Ecos de sombras
El amanecer, con su promesa de un nuevo comienzo, solo sirve para recordarme la tortura que llevo dentro. La noche se convierte en un infierno personal, reviviendo el día que marco el fin de mi existencia de la forma más macabra imaginable. Todo lo que fui se desvaneció, dejándome atrapada en un invierno eterno de desolación.
—¡No!, por favor, no me dejen—Clamo con desesperación, sintiendo como las presencias amadas se deslizan entre mis dedos, esfumándose como vapor en el aire frío. Sus rostros, sus risas, las promesas que una vez fueron pilares de mi mundo, ahora se desintegran en la oscuridad que me envuelve. Suplico a las sombras que se ceban de mi angustia— Mi cuerpo es sacudido violentamente
—Despierta, solo es una pesadilla— Una voz suave se esfuerza por atravesar las capaz de mi agonía. Mis dedos, helados y temblorosos, se aferran al arma que descansa oculta bajo la almohada, a punto desde donde proviene la voz, mi corazón latiendo con fuerza
—Soy yo, Olivia. Mírame bien, solo fue una pesadilla. Baja el arma —Sus palabras son un faro en la tormenta de mi mente. Al enfocar mi mirada en su rostro, la realidad se reinstala, y con un suspiro tembloroso, bajo el arma. El alivio de Olivia es una ola cálida en el frío de mi habitación. Mi pijama está empapada, y mi garganta seca
—Agua, por favor— mi voz en apenas un susurro, ronco y desesperado
— ¿Cuándo podre encontrar descanso?— me pregunto en voz alta mientras acaricio el arma, está grabado en mi ser, una marca indeleble tanto en mi piel como en mi alma, ahora, incluso en mis sueños, la paz me esquiva, como una sombra que se desvanece al intentar tocarla
—Anhelo volver a casa, Olivia. Hemos estado lejos demasiado tiempo— digo, mirando por la ventana como los cerezos en flor que anuncia la primavera, ya ni recuerdo la primavera en Moscú
—Pronto volveremos a casa, lo prometo— Olivia murmura, pero su voz lleva el peso de la misma melancolía que siento. La palabra “casa” es un eco lejano. La primavera florece en los cerezos, pero Moscú parece un sueño distante. ¿Volveremos alguna vez? ¿O seremos errantes en esta pesadilla eterna?
Deseo el día en que pueda desatar la ira que he contenido, sin importar quién se interponga. Mis demonios internos, ávidos de venganza, como un veneno corrosivo, se extiende por mis venas. Destruiré todo lo que me fue arrebató. No habrá piedad. Solo la sed de justicia, insaciable, como un lobo hambriento.
“No tengas piedad, ellos nunca la tuvieron contigo”
— ¿Qué tienes ahí?— pregunto con curiosidad, frunciendo el ceño al ver el objeto en sus manos
— Ah, esto. Es una invitación de una gala benéfica de los Lancaster— responde con desgano
— Detesto a esa gente, simplemente ignórala— digo con desdén, sintiendo una oleada de irritación
— Por cierto— añado, con un tono más serio ¿Cómo va la investigación sobre Leonidas?
— Es complicada, ha sido meticuloso en ocultar sus huellas, sigo buscando— aprieta los dientes con frustración
— Recuerda, todo deja un rastro, solo necesitas saber donde mirar, no subestimes a tus enemigos, pero tampoco te subestimes a ti misma, hay que cazar a la presa con astucia—digo, acariciando el arma con ternura malsana
Al observar como la tonalidad esmeralda de sus ojos se torna en la oscuridad más profunda, Olivia siente un escalofrío recorrer su espina dorsal. No hay rastro de humanidad en esa mirada cuando se dispone a exterminar a sus adversarios sin un ápice de compasión; son los ojos de la muerte encarnada, el único ente que le infunde temor, a pesar de compartir con Bela una sed insaciable de sangre
— ¿Quiero montar hoy?, pide que preparen a Júpiter— le digo, tratando de calmar la tormenta interna
— Si
Olivia se retira, me quedo sola con el reflejo de mi rostro en el espejo. Las ojeras son testigos silenciosas de las noches sin descanso.
Me deshago de la ropa sudada y entro en la ducha, donde el agua caliente borra las marcas invisibles de la noche. Me pierdo trazando figuras en el cristal empañado, una trivialidad que me permite escapar, aunque sea por un momento, de la turbulencia de mi mente.
Finalmente, abandono el santuario del agua y me envuelvo en la suavidad de mi bata. Frente al closet, selecciono mi atuendo de equitación, pero una pausa frente al espejo, las cicatrices marcadas por dos balazos y adornadas con el tatuaje de un ave fénix, son el mapa de un pasado que aún arde.
Mis dedos, temblando con una furia apenas contenida, lanzo el espejo al suelo donde se hace añicos. Los fragmentos brillan como estrellas caídas, y una sonrisa torcida se asoma en mis labios al ver el reflejo despedazado.
Me visto con premura, colocándome una peluca que he usado durante hace algún tiempo para ocultar mi cabello distintivo.
Aunque mis adversarios estén distantes, la cautela nunca está de más. Me repugna la idea de tener que ocultarme, sentirme como un animal acorralado.
Desciendo las escaleras hacia el comedor, donde los sonidos del día a día me dan la bienvenida
— ¡Buenos días, Bela!—Marisol me saluda con una sonrisa que podría competir con el sol
—Buenos días, tomaré el desayuno después de la equitación ¿Olivia?— respondo con brevedad
— Se dirigió a los establos hace un momento— me informa
—¿Deseas algo en especial?
—Nada en particular— respondo mientras me alejo en dirección a los establos
Reviso mi bandeja de entrada en el teléfono mientras camino, un correo en particular me hace fruncir el ceño.
—¿Dónde está Olivia?— pregunto con firmeza a los trabajadores que se encuentran a la entrada del establo, quienes responden con gestos sumisos
— Al fondo, jefa— dice uno, evitando mi mirada
La encuentro charlando con Brian, el capataz con un gesto le indico que nos deje solas
— Observa esto— le digo a Olivia, mostrándole el correo
— ¿Qué puedes decirme sobre esto?— Ella lee, su expresión se tensa y antes de que pueda responder la interrumpo
— Sabes que no tolero fallos, tienes 24 horas para resolver esto y traerme el culpable ¿Claro? Sin esperar su respuesta, me alejo hacia Júpiter, mi Akhal-Teke, cuyo pelaje dorado brilla como el mismo sol
—¿Cómo se encuentra Júpiter hoy?—pregunto, acariciando suavemente su cuello
— En excelente estado, es un caballo muy saludable— dice Brian y le agradezco con una leve sonrisa
Montar es mi escape, la chispa de vida que persiste en mí. Júpiter y yo somos un equipo en el salto de obstáculos; nos entendemos sin palabras, iniciamos el recorrido, y mi corazón se sincroniza con el ritmo de su galopeo
— ¡Vamos, Júpiter!— lo animo al acercarnos al último obstáculo, aquel que nos ha desafiado antes, rozamos la barra y esta cae a pesar del error, lo acaricio
—Casi perfecto, Jefa— comenta Brian, tomando las riendas
— La próxima vez lo lograremos—afirmo con confianza y él asiente llevándose a Júpiter
Olivia se aproxima y juntas nos dirigimos a la oficina
— Habla— exijo, una vez cerrada la puerta
— Ted ha desaparecido con el dinero del último envío— Frustrada lanzo el cenicero contra la pared
— Eso ya lo sé, no me repitas lo que ya sé—grito, la irá hirviendo en mis venas— ¿Cómo pudo ese traidor llevarse dos millones de dólares? ¿Te das cuenta de la magnitud de esa cifra?… ¡Maldita sea!
—Estoy rastreando a Ted, lo atraparé— me aseguro con una calma que contrastaba con mi tormenta
— Más te vale, quiero a ese traidor, arrastrándose ante mí— amenazó
— Te traeré resultado— afirma y salió de la oficina
Me hundo en la silla, ha sido un día infernal ir a la iglesia sería una burla; seguramente mi presencia provocaría un incendio.
Una risa cínica brota de mis labios, solo queda reírse de la desgracia de mi día
La puerta se abre de improviso
—¿Por qué entras de esa manera? ¿Qué sucede Marisol?— pregunto, irritada por la interrupción
— Disculpa, alguien te espera en la sala— anuncia, con una mezcla de nerviosismo y urgencia
¿Quiénes son?
— La señorita Marcela Spencer y su madre
— Diles que se vayan, no tengo tiempo para trivialidades; estoy ocupada
—Como desees— asiente y se retira rápidamente
Enciendo un cigarrillo tras otro, intentando calmar la ansiedad, pero el humo solo llenaba la oficina, son ofrecer consuelo. Al salir me cruzo con Marisol, que parecía buscar el momento adecuado para interrumpir
— Se han ido muy molestas— comenta
— No me importa— respondo sin detenerme
—¿Desayunarás, Bela?—pregunta con cautela
—Primero me daré un baño, asegúrate de que la camioneta esté lista; saldré en cualquier momento
Asintió
La ducha fue rápida; mi mente estaba en otro lugar. Ted había cometido el error de su vida al traicionarme y lo lamentará amargamente, la falta de control me asfixia
Al terminar el desayuno, me dirijo al invernadero, esperando que el gato regresara con su presa
El teléfono comienza a sonar, el nombre que se ve es el que andaba esperando con ansias
— Dime que lo tienes — exijo, con una mezcla de impaciencia y anticipación
— Nunca fallo en una caza— responde Olivia, su voz rebosante de orgullo
— No lo toques hasta que yo llegue— ordeno
— Haré mi mayor esfuerzo
Cuelgo y me dirijo a Gava, mi patio de juegos, mi infierno personal. Recuerdo la última vez que castigue a unos tramposos en mi casino y como los envié directamente a su perdición
—Hemos llegado, Jefa— anuncia el chófer, abriéndome la puerta
— Bienvenida, Jefa—saludan los subordinados con una reverencia
Diciendo al subterráneo y entro en una sala, allí estaba él, atado a una silla inconsciente
—Lo interceptamos justo antes de que huyera del país con su familia— informa Olivia, acercándose
—Excelente trabajo, ¿Dónde están ellos ahora?— pregunto, la curiosidad, mezclándose con la anticipación de lo que se avecina
—Se encuentran en otra sala, ¿Qué quieres que hagan con ellos?—Escucho al fondo niños llorando; qué hombre tan estúpido
—No estaban en mis planes, así que déjalos por ahora
—Despiértenlo; quiero quitarme este estrés que cargo desde esta mañana— ordeno con impaciencia Le rocían agua en el rostro
Me quito la chaqueta y empiezo a subirme las mangas. Bien, ahora estamos listos para comenzar
—El bello durmiente ya está despierto— anuncio, sentándome frente a él
—Vas a tener el privilegio de morir a manos de Snare— le sonrió, con una frialdad que hiela el aire
" Que cada giro de pagina les traiga mas giros de trama que una pizza bailando salsas. ¡Porque la vida es demasiado corta para no reírse de las sorpresas que nos depara la lectura!??✨