Siempre mi madre me decía que se había ganado la lotería al tenerme como su hija, incluso solía alardear de que era tan buena que no necesita a otro hijo para amar, ya que yo me merecía todo el amor que ella tenía para darme. Muchas madres suelen comentar que tienen dos hijos porque tienen más amor para dar y creen que otro hijo es otra felicidad para sus vidas, sin embargo, mi madre solía opinar que yo le traía tanta felicidad que no necesitaba a otro y en el transcurso de los años siempre mantuvo aquellas ideas. En éstos momentos, siento que aquella hija que ella pone en un pedestal no es más que una simple y horrible farsa, una chica que había cambiado por completo su forma de ser por un chico; una chica que se había convertido en una mentirosa, una entrometida, una mala amiga y por s

