Domingo por la mañana, un intenso dolor de cabeza y un enorme sentimiento de culpa. Me había levantado y alistado para ir a casa de mis padres, dejando en la nevera una nota sarcástica de que fui a tirarme de un puente para que Elisa no hiciera nada de lo que me vaya a traer problemas. Luego de cuatro largas horas en mi auto escuchando música de Harry Styles, fue que al fin había llegado a esa casa blanca con verde y un hermoso jardín en frente. Ayer todo se había salido de control. Una vez que llegué donde Elisa ella me pidió que le hablara pero la verdad no tenía ganas de hacerlo, ni siquiera tenía los ánimo de reclamarle que fuese a hablar con Hugo. Y, como había acordado de visitar a mi madre hace unos días, recién hoy venía a verle y olvidarme de todos por un segundo. Realment

