Provisorio aprobado

1489 Words
—Bien ahora vamos por el último paso, — dijo Sebastián. —¿Aun queda más?,— preguntó Eloisa — Sí, llevar todos los papeles sellados al mostrador de liberación, — respondió Sebastián Eloisa lo miró con cara de preocupación pero camino atrás de él. Al llegar al mostrador de Reasignacion de almas, Eloisa quedo asombrada ya que no había fila. —¿Dónde esta la trampa?,— preguntó Eloisa —No hay trampa, — respondió Sebastián, pero por las dudas miró a los costados... — Siguiente,— dijo una calavera mirándolos. Sebastián se acercó y le entrego los formularios sellados, la calavera o mejor dicho el funcionario, sello los formularios, un sello dorado apareció. Eloisa sintió un tirón, como si alguien hubiera enganchado su alma con un gancho de pesca y la arrastrara hacia atrás. La calavera atras del mostrador apenas alcanzó a decir, —Listo chicos, entrevista aprobada. Parecen suficientemente… disfuncionales para ser pareja.— Y Sebastián chasqueó los dedos, todo dio un giro violento, como una montaña rusa sin cinturón. Eloisa gritó, Sebastián maldijo y ambos se estrellaron figurativa y literalmente de vuelta al mundo de los vivos. Eloisa, despertó de golpe, el olor a auto húmedo, el sonido insistente de la lluvia golpeando el parabrisas. La cabeza le dolía un poco, como si hubiera dormido mal… o como si un hijo de La Parca hubiera tomado su alma por error, detalle menor. Eloisa abrió los ojos, estaba dentro de su auto, exactamente donde había tenido el accidente. Solo que ahora había una diferencia. —¡AY!¿QUÉ FUE ESO? —gritó Eloisa, cuando algo vibró en su bolsillo. Sacó su celular, la pantalla estaba encendida un mensaje nuevo... Remitente: “Departamento de Trámites Post-Mortem y Situaciones Temporales” —¿Qué…? —balbuceó Eloisa. El mensaje decía: “PROVISORIO APROBADO. El alma de Eloisa Márquez ha sido reinsertada temporalmente. Para evitar rechazos del sistema, deberá permanecer cerca de su pareja designada. Tiempo estimado para fijación: 7 días. FELIZ MUERTE.” Eloisa abrió la boca.—¡¿Feliz qué cosa?!.— Siguió leyendo. “P.D.: Pueden ocurrir fallas menores en la reinserción, no se alarme, estamos padeciendo un virus en el sistema. Si ve luces verdes, oye campanas sin razón o comienza a recitar villancicos en latín, respire hondo. Suele pasar.” Eloisa se cubrió la cara con las dos manos.—Genial… tengo bugs, soy una versión beta de mí misma…— Al lado suyo, Sebastián apareció sentado en el asiento del acompañante, como si se hubiera materializado en silencio. Su cabello seguía un poco despeinado por el caos interdimensional, pero se veía sorprendentemente tranquilo. —¿Estás entera? —preguntó, inclinándose para mirar su rostro. —¿ENTERA? ¡Tengo un mensaje del MÁS ALLÁ en MI TELÉFONO! —dijo Eloisa, casi riendo. Sebastián asintió.—Sí, lo envían automáticamente. Hay mucha burocracia.— —Me desean “feliz muerte”.— respondió Eloisa —Es un saludo estándar.— dijo Sebastián, restando importancia. —Y dicen que puedo tener errores del sistema. ¿QUÉ SIGNIFICA ESO?— preguntó Eloisa Sebastián se acomodó.—Bueno… puede que tengas pequeños efectos secundarios, cosas simples, nada grave.— —Si ve luces verdes, oye campanas sin razón o comienza a recitar villancicos en latín,— leyó Eloisa. —Algunos humanos vuelven con habilidades temporales, escuchar pensamientos navideños en animales… una vez uno volvió creyendo que era reno por dos días.— respondió Sebastián Eloisa se lo quedó mirando, en silencio, muy seria, —Sebastián.— —¿Sí?— preguntó Sebastián —Si empiezo a ladrar o a tirar de un trineo… juro que te voy a matar.— respondió Eloisa —Técnicamente no puedes, acabo de devolverte el alma, estás en garantía.— respondió Sebastián —¡SEBASTIÁN!— dijo Eloisa Él sonrió apenas.—Tranquila, no va a pasar nada o casi nada.— No ayudaba en lo más mínimo, Eloisa respiró profundo, todo estaba pasando demasiado rápido...Un accidente....Un error celestial....Un hijo de La Parca que ahora era su novio oficial....Un mensaje burocrático que sonaba a amenaza disfrazada de felicitación. Y encima…—¡Mi mamá! ¡Tengo que ir a la cena navideña! ¡Y le dije que iba a llevar a mi novio!—gritó Eloisa. —Bueno aquí estoy, —dijo Sebastián, señalándose. Eloisa lo observó, lentamente, un hombre alto, pálido, de traje oscuro y aura “recogí tu alma pero no debía”. —Mi familia te va a hacer preguntas —advirtió Eloisa. —Puedo responder preguntas.— respondió Sebastián —¿Sabés mentir?— preguntó Eloisa —Soy funcionario público del Más Allá, mentir es parte del entrenamiento básico.—respondió Sebastián con orgullo. Eloisa abrió la puerta del auto, aún mareada.—Bien… entonces tenemos una semana para convencer a mi familia, devolver mi alma definitivamente a mi cuerpo y… evitar que el sistema me rechace.— —Exacto y tengo que estar cerca tuyo todo ese tiempo…porque si te alejás demasiado, tu alma puede…— respondió Sebastián —¡No quiero saberlo! —lo interrumpió Eloisa de inmediato. No estaba lista para más detalles macabros, no ese día. Salieron del auto, la lluvia había parado… pero no era precisamente una señal de paz. Tres segundos después de pararse derecha, Eloisa escuchó un ding extraño, como un “campanazo de ascensor navideño” dentro de su cabeza. —Sebastián… creo que oigo… campanas.—dijo Eloisa, tocándose la sien —Lanzo un conjuro rápido, tal vez el reinicio no se completó al cien por ciento,—respondió Sebastián con calma. Eloisa lo fulminó con la mirada.—¿Soy un celular ahora?.— —Algo así..— respondió Sebastián —¿Puedo reiniciarme apagándome y prendiéndome?— preguntó Eloisa —Preferiría que no —dijo Sebastián. Entonces su teléfono volvió a vibrar, otro mensaje. “AVISO: Su estado vital es INESTABLE... Recuerde mantenerse cerca de su pareja designada. Feliz muerte nuevamente. P.D.: Si aparecen glitches visuales, por ejemplo duplicaciones, resplandores verdes o pequeñas calaveras bailando frente a usted, no entre en pánico.” Eloisa se acercó lentamente a Sebastián, casi pegándose a su brazo.—Voy a pegarme a ti como un chicle, no pienso ver calaveras bailando. NO ESTA SEMANA.—dijo Eloisa en voz baja. Sebastián asintió.—Está muy bien. Mejor así.— —¿Y ahora qué? —preguntó Eloisa —Ahora, empieza nuestra parte del trato. —dijo Sebastian guardándose las manos en los bolsillos. —¿La parte donde finge ser mi novio? —preguntó Eloisa, cruzándose de brazos. —Esa misma.— respondió Sebastián —¿Y tú ya pensaste qué vas a decir si mi tía cuando te pregunta a qué te dedicás?— preguntó Eloisa Sebastián meditó un segundo. —Recaudo almas.— respondió Sebastián —NO ¡eso no! Te van a meter preso o te van a invitar a hablar con el cura de la familia.—dijo Eloisa, horrorizada. —Entonces diré que trabajo en administración pública técnicamente es cierto.—respondió Sebastián orgulloso. Eloisa lo señaló.—Perfecto, eso funciona para cualquier mentira.— Avanzaron por la vereda, bajo el cielo nublado, Eloisa aún sentía el mundo raro, borroso, como si estuviera un poco adelantada o un poco atrasada en el tiempo. Pero el aire frío le aclaró la mente y entonces se dio cuenta. —Sebastián…— dijo Eloisa —¿Sí?— preguntó Sebastián —vamos juntos a la cena… ¿vas a… actuar como mi novio?— preguntó Eloisa —Es parte del acuerdo, debo aparentar afecto, cercanía, contacto físico moderado,—dijo Sebastián con naturalidad. —¿Contacto físico? —repitió Eloisa, roja. —Es lo que se espera de una pareja.— respondió Sebastián Eloisa tragó saliva, su teléfono volvió a vibrar. “RECOMENDACIÓN DEL SISTEMA: El contacto físico entre la pareja mejora la estabilidad del alma en un 37%. Feliz muerte.” Eloisa lo apagó de inmediato.—¿Por qué todo me desea feliz muerte? —murmuró. —Por costumbre —respondió Sebastián. Ella suspiró.—Bueno… entonces… vamos a mi apartamento. Necesito cambiarme, arreglar esto, inventar una historia creíble y…— —Ensayar —agregó Sebastián. —¿ENSAYAR?— preguntó Eloisa —Para que tu familia no sospeche, tenemos que actuar como pareja real.—dijo Sebastián como si fuera obvio. Eloisa casi se desmaya y ese ding de campanas volvió a sonar dentro de su cabeza. —¿Otra vez? —preguntó Sebastián. —No sé si son campanas… o ansiedad —respondió Eloisa —En ti es difícil distinguir.— respondió Sebastián Eloisa lo empujó del brazo.—No seas idiota.— Y él sonrió, una sonrisa pequeña, suave, la primera que Eloisa le veía desde que lo conoció en ese lugar absurdo llamado Más Allá. Y mientras caminaban, todavía goteando por la lluvia, Eloisa tuvo una sensación extraña.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD