El descenso de sus manos por mi brazo que se encuentra en un vaivén en mi piel, me hace sonreir y a la vez suspiro al sentirlo tan cerca de mí. No tengo idea de cuánto tiempo tenemos en esto, en un silencio que no es incómodo y observando cualquier espacio de este pent–house, porque si, Ridey es excéntrico en sus cosas y un apartamento pequeño para él no está en su lista de cosas que le agraden.
Después del desayuno, me pidió venir a la sala y recostarnos en el sofá largo, él acostado a lo largo de este y yo acurrucada junto a él. No decimos nada, solo estamos aquí, siendo la compañía el uno del otro y por Dios que no pensé que esto se sintiera tan bien y tan nuevo para mí. Cuando decido ya verle, este desvía su mirada y lleva sus labios a mi frente dejando un beso, esbozó una sonrisa ante su tierna caricia y vuelvo a la misma posición.
– ¿Cuántas novias has tenido? –pregunto.
–En mi vida eso no ha pasado, novias reales, nunca.
– ¿Por qué? –nos acomodamos y entonces sé que la conversación será seria y le observo.
–Yo no tuve una infancia como el resto, ni siquiera mi adolescencia fue normal, en esto de las mafias, desde muy pequeño te moldean para que tu sangre sea fría, que el dolor no sea algo más que pasajero y, que los sentimientos no tienen por qué existir en tu sistema –suspira. –Pero si tuve algo que el resto también, una mamá, y al menos el poco tiempo que estuvo para mí, supe lo que era el amor familiar.
– ¿Murió? –niega.
–Se escapó, con mi hermana que aún era una bebé, Selenne, es el nombre de mi hermana y, mi madre se llama Katharina.
– ¿Qué paso? ¿Por qué escapo?
–Madelia, para mi padre, tener una hija, mujer, es un caos, no tolero el hecho de que mamá le diera un tercer hijo y que esta resultara niña –me asombro. –Sí, así de retrogrado es mi padre, imponente, cruel y despiadado... –pasamos a sentarnos en el sofá y noto como a Ridey esto le está costando hablarlo, tomo sus manos. –Rocko no era invalido, Rocko es así por culpa de Renzo Bernabéu, mi padre –escuchar eso me causa un mal sabor.
–Yo, lo lamento tanto, Rocko en lo poco que hablamos hace un rato, me pareció tan vivaz, feliz, pero supongo que en ocasiones le duele el hecho de que depende de una silla por su padre.
–Rocko puede tener la oportunidad de volver a caminar, pero, se ha negado a ese hecho –me asombra, él asiente. –A veces pienso que quiere seguir en esa silla para no olvidar lo malo y cruel que ha sido papá con él, trato de descifrar a mi hermano, pero me cuesta mucho.
–No puedo creer que tu papá sea tan malvado, pero debo aceptar el hecho de que, lo es y que, ustedes por su lado, no han permitido que esa vida de mafiosos los rodee en su totalidad –Ridey asiente y se queda por un instante en silencio, pasa a verme y noto un brillo en su mirada, un brillo nostálgico.
–Sabes Madelia, en ocasiones siento que mamá hizo lo correcto, pero en mi otra parte más necesitada por su presencia, siento que dejarme a mí y a Rocko en manos de papá, fue cruel –se coloca de pie, se queda un instante de ese modo y suspira. –Sufrimos su ira, sufrimos la decisión de mamá, sufrimos tanto que, me jure un día que terminaría con toda esa mierda de los Bernabéu siendo la porquería de familia que papá creo, porque si, la mafia austriaca liderada por mi padre, la creo él.
– ¿No viene por ser descendiente de tu abuelo o bisabuelo? –niega. –Dios...
–Cuando cumplí los veintiuno, abrí mi camino, me fui a Canadá, comencé mi vida de cero, aunque en parte, trabajando de lo que mejor se, ajustar cuentas –se acerca a mi lado, me observa. –Pero en mi caso, ajustes de cuenta a personas que hieren, que lastiman, que no dejan vivir en paz a nadie, de allí, viene mi amistad con Samuel –sonríe. –Es tonto, porque él y Lucca, se convirtieron es más que conocidos, los considero mis amigos, así como Alan, que esa es otra historia, pero es mi amigo.
– ¿Sabes algo de tu mamá y hermana? –niega. – ¿Las estas buscando?
–Como un loco –el brillo en su mirada es debido a sus repentinas lagrimas agolpadas. –No hay día que no la busque, mi sol, a ella y por supuesto a Selenne, ni siquiera sabemos su aspecto, si se parece un poco a mi o tiene los rasgos de Rocko –se encoge de hombros. –Madelia, quiero que sepas algo... –me da el frente, toma mi rostro entre sus manos y asiento. –Te protegeré con mi vida, que yo no sea parte de la mafia de mi padre, no quiere decir que no corra peligro, y mis alrededores –suspiro. –Pero jamás permitiré que te lastimen, quien lo haga conocerá de lo que soy capaz, porque yo mataría por ti, Madelia Thompson.
–Ridey, yo...
–Jamás me enamore, jamás había sentido esto de que tu corazón lata tan de prisa por alguien, no había sentido frustración por no estar cerca de la mujer que mueve no solo mi piso, es todo el puto universo –siento lagrimas agolparse en mis ojos. –Me aleje de Boston para no dañarte, me aleje para no meterte en este jodido mundo mío, pero fue una mala idea, porque sentir todo esto que mi corazón siente desde el primer día en que te vi, con ese cabello claro, ojos expresivos y aura de calma y vida –sonrió. –Es mi jodida droga, yo sentía que podía empañar con mi oscuridad, ese brillo que te define y rodea, mi Madelia.
–Yo, te quiero tanto Ridey.
–Y yo lo hago tanto, Madelia –besa mis labios. –Que tú seas la mujer que me enseñara todo lo bonito que ofrece esta vida, es una fortuna para mi –reímos y nos besamos una vez más. –Además, a mi chica nadie tiene el derecho de lastimar, entonces... –le miro confundida. –Le envié un detallito a tu ex novio.
– ¡¿Que!? ¿A Iñaki? –sonríe. –Ridey, ¿Qué hiciste?
Se encoge de hombros y comienza a caminar hacia la cocina, voy detrás de él pidiéndole que me cuente y niega. Se detiene y al verme, se estira y sonriente me guiña.
–Le enderezaron un poco su nariz...
– ¡Oye! –nos miramos fijo para luego terminar riendo a carcajadas. – ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! –me acerco y le doy un par de golpecitos en el hombre. – ¡Eres un monstruo!
– ¿Ah sí? –asiento riendo. –Pues corre porque te voy atrapar…
Y es entonces cuando comenzamos a jugar por todo el espacio hasta llegar a la sala una vez más y estar como tontos jugando mientras rodeamos los muebles. Mi risa es escandalosa y Ridey ríe a carcajadas al verme toda asustada, en un momento me toma desprevenida y llega hasta mí, tomando en sus brazos y dejando besos por todo mi rostro, rio tan fuerte que de pronto el anterior silencio de este lugar, se vuelve emocionante y es entonces que escuchamos un carraspeo, ambos reaccionamos y al ver a nuestro lado, encontramos a Rocko y Alan, viéndonos fijo y sonrientes.
– ¿Preparados para la especialidad de Rocko? –sonrió amplio y asiento. – ¡Pues vamos ayudante! ¡A cocinar! –observo a Ridey y sonriendo asiente.
–Ve, yo iré hablar unos asuntos con Alan.
– ¡Bien! –me acerco a Rocko y nos encaminamos a la cocina. – ¿Qué haremos?
–Mi especialidad, comida mediterránea.
– ¡Uuuuh! ¡Pues a darle!
Rocko ríe, yo le imito y nos metemos a la cocina, de pronto una felicidad me abarca completamente y no dejo que nada la empañe.
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Observo a Rocko desde mi lugar, esta tan concentrado en lo que hace, que solo me habla cuando necesita que le acerque algo que necesite. Hasta el momento, la dinámica me agrada mucho y a pesar de que este chico este en una silla de ruedas nada lo limita, además la cocina en parte tiene un espacio que se ha modificado para él, de seguro idea de Ridey, porque se nota y hasta donde sé, es un hombre que daría todo por su familia.
Rocko me pide que le acerque el aceite de oliva y unos garbanzos y eso hago, vuelvo a mi lugar y miro minuciosamente todo lo que hace y cada movimiento. De pronto vislumbro una media sonrisa en sus labios y al verme, me da el frente y suspira.
–Gracias por darle una oportunidad a mi hermano –sonrió. –Eres importante para él y hacia bastante tiempo, que no lo veía y mucho menos lo escuchaba reír de ese modo –agacha la mirada, observa sus dedos entrelazados. –Se hace el fuerte siempre, pero sé que en el fondo se encuentra mi hermano con sentimientos y corazón frágil.
–Tú también eres importante para él, Rocko –asiente, y al verme una vez más, noto lágrimas en sus ojos y que no tardan en bajar por sus mejillas, me acerco y me acuclillo delante de él. –Oye, todo esta bien...
–Yo también me hago el fuerte para él, a veces no quiero hacerlo sentir mal o como en ocasiones él se lo decía así mismo, miserable, pero es que él no lo es, jamás lo ha sido, pero…
–Vuestro padre se lo hizo sentir... –asiente. –No sé todo en su historia, sé que poco a poco lo sabré, pero, quiero que sepas Rocko, que en mi tienes una amiga, no solo tu cuñada, también soy tu amiga y cuentas conmigo siempre, ¿Vale? –asiente y sonríe, me incorporo y sacudo mis manos. – ¡Pues continuemos, chef!
–Continuemos.
Y eso hacemos, continuamos haciendo el almuerzo, hablamos de muchos temas, y lo cierto es que a Rocko le gusta mucho eso de la tecnología, le gusta cocinar y ama profundamente estar con Ridey. Adora las películas clásicas y la buena música, incluso bailo un poco desde su silla y me hizo reír. Es entonces cuando noto que todo lo que pudo en su momento herir tu alma, solo te deja ver que al otro día puedes recomenzar una y otra y otra vez, y que, si el mundo se cae a pedazos, tú debes continuar y darle el frente a la vida, siempre.