4. Sentimientos confundidos

1172 Words
Al día siguiente, Gabrielle llegó al colegio y se encaminó a su salón. Cuando estaba por entrar, alguien le tocó el hombro. Ella se dio vuelta y vio a Matt de pie tras ella. —Ho... hola Gabrielle. —Hola Matt —respondió ella con una sonrisa—¿Qué sucede? —Bueno... ayer cuando nos vimos... pues, había olvidado lo linda que eres, qui-quiero decir... este... —el chico se sonrojó sin poder ordenar sus ideas, y antes de que pudiera agregar algo más, le pasó un papel doblado por la mitad y salió rápidamente hacia su propio salón. —Vaya, no sé a quién me recuerda —dijo Irina hablando detrás de Gabrielle, haciendo que su amiga pegara un salto por el susto. —¿Por qué apareces así, sin aviso? Casi me matas. —Qué es eso que te dio Matt —dijo la morena. Gabrielle abrió el papel y era un hermoso retrato de ella misma. —Guau... ese chico sí que está enamorado de ti. Gabrielle iba a contestar, pero vio que André se estaba acercando. Su corazón dio un doloroso vuelco y apretó los labios. —Gabrielle, Irina, cómo están —saludó André alegremente quedándose de pie junto a ellas. —Al parecer, no tan bien como tú —soltó Irina ácidamente. Sabía que el chico no tenía la culpa, pero aun así estaba enojada con él por haber hecho llorar a su amiga. André la miró extrañado, y luego miró a Gabrielle, intentando comprender la reacción de su compañera. —Estamos bien. Solo está molesta porque... no quedamos en el mismo salón —dijo la peliazul esbozando una pequeña y triste sonrisa. —No te preocupes por eso, Irina. Yo la cuidaré por ti—respondió el rubio guiñándoles un ojo y entrando al salón. Cuando la puerta se cerró, Gabrielle miró a su amiga haciendo un puchero. Cómo lo voy a olvidar si sigue siendo tan lindo. —Mujer, enfócate. No dejes que sus encantos te controlen —le dijo Irina tomándola por los hombros— debes bajarlo del pedestal. Imagínatelo sacándose un moco. —¡Irina! —¿Qué? Todos los hombres lo hacen. Las chicas se rieron hasta que sonó la campana y tuvieron que separarse para ir a sus salones. El día continuó sin mayores contratiempos hasta que, al final de la jornada, un nuevo villano empezó a asolar las calles de Paris. Gabrielle salió corriendo, diciendo a Irina que había olvidado que debía ayudar a sus padres. Cuando llegó a un callejón vacío, una lechuza blanca se materializó frente a ella. —Vamos, Gabrielle —le dice la lechuza con voz suave y a la vez profunda. —Hibo, ¡unión! La lechuza vuela tras Gabrielle y, con un destello de luz, ambas se fusionan. Hibo, al igual que Ren, son animales interdimensionales, que prestan sus poderes a humanos que sean dignos de ellos para ayudar a la humanidad contra villanos poderosos que aparecen en este mundo. Al desvanecerse la luz, Gabrielle está vestida con un traje blanco y gris, ceñido al cuerpo, unas botas altas naranja oscuro, una capucha tapando su cabello y un antifaz gris tapando gran parte de su rostro, pero lo más destacable son las alas que salen de su espalda. Chouette Blanche es el nombre que adopta esta fusión. Llegó volando al lugar donde una chica controla el viento, haciendo que todo a su alrededor sea un caos. Luchó contra ella teniendo cuidado de no ser alcanzada. Cuando casi la atrapa, otro héroe apareció en escena, salvándola en el último segundo. —Llegas justo a tiempo, zorrito —le dijo Chouette Blanche. Rusé Carmin, el otro héroe, tiene un traje rojo oscuro, y una máscara kitzune tapando desde la nariz hacia arriba. De la parte baja de su espalda sale una cola de zorro. El chico respondió con una pronunciada inclinación, pero no alcanzó a decir nada, pues la villana nuevamente comenzó a atacarlos. Estuvieron varios minutos esquivando e intentando atacar. Rusé Carmin creó una ilusión para distraer a la chica malvada y Chouette Blanche logró atraparla. Para detenerla, la heroína toca el pecho de la chica y extrae una especie de perla negra de éste, haciendo que la villana vuelva a convertirse en una chica normal. —¡Lo hicimos! —dijeron Rusé Carmin y Chouette Blanche al tiempo, chocando los cinco. —Oye, Rusé, quería saber si... —No queda mucho tiempo para que nos transformemos, mi avecilla —la interrumpió, y agregó con coquetería— y no querrías caer a mis pies luego de ver mi rostro bajo la máscara. Chouette Blanche iba a agregar algo más, pero se dio cuenta de que en realidad le quedaba menos de un minuto para perder la transformación. —Tienes razón, ¡nos vemos! —se despidió Chouette Blanche y se fue saltando por los tejados. —¡Hasta pronto! —respondió Rusé Carmin con una sonrisa, alejándose por el lado contrario. (~~) Rusé Carmin llegó a su habitación en el mismo instante que perdía la transformación. —Eso estuvo cerca —dijo André mirando a Ren. La fusión entre la persona y aquel animal interdimensional tenía tiempo límite, que si se excedía, podía matar al humano. Cuando faltan pocos minutos para la separación, el animal susurra que ya es tiempo de irse. Y, una regla que está impuesta es que nadie, ni siquiera entre los mismos héroes, deben saber su identidad. En ese instante, alguien tocó la puerta de su habitación. André abrió y vio a Marie, empleada de su hogar que ya era prácticamente parte de la familia. —André, una chica está en la entrada esperándote —le dijo la mujer lacónicamente. —¿Una chica? ¿Quién? —Natasha. Oh no... —Marie, podrías por favor, por favor decirle que no estoy —rogó el rubio. La mujer alzó una ceja—dile que... no lo sé... ¿estoy en una entrevista? —No es propio de ti inventarle mentiras a la gente que se acerca a ti, André, y no pensé que lo harías con alguien que, claramente, es tu interés amoroso. ¿Pero cómo supo...? Ah, claro. Las fotos... —Ella no es mi interés romántico. No todavía. Quiero decir, estamos intentando ver si sale algo, pero ella siempre quiere verme y estar conmigo y no estoy preparado para ese nivel de compromiso aún. Y tampoco quiero dañarla diciéndole que no quiero salir con ella cada vez que me lo pida... Marie negó con la cabeza, y luego lo miró con una muestra de comprensión. —Entonces... estás en el ensayo de la última obra de tu padre —dijo Marie. André sonrió y la abrazó. Ella le sonrió de vuelta sin que él se diera cuenta, y cuando por fin la soltó, agregó—. Deberías preguntarte si realmente quieres que "algo pase" entre ustedes. Al parecer, a esa chica le gustas mucho y lo mejor que puedes hacer para no herirla es ser sincero con ella. —Lo haré, lo haré... Marie asintió con la cabeza y cerró la puerta de la habitación. —Ren, espero que hayas descansado lo suficiente —dijo André cerrando la puerta con seguro cuando las pisadas de la mucama se dejaron de oír. —¿Qué tienes pensado? —respondió el zorro. —Ir a visitar a una amiga. Ren, ¡fusión! André se convirtió en Rusé Carmin y de un salto salió por la ventana de su habitación.
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