En este momento, observo a mi lado y sonrió al ver a Ridey. Estamos frente al edificio donde vivo y la verdad es que muy poco quiero bajarme de su coche. Después de haber tenido un maravilloso almuerzo con su hermano y su amigo Alan, nos divertimos un rato jugando un juego de mesa en su sala, horas después, ya siendo en este momento las casi seis de la tarde, con tristeza le tuve que pedir que me trajera. Mañana debo trabajar y él debe estar en sus asuntos así que, hemos vuelto a la realidad.
–Ridey... –asiente y me mira. – ¿Crees que yo podría intentar que Rocko considere lo de volver a caminar? –me observa fijo y me apresuro a decir. – ¡No quiero ser una entrometida en sus asuntos familiares, pero es que yo considere…! –y me calla con un casto beso.
–Valoraría tanto que lo intentaras... –unimos nuestras frentes. –Note que le agradas a Rocko, que incluso sé que querrá ser un buen amigo para ti, así que, adelante, sé que tu buscaras la manera de hacerlo reconsiderar ese hecho.
–Gracias vida... –sonríe. –Por darme la confianza de hacerlo, prometo intentarlo –me alejo y quito mi cinturón. –Ya debería subir, debo organizar mi habitación y organizar algunas cosas para mañana.
–Ve, yo debo volver y ponerme al tanto de algunas cosas, por favor Madelia, si llegas a notar algo inusual a tu alrededor, no dudes en decirme, ¿Ok?
–Vale, vale –asiente y dejando un beso más en sus labios, nos despedimos y yo espero porque él tome su camino y yo así subir a mi apartamento.
Ya viéndolo cruzar y desaparecer de mi vista, yo decido entrar al edificio y tomar camino a mi habitación. Llevo conmigo mi bolso de mano y también una bolsa donde tengo mi ropa limpia y sí, me encuentro con el calzado de casa que Ridey me ha prestado y me causa gracia ver mi pie súper pequeño, en su calzado.
Ya dentro de mi apartamento, opto por abrir las puertas corredizas que dan con el balcón y así la brisa fría y fresca de la noche ventile el espacio. Voy hasta la cocina, tomo un vaso de agua y por fin tomo la pastilla del día después, para no alargar más el asunto. Debo volver a mi anticonceptivo diario, porque lo menos que quiero es estar tomando de esas otras, así que mañana en mi rato libre del trabajo iré a la farmacia y las comprare.
El sonido de mi móvil llama mi atención y de inmediato voy en busca de él y lo tomo, sonrió al ver de qué se trata de mi mamá y respondo la video llamada.
–Hola mi dulce niña...
–Señora Laura, hasta que se acordó de que tiene una hija más por los lados de Europa –se echa a reír. –Ayer te escribí, pero efectivamente nunca respondiste.
–Fui a mi clase de Pilates, llegue algo agotada hice de comer y me eche a dormir, además, tú te fuiste de fiesta.
–Y con alguien, mamá –se asombra.
– ¿Ok? ¿Acaso mi hija ya tiene novio? –me sonrojo. –Madelia... ¿Es?
–Si mamá, se encuentra aquí en Londres, vino por mi –sonríe. –Y ya estamos de novios.
–Mira nada mas como brillan tus ojitos lindos, mi amor, ¿Lo sabe tu hermano?
–Aun no, en cuanto lo vea le comentare, además, tengo entendido que está en semana de guardia en el hospital, de seguro lo veo pronto –asiente. – ¿Tu estas bien, mamá? ¿Has considerado lo que Marcelo y yo te hemos propuesto?
–Made... –suspiro. –Es que...
–Mamá, si no ha vuelto en seis años, ¿Crees que lo hará en este tiempo? –no dice nada. –Seamos realista, ella no volverá mamá, debemos comenzar a vivir con ese hecho.
–Yo, mejor iré a dormir, ya aquí es tarde y... –asiento. –Lo estaré considerando hija, solo dame tiempo.
Asiento y entonces finalizamos la llamada, decido ordenar un poco mi apartamento para olvidarme un poco de lo último hablado con mamá y pasar página, como siempre lo hago cada que se toca ese tema.
…
Han pasado aproximadamente cuatro días desde que vi a Ridey, se ha mantenido en contacto, pero no lo he visto porque se encuentra en sus asuntos así que, me conformo con hablar cada noche con él por medio de llamada.
El lunes en el trabajo fui abordada por mis compañeros de trabajo e incluso mi jefa, todos me felicitaron y desearon cosas bonitas por mi nueva relación y también reímos porque me contaron todo lo que hice en el escenario después de haber tomado esos shots. En este momento me encuentro ordenando mis cosas, porque mi hermano Marcelo me dio aviso de que vendría por mi e ir a comer algo, tenemos mucho que no nos vemos y la verdad es que le echo de menos.
–Madelia cariño acércate por favor –observo a mi jefa y tomando mis cosas me acerco. –Ten, es tu paga de este mes –sonrió y lo tomo. – ¿Te has pensado lo del curso?
–Lo hare, vi todo lo que enseñaran y si quiero hacerlo.
–Perfecto, enviare toda tu información y para el lunes de seguro tendré tu pase.
–Gracias por esto jefa, de verdad –me sonríe.
–Se cuánto quieres continuar experimentándote en este mundo, así que me alegra que decidas irte a este curso de tres días –sonrió. –Anda ve, nos vemos mañana, ¿Vale?
–Vale, nos vemos mañana –me alejo y me despido del resto.
En el momento que salgo de la peluquería sonrió al ver a mi hermano venir por mí y al acercarme lo rodeo en un abrazo.
–A ver si no te ausentas tanto –comento y él ríe. – ¿Vamos?
–Si vamos, muero de hambre.
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–Mira nada más, que calladito te lo tenías, eh, ni siquiera una llamada para decirme que ya estabas saliendo con el hombre misterioso –me sonrojo. –Te ves feliz.
–Lo estoy –como un poco de mi postre. –Mamá ya lo sabe –Marcelo asiente. –Y...
–No me digas, se lo está pensando... –asiento. –Yo decidí no tocarle más el tema, Made, siempre sale con lo mismo y a mí ya me agota insistir en algo donde sé que me va a decir lo de siempre, me lo pensare hijo.
–Marcelo... –niega y me observa.
–Tu sabes muy bien, que ella no va a volver, Gina, no va a regresar a casa –trago duro. –Made, ni siquiera es capaz de hablarle a mamá, siempre fue independiente, nunca quiso estar con nosotros, ¿Qué la hace pensar que volverá?
– ¿Su amor de madre? –Marcelo suspira y niega. –A mí también me agota mamá con su indecisión, pero, sé que, si nuestra hermana Gina volviera algún día, nada será igual, porque ni siquiera sabemos cómo ha cambiado en todo este largo tiempo.
–Es nuestra hermana, si, de seguro siento un amor fraternal por ella, pero no está desarrollado, no como el de nosotros dos, te quiero Made, eres mi hermana y siempre has estado aquí, ¿Pero Gina? Ella es una completa desconocida para mí.
–Y para mí... –y decirlo me sabe muy amargo, pero es verdad. –Pero ya, ya, no hablemos más de Gina y mamá, quiero a mamá aquí con nosotros, pero creo que deberíamos considerar simplemente pagarle unas vacaciones, ya que es obvio que no vendrá a vivir aquí con nosotros.
–Creo que es la única opción que tenemos por ahora y no tocarle más él tema –asiento. –La cena estuvo muy deliciosa y con tu compañía más, pero hermanita, debo irme, tengo guardia nocturna –hago puchero y el ríe. – ¿Te llevo?
–Lo agradecería mucho.
Entonces cancelando nuestra cena, ambos salimos del restaurante y para sorpresa nuestra está lloviendo. Corremos con prisa al coche y reímos en el proceso, al subir, enciende la calefacción e inmediatamente nos ponemos en marcha, así me deja a mí en casa y él se marcha a su trabajo.
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En cuanto Marcelo me dejo frente al edificio donde vivo, subí de inmediato y me detuve en seco al ver una caja algo mediana adelante de mi puerta, me extraña porque yo no he pedido nada y obviamente nadie me dio aviso de que me llegaría eso. Lo tomo con un tanto de duda y al entrar a mi depa, enciendo la calefacción y cierro cualquier abertura donde pueda entrar el frio, porque cuando en Londres llueve, Dios, el frio es muy intenso.
Antes de abrir el paquete, Ridey se me viene a la mente, y recuerdo muy bien cuando me dejo saber que si algo extraño pasara a mi alrededor debía darle aviso, así que tomo el móvil y en vez de una llamada normal, presiono para una video llamada y después de unos segundos de espera, aparece su imagen y yo no puedo evitar suspirar al verlo de una forma más hogareña.
Lleva unos lentes de montura, tiene su cabello desordenado y si mal no me equivoco está fumando un cigarrillo porque observo como el humo de este se disipa a su alrededor. Estos días sin verlo sin duda alguna me están pasando factura.
–Mi sol... –sonrió de boca cerrada, no puedo evitar sonrojarme. –Me sorprendió tu llamada.
–Si lo sé, pero es que... –nos miramos a través de la llamada. –Bueno...
– ¿Pasa algo? –cambio la cámara y le muestro el paquete. – ¿Qué es eso?
–Yo, no lo sé Ridey, no esperaba ningún paquete y, recordé que me dijiste que debía informarte de cualquier cosa y, creo que...
–Hiciste bien amor –comienza a caminar por su espacio. –Ábrelo, veamos de que se trata.
Asiento y me dispongo hacerlo, apoyo el móvil sobre la mesa para que mientras lo abro, él me esté mirando, me siento nerviosa pero tampoco me alarmo porque quizás es una tontería y yo haciendo un drama enorme, pero no quiero tampoco que ocurra el hecho de que sea algo inesperado y no haberle informado nada a Ridey.
Al abrir la pequeña caja, frunzo el ceño porque en la tapa de esta hay un escrito que yo no entiendo, Ridey nota mi confusión y llama mi atención y le miro, pero extrañamente de un momento a otro comienzo a sentirme rara.
–Madelia, ¿Qué es? –tomo mi móvil y lo pongo con la cámara trasera y enfoco el escrito. –Wir sind ganz in Ihrer Nähe… Estamos cerca de ti… ¡Joder!
– ¿Ridey?
– ¡No te muevas de tu departamento, ya salgo para allá! ¡Alan! ¡ALAN! –lo escucho llamar a su amigo.
–Ridey, no me siento bien –de inmediato me observa. –Me siento algo adormilada, yo...
– ¡Mierda! ¡Madelia aléjate de esa caja!
–No, no puedo… mis manos comienzan a entumecerse, mis ojos los siento pesados... Ridey, que me está pasando.
– ¡Maldita sea Alan! ¡Muévete! –comienzo apoyar de a poco mi cabeza en la mesa de mi comedor, tengo mucho sueño. – ¡Madelia amor! ¡Tira la caja lo más lejos que puedas de ti!
Intento hablar, pero no puedo, intento tirar la caja a un lado, pero mis manos no ceden, intento alzar mi cabeza, pero me pesa.
– ¡Madelia! ¡Madelia!
Y todo se torna oscuro, todo esta silencioso...