Requisa

2882 Words
Madison Jones se encontraba arreglando su habitación se sentía cansada por todo lo que tuvieron que hacer el día anterior. La noche de bodas ya había pasado, ya estaba casada de tantos papeleo, tantos arreglos que tuvo que hacer y como de vistió de blanco para la ocasión. Además tuvo que pagar una buena suma de dinero para sobornar al juez para que le firmara todo los papeles. En su mente algún momento pensó en la imagen de su boda, y que tal fuera algo espectacular, como en algunos cuentos que leyó en su infancia, pero solo termino como una noche más para ella. Sola en una habitación leyendo los documentos que llevo a la universidad. La luz del día no se hizo esperar y entro por la ventana dándole directamente en el rostro, solo se levantó y trato de arreglarse un poco. Tenía el cabello algo desordenado y sus ojos estaban algo caídos. Cuando se levantó de la cama, sintió mucho movimiento en el lugar donde se estaba hospedando. Abrió la puerta un poco y vio que había un grupo de guardias entrando casi que a la fuerza a los cuartos. Ella se asusto un poco, tomo parte de la ropa de hombre que tenía y la guardo para llevarla al cuarto de su amigo y asi simular un poco. Ahora las circunstancias la obligaban a parecer una chica y evitar levantar cualquier sospecha. Además tenía que salir de su habitación. Tomo rápidamente sus cosas y fue hasta la habitación de Byron. Lo hizo cuando no vio a nadie por el pasillo. El cuarto de su esposo quedaba a unos ocho pasos de ella. Rápidamente camino hasta el y toco la puerta, la cual era de madera de oscura y con una chapa dorada. Un poco básica y simple con respecto a las decoraciones que se hacían en cada época. El abrio la puerta al escuchar que alguien tocaba. Se asomó un poco y miró a Madison a los ojos. El chico se veía algo cansado, como si no hubiera dormido toda la noche. La chica entro rápidamente sin darle ninguna explicación. A lo cual el pregunto. —¿Qué pasa?¿No es muy temprano para que hablemos?. Te vez asustada.. —Hay oficiales por ahí…están buscando a alguien. Lo bueno es que nosotros ya somos esposos así que tenemos que actuar como si nada. Déjame entrar y por favor no llames la atención…sígueme el juego. El la miro de arriba hacia abajo. Todavía no procesaba lo que pasaba. Se sentía algo apenado a la verla, ya que solo tenía puesto sus pantalones. Trato de ponerse algo para cubrir su pecho, pero sintió que alguien toco la puerta. En ese momento Madison guardo algunas cosas en su ropa ya que no encontró otro lugar donde los guardias no revisaran y se recostaba en su cama. El empezó a sentir algo de miedo y estaba algo confundido. No sabia si abrir la puerta o no, si los hombres se acercaban a ellos. Byron se tomaba la cabeza y no sabia que hacer. Estuvo por varios minutos asustado, pensando que hacer. Hasta que sintió que alguien toco la puerta con un poco más de intensidad. Madison le hizo una señal con la mano, mientras ella se desvistió un poco y se hizo la dormida. El camino hasta la puerta y abrió. Allí estaban tres oficiales. Sus vestimentas estaba conformada por dos filas verticales de botones plateados con junto a un tricornio n***o con borde blanco por sombrero. Además de cada uno traía una pistola pequeña. El que parecía estar a cargo era un hombre joven lampiño y bastante alto. Si rostro era largo y un poco narizón, además sus ojos eran azules, su cabello corto y rubio, su mirada seria parecía fastidiado por hacer eso. Los otros dos eran algo parecidos a él, pero el sombrero le cubrió un poco el rostro, solo que eran, un poco más delgados y evitarlo mirarlos, solo se dirigieron a inspeccionar el lugar, apenas entraron. —Es una requisa…por favor…salga de la habitación. El chico estaba un poco nervioso y hablo tartamudeando un poco. —Mi esposa está aquí…conmigo…yo…eh. —¿Su esposa?.....mmm ya veo. Entonces despiértala y dígale que se levanté…ese no es nuestro problema solo debemos requisarlos y hacerles un par de preguntas…no nos interesa su vida privada. Byron abrió un poco la puerta y lo dejo pasar. Los tres se quedaron allí esperándolo. El solo que fue por Madison y empezó a hablarle al oído, haciéndolo de una manera cariñosa y acaricio su rostro para simular un poco. Ella se movió lentamente al sentirlo y se recostó en su pecho. Byron tomo el chaleco del día anterior y se lo puso encima a ella para taparla un poco, ya que estaba un poco descubierta, en la parte del torso y se veía a leguas su figura femenina, la cual era muy cuidada y se utilizaban diferentes prendas para cubrir esa zona. La chica solo llevaba una blusa larga algo holgada y enaguas. El simuló cubrirla con la chaqueta y la ayudo a levantarse. Los dos se dirigieron a la puerta. Allí un general les hablo. —Ya veo, así que ella es tu esposa…pero…es extraño… ustedes…¿Qué hacen en este lugar?... Por tu acento ni eres inglés…además esa chaqueta es de bodas.. —Eh…nos casamos ayer…—dijo Byron. Al escuchar eso, el hombre alzo una ceja y en pocas palabras habia expuesto que estaba nervioso. Madison sin embargo lo tomo de la mano y empezó a hablar. —Es un matrimonio arreglado, por el bien de mi esposo….el es de Portugal y por todo lo que está pasando. —Aun así es sospechoso…ustedes dos deberán acompañarme. Ambos se pusieron mucho mas nerviosos al oír eso. Ninguno pensó tan siquiera que esto pasaría en algún momento, pero para su sorpresa uno de los guardias encontró unos papeles de la pareja. —General aquí hay algo de ellos dos…Madison Jones, hija de el juez Jean Pierre Jones, de Liverpool y…. —El juez…Jones…Está bien…deje esos documentos allí. Se quien es.. así que ustedes no tienen nada que ver con las personas que buscamos…a no ser que esos papeles estén falsificados…salúdame a tu padre. Vámonos a otra habitación. Ellos le hicieron caso a aquel hombre y salieron de allí. Madison recordó que su habitación estaba sola en estos momentos y salió a explicar a aquel hombre esa situación. Byron se quedó solo y se recostó un poco. El había pasado un susto tremendo, pensó que iba a ser encarcelado por esto. Se sintió un poco al principio y ahora estaba un más aliviado. Ya no sería un extraño con el estatus que había conseguido, pero le preocupaba Madison. Ella era una chica y estaba haciendo cosas que no le correspondían. En esa época las mujeres no tenían voz. Solo eran las encargadas del hogar. Al hacer lo que hacía lo estaba desautorizando. El se quedó a esperarla allí y se sentó en el suelo, espero pacientemente que ella volviera para hablar de ese tema. […] Poco después llegó la chica se vería más tranquila. Miró a Byron que la esperaba sentado en el piso. —Debemos hablar de lo que pasó.. —¿Qué cosa?. —Lo que hiciste ahora… —¿Qué?. —Hablar con ese general…lo lamento, pero no puedes hacerlo. A los hombres no les gusta hablar con mujeres, solo lo hacen con sus esposas, familiares y vendedoras. Es mal visto que una mujer hable con un hombre por la calle y más con un extraño…tu sabes… —¿Estas celosos? El se tomó la cabeza y empezó a tener algunas ideas de lo que podía hacer. Decidió hablar de lo que había pasado. —No puedes hablar con otro hombre…la gente empezaría a dudar de ti y creerían que eres de esas..¿me entiendes?.. Lo puedes hacer mientras vistas de chico sin ningún problema… —Ah….ok…ya se de qué hablas…bueno…la forma en la que me crié fue un poco más libre…podía hablar y discutir con mi padre y mis ocho hermanos…bueno…medio hermanos….mi madre lo abandonó…. Byron se levantó y extendió su mano —Ya veo… entonces… No tuviste esa educación…. —Yo decidí tener una educación diferente. Era tan estresante y aburrido… Además estaban buscando con quién casarme y no acepte eso. Ya no quiero hablar más de ese tema…solo dejémoslo allí. Ella salió de la habitación y lo dejo solo de repente, este tema parecía molestarle bastante. Lo cual, lo puso a dudar de lo que habían hablado. Sentía que había algo más, por suerte para el. No estaban en Liverpool y se encontrarían con su familia, pero sabia que debía entrar más en confianza con ella y estar preparado para todo. […] Pasaron dos semanas y en ese lazo de tiempo la pareja decidió estudiar la carrera más compleja en todos los aspectos, pero que les ofrecería una más comedida. Los dos no estaban muy seguros, pero fue lo que mejor pagaba en ese momento ya que el dinero de Madison no era eterno y habría un momento en que ya no podían depender más de el. Ambos se habían distanciado un poco por la conversación que habían tenido, pero estaban dispuestos a seguir en esa locura, motivados más por la oportunidad que mutuamente se dieron para avanzar y dejar los prejuicios con los que nacieron. Pasaron los días y entregaron toda la documentación necesario. Hasta que llegó el tan esperado día donde entraban por primera vez a la universidad. Ambos se habían vestido de la misma forma, traían chaquetas azules que estaban muy ajustadas en la parte superior, y en la parte inferior, sobresalían del cuerpo. Con algunos adornos dorados. Los pantalones eran del mismo color, además eran cortos ceñidos, corbata y zapatos con tacones. Los dos traían sombreros doblado en dos lados y se lleva con la punta hacia adelante, demás de pelucas blancas, rizadas. Al entrar allí recorrieron todo el lugar. Hasta que se perdieron. Ya que el lugar cual estaba compuesta por decenas de edificaciónes, ninguno de los dos sabia hacía donde ir. Solo caminaron como si nada pasando por las diferentes escuelas. Hasta que un hombre que al parecer era el vigilante los llamo. Estaba vestido igual que ellos, pero de una forma más humilde. La ropa era de algodón y a simple vista se notaba. —Disculpen… ¿ustedes son nuevos?. —Eh…si..—respondió Byron. Madison estaba algo nerviosa, a pesar que había seguido algunas instrucciones de parte de su compañero. Sentía miedo de que alguien más notará sus gestos femeninos. —Ah…deben buscar a la escuela a la cual los asignaron. No se preocupen es normal sentirse perdido. Ya veo que son uno de los que no viene a conocer la universidad. Solo responden con cartas, y no se toman la molestia de conocerla primero. Apúrense, van a llegar tarde si siguen así. Ambos se encontraba en el Magdalena Bridge, al este de la universidad, donde se construía un puente de piedra en el Magdalena college. Los dos estaban algo perdidos, era su primera vez en ese lugar. No sabían que hacer. Caminar hasta el parque de los ciervos y buscaron un poco impaciente el lugar donde se los habían asignado. Solo sabían que era el Oriel College. […] Cuando por fin llegaron, abrieron las puertas y vieron decenas de estudiantes. Ellos se encontraban en la parte de arriba de el salón. Que estaban hecho en forma de coliseo, con un motón de sitios donde sentarse en la parte de arriba y abajo el profesor el cual se encargaría de instruirlos. Era un hombre gordo, con barba, cabeza redonda, chaleco y pantalones rojos oscuros. —Eh….llegan tarde…bueno tomen asiento… Los dos subieron por las escaleras y buscaron entre tanta gente un puesto vacío. Aunque todos lo miraban de arriba abajo. Tratando de ver si les convenía juntarse con ellos. Por suerte Byron encontró dos puestos que estaban libres, pero quedaban en la parte de arriba en la esquina. Para Madison era lo más tranquilizante. Nadie notaria tan siquiera lo que estaba pasando. Cuando llegaron y se sentaron vieron cientos de instrucciones escritas sobre el tiempo y los años que duraría está carrera, además de las materias. Ambos empezaron a tomar nota en una libreta. Tenían una pluma y empezaron a escribir cada una de las cosas que estaban en el pizarrón. Allí estuvieron unas cuantas horas. Hasta que por fin el profesor salió del salón. Byron se veía algo afectado, no parecía estar listo para este tipo de cosas. No llevaban ni un día y ya les habían dejado investigación. Mientras que Madison se veía feliz por todo lo que aprendería en este lugar. La actitud de ambos mostraba claramente dos puntos de batas diferentes. […] Después de un rato todos salieron de el salón. Algunos parecian querer integrante y se presentaron entre si. Madison estaba algo nerviosa, era incapaz de hacer eso. Todos eran hombres y quería mantener en secreto su identidad. Un chico de cabello rojo que está sentado a su lado se toma la cabeza, y no sabe que hacer. Esta algo nervioso y Byron lo toma del hombro. —¿Estás bien?. —Eh…si….no te preocupes… El se levantó de el asiento y trato de irse, pero choco contra un compañero. —Eh…lo siento….. —¿Lo siento?...¿Que te pasa?¿De que hueco vienes?. ¿Sabes quien soy yo?. Byron al ver la actitud de aquel hombre se acerco a ellos. —Oye no tienes que hablarle así. —Tu no te metas…eres un extranjero…no deberías ni estar en esta universidad. Deberían de capturarte. De la nada se estaba comenzando un conflicto en el lugar. Madison no entendía mucho a los hombres, y esa actitudes violentas. Así que decidió tomar a su esposo del hombro para que evitará llamar mas la atención. —Calmate…no debes hacer escándalos ni nada por el estilo. Fue una situación extraña para muchos dado la condición social entre ambos. Las peleas de este tipo no eran comunes, así que al ser el centro de atención de todos. Los dos decidieron dejar todo atrás y tomaron diferente caminos. El chico pelirrojo siguió a Madison y a Byron. —Esperen…. Esperen… gracias por ayudarme….yo…estoy nervioso….es ni primer día aquí….. Y quiero ser un gran medico, pero no sé…siento náuseas al saber que como funcionan algunas partes del cuerpo… Madison sonrió un poco, las palabras de el chico eran algo contradictorias. Si se sentía extraño al conocer el cuerpo humano, ¿Por qué estudiaba medicina?. Ella no quiso preguntarle. Se quedó en silencio, pero Byron hablo sin vacilar. —No te preocupes con el tiempo te acostumbras… Solo evita a ese tipo de hace personas.. —A el…es el hijo de un decano de derecho, así que actúa de esa manera por eso, no te preocupes….se cómo tratarlo…bueno yo soy sobrino de un alcalde.. Jhon Nixon… Byron se quedó algo sorprendido al escuchar eso, se tranquilizo un poco. —Mi nombre en Matheus Hamilton, bueno..otro día hablamos, adiós…. El chico estaba algo nervioso a pesar de hablar con Byron. Madison quien nunca intento tan siquiera interrumpir la conversación solo los observaba. Al ver a su compañero solo, se acerco un poco a él y le hablo. —Bueno, veo que quieres hacer amigos. Eso es bueno, será una bueno tener algunas influencias aquí. Al chico no le interesaba hacer amistades, solo quiso ayudar y quedó algo confundido al escuchar las palabras de la chica. No sabia cómo responderle a ella. Solo la tomo del hombro y le dijo unas cuantas palabras. —Ya veo… bueno, creo que lo mejor es que le demos otro recorrido a la universidad, no quiere volverme a perder aquí… Ella sonrió un poco y le contesto. —Si, caminemos un poco por aquí. Creo que está es una biblioteca. […] En la noche ambos volvieron a la zona donde quedaban sus dormitorios. Se habían demorado un poco pues tuvieron que recoger algunos libros que serían de utilidad para ellos en algún momento. Byron estaba cansado, tan solo de mirar los descena de libros se veía aterrado. Las clases en su mayoría tenían teoría, la práctica quedaría para después. Ambos se reunieron en la habitación de el. —Enserio…¿Tenemos que leer todos esos libros?. —Si, no podemos ser los peores estudiantes, ni quedarnos asi. El chico se recostó en su cama y miró al techo. —Que pereza no creí que fuera tanto.. estoy agotado… —Debes estudiar…sabes está fue solo la primer materia. No te servirá de nada a estar así… Madison estaba sentada en el suelo, también se sentia así, sin energía para seguir, solo leía algunas páginas con la motivación de salir adelante. Al cabo de un rato terminó por aburrirse y el sueño la derrotó prácticamente. Dejó caer el libro que tenía en la mano y su rostro se recostó un poco al lado de la cama. Byron aún estaba despierto y lo noto, sintió que no era capaz de dejarla así en el frío suelo, penso en llevarla a su cuarto, ya que ella se disgustaria dormir al lado de él. No quería discutir ni pelear por eso.
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