con luz plateada. —Aceptados, su relación será validada por treinta días. Después de eso, deberán presentar pruebas de evolución emocional.—dijo, cansado. Eloisa jadeó, aliviada, Sebastián también, el fantasma cerró la carpeta. —Pueden irse. Y por favor… no vuelvan, ya tengo suficiente trabajo.— dijo el fantasma Eloisa tomó del brazo a Sebastián y salieron de la sala casi corriendo. Cuando la puerta se cerró detrás de ellos… Sebastián respiró profundo.—Eso fue… intenso.— Eloisa se dejó caer contra la pared.—¿Treinta días? ¿Tengo que fingir ser tu novia por treinta días?—susurró. —Y yo tu novio —respondió él.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD