En el instante en que sus ojos se encontraron, un escalofrío de puro miedo se espejó en su mirada, una visión que destilaba un terror prístino. Era embriagador, casi hipnótico, ver ese pánico cristalizado en sus ojos. Snare le ofreció una sonrisa, pero no era una sonrisa cualquiera; era una que destilaba pavor, una que hacía que el alma del hombre se estremeciera.
En lo más recóndito de su ser, deseaba haberse entregado a la muerte por su propia mano, pues lo que yacía ante él no era humano, era la personificación del mal, el diablo encarnado, conocido en las profundidades del inframundo como Snare. Ese nombre, que evocaba la imagen de una trampa mortal, solo aquellos marcados por la muerte llegan a conocer. Si solo pudieran imaginar que tras esa máscara de ángel se ocultaba un ser de oscuridad abismal, un demonio en toda su regla.
— Ted, hoy es tu día de suerte... o tu peor pesadilla. Tienes dos opciones: una rápida y sin dolor, la otra lenta y llena de sufrimiento. Ambas te llevarán al mismo destino final, la elección es tuya, ¿Qué será?
— Jefa, yo… yo lo siento profundamente, no sé qué me pasó, por favor, no haga daño a mi familia, le ruego.
— Ah ¿Familia? Deberías haberlo hecho antes de traicionarme, parece que a las personas como tú les gusta el camino espinoso no seré yo quien te prive de esa lección
— Jefa, yo le devolveré todo el dinero, deme tiempo— súplica, su voz temblorosa
— Tiempo, ¿me dices?— susurró — Ese se te acabó cuando decidiste traicionarme. Desde entonces, tu tiempo en esta tierra se agotó; pero lo más importante no es tanto el dinero; eso lo recupero, lo que no perdono es la traición.
Ted tragó saliva, sus ojos desesperados buscando una salida. Bela se levanta con una gracia letal y camina hacia una mesa cercana, allí reposaba un instrumento, una pinza de acero pulido la toma con mano firme
— Ya me estoy cansando de hablar— su voz resonó en la habitación como un eco siniestro— Tus palabras no cambiaran nada
Ted intenta balbucear un perdón, pero Bela no le dio oportunidad. Se acerca a él, le abre la boca con una destreza quirúrgica y extrae dos de sus dientes, los gritos Ted retumban en toda la sala, una sinfonía de agonía
—Jef… — intenta decir, pero la pinza volvió entrar, arrancando otros dientes
En este momento, mi mente está sumida en un éxtasis oscuro, el rojo de la sangre y el olor metálico me envuelven como una droga, es un placer perverso, una danza macabra entre el dolor y la venganza.
— ¡¡Escúcheme por favor!!
— Escucharte, se me agotó la paciencia, ya llegué a mi límite y, como puedes ver, no tengo mucho. Ahora déjame divertirme, solo tienes que armonizar la sala con tus gritos, luego te voy a dejar hablar, así que colabora conmigo y sé un buen espécimen.
Al tocarle el hombre, noto como su cuerpo tiembla
— Sabes, Ted, es la primera vez que voy a utilizar esto, le llaman electro punción.
La utilizan para aliviar dolores musculares, pero mi mente va más allá, se me ocurrió que si calma el dolor, también puede causarlo. Ahora veamos cuantos niveles aguanta tu cuerpo.
— Hablaré, jefa, lo haré, escúcheme— Lloriquea.
La sala se llenó de una tensión palpable. Bela sostenía el dispositivo, sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y crueldad. Ted, atrapado en su propia traición, temblaba como una hoja en el viento.
— ¡¡Escúcheme por favor!!
— No tengo deseos de conversar, así que mejor guarda silencio a menos que prefieras perder tu lengua— le advierto con frialdad, colocándole una mordaza. A pesar de mi trato no tan severo, no puede evitar temblar. Con meticulosa precisión, inserto agujas en los puntos más delicados de su anatomía. Las lágrimas brotan de sus ojos, pero solo le ofrezco una sonrisa helada.
— Iniciemos el procedimiento, tu piel húmeda es un buen conductor ideal, la corriente fluirá libremente— le comento mientras examino los niveles de electricidad del aparato que he modificado sutilmente. Lo miro directamente a los ojos, buscando el reflejo de su alma en ese instante de vulnerabilidad — Pero no te preocupes, no es mi intensión que esto acabe rápidamente la agonía debe ser saboreada paso a paso, comenzando con la menos intensidad— le retiro la mordaza, permitiéndole respirar antes de sumergirlo en un mar de tormento
—Provocará espasmos en tus músculos, pero no será lo que te lleve a la muerte— presiona sus labios con fuerza, casi al punto de la ruptura, mientras la corriente fluye sin cesar
— ¡¡Ah!! —gime — Por favor, jefa, deténgase, Prefiero morir a soportar esto
— Eres un cobarde— mi voz no contienen ni un ápice de calor—La decisión de cuando morirás es mía, no tuya. No voy a detenerme ahora que apenas comienzo, esto todavía no es nada
—Prepárate para el segundo nivel, quiero observar como te desmoronas a medida que incremento la patencia
Emite un grito desgarrador que emite, es un concierto de desesperación para mí, mientras su cuerpo se contrae violentamente. Observo como lucha por cada bocanada de aire, sus ojos suplicantes son una obra de arte en medio del caos, una belleza trágica en su tormento.
—Ahora el tercero— aumentó con una calma perturbadora—. Quizás tu corazón comience a desbocarse en una fibrilación ventricular, o tal vez tu aliento se corte, pero no queremos eso, ¿verdad? Resiste.
La sangre mancha sus labios y salpica el suelo; un recordatorio visceral de las consecuencias de traicionar a la persona equivocada
— Jefa... piedad— súplica con una voz rota, interrumpida por la tos— Devolveré todo el dinero, pero no me haga sufrir más... ya no puedo...
—Tks, qué lamentable te ves suplicando— No te preocupes, hay otro nivel que aún no has experimentado. Deja de llorar; tus lágrimas son tan inútiles como tus súplicas.
Incrementó la potencia una vez más, y él respondió con convulsiones aún más intensas.
La visión de su sangre, brotando como sudor, me deja sin aliento; es un fenómeno tan inesperado como fascinante. Con solo unos pocos ajustes, lo he llevado a este estado extático de sufrimiento, y no puedo evitar deleitarme con ello.
Finalmente, sus convulsiones cesan. Verifico su pulso: débil, pero persistente. Me hundo en la silla, permitiéndome un momento de descanso mientras espero su reacción, mi blusa, ahora manchada con la sangre que ha salpicado, era tan hermosa antes de este desafortunado desperdicio
— ¡¿Quién está ahí fuera, que entre ahora mismo?!— mi voz corta el silencio.
— A sus órdenes, jefa— responde una voz desde el exterior.
— Necesito té con galletas y agua para lavarme, informa a Olivia que la requiero aquí— ordenó, sin entender por qué se ha quedado mirando.
Me acerco al hombre inerte y le doy una bofetada, esperando alguna señal de conciencia
— ¡Despierta, Ted!—exclamó mientras le asesto otro golpe. Nada, en un acto de impaciencia, saco mi arma y le disparo en la pierna; un gemido débil se escapa de sus labios.
— Hasta que vuelves en sí, descansaste, aún no es tiempo, tranquilo, que ya falta poco. Ahora quiero que me digas qué diablos hiciste con mi dinero; luego te daré el obsequio de descansar.
Abren la puerta
— Te traje lo que pediste, me necesitabas— me dice Olivia
— Gracias, ahora, Ted, habla y no me des excusas, ve directo al grano. Olivia, tú te encargas —sale veloz hacia el hombre moribundo.
—¡¡Aaaah!! —lo toma por el cabello.
— Ahora contesta: ¿Dónde tienes el dinero? —Se queda callado.
—Tráelos —demando con una voz que no admite replica. La puerta se abre y la familia de Ted entra, sus rostros marcados por el miedo y la confusión. Los arrodillan frente a él, y los sollozos llenan la habitación, un coro de desesperación.
Me acomodo en la silla, saboreando el té que Olivia me ha traído. La tensión es casi tangible, pero me mantengo impasible, mi mirada fija en él.
— Ted, tienes tres oportunidades, miente y todo terminará aquí y ahora la elección es tuya, no me importa tu vida ni la de ellos; es tu decisión— Mi voz es fría y calculadora.
Ted me observa su rostro un mar de conflictos, la desesperación se dibuja en sus ojos mientras busca en vano una salida a su dilema
—No puede... no sería capaz de lastimar a inocentes, ellos no tienen nada que ver con esto — balbucea Ted, su voz, un susurro roto por la emoción.
— Eso crees, juzgas muy mal— El eco de un disparo resuena en los oídos de todos, un recordatorio siniestro de la brutalidad que acaban de presenciar. Los niños, paralizados por el miedo, no podían apartar la vista de la figura inmóvil de su madre.
— Como que se te olvido con quien estás tratando, claro ay una excepción, tengo una línea trazada a los niños, no les hago daño, pero claro esa soy yo— le hago seña a uno de los que entro con la familia, le hago entrega del arma —Pero a ellos sí que no les importa si son niños, matan y ya, solo debo dar la orden y esta se cumple sin preámbulo, elige bien tus palabras, no vaya a hacer que digas algo que cueste otra vida, hasta puedo llegar al punto de curar tus heridas para que solo vivas con el dolor del recuerdo de tu familia muerta, eso es peor no crees así que no tientes a la suerte, puedo llegar hacerlo, son tan pequeños que lastima— suena el interruptor de la Glock
—¡¡Papá!!, ¡¡Papá!!, tengo miedo —llorando.
Cuando estoy por bajar la mano para dar la señal
— ¡¡Esperen!!, si le digo todo no le hará daño a mis hijos
— No, si me dices todo, ¿por qué le haría daño? Si ya obtuve lo que quiero, no veo el porqué, a menos que lo que digas sea mentira. Si eso llegara a pasar, los buscaría y te los mandaría para que te hagan compañía, ahora habla.
— El dinero se encuentra en una cuenta en las islas caimán, toda esa información está en un portafolio, que se encuentra en unas de mis maletas de viaje
— Uf, vez que fue fácil a lo que tuvimos que llegar que pena, aunque me divertí gracias a ti
Se comienza a reír - Ese dinero dejo de ser mío, no lo tengo y tampoco lo va a volver haber porque ya no está en mis manos, se lo di alguien, pero tenga algo encuesta que al lado de esa persona eres una hormiga, bastarda
— Vea, tienes los huevos para hablarme de esa manera, aun teniendo dos vidas sobre la balanza— Su rostro palidece
— Con que así son las cosas, pero por lo visto a ese alguien le falta dinero que tiene que venir a robarle a esta bastarda, no te parece irónico, imbécil— le apuntó a la cabeza.
— ¿Quién es esa persona, dilo?— Comienza nuevamente a reírse a Carcajada-tomo una nudillera, comienzo a golpearlo hasta que mis manos gotea su sangre
— Lo tomo de la cabeza y lo dirijo hacia donde están sus hijos —Antes de que digas tus últimas palabras, solo mira con atención
— ¡¡Dijo que no les haría daño!!
— Yo dije eso, bueno, sabes que soy una trampa verdad, ahora verás como tu arrogancia cae a tus pies, te voy a dar una probada de la misma— le quitan las vendas, doy la señal y apuntan a los niños
— ¡¡Noooo!! ¡¡No, por favor!!, lo siento por Dios, lo siento mucho a ellos, no por favor— sus lágrimas caen
— Papá, Papá - Mis bebés lo siento, Papá lo siente mucho, perdóneme— Arremete hacia mí— Eres un maldito demonio, pagaras todo el daño que has hecho, lo pagaras eso, te lo juro
— Me acerco a su oído y le susurró — El diablo y yo nos conocemos como dos grandes amigos, a veces se hace mi sombra, va a todas partes conmigo, salúdalo de mi parte— tomó mi chaqueta.
— Encárguese, ya me cansé de tanto llanto— cuando estoy por salir me grita
— ¡¡Jefa, tenga piedad con ellos, por favor!!— me detengo
— Piedad dices, aprende esto antes de morir, el mundo es un lugar cruel y yo solo me adapto a sus reglas, nos vemos
Solo escucho sus gritos, al igual los gritos de los niños llamando a sus padres, inundan mis oídos, al final solo el eco de los disparos y se hace un silencio sepulcral.
Paso a otra sala
— Paolo, que venga a mí ahora
No espero mucho cuando está delante de mí
— A sus órdenes, Jefa
Como jefe de los Antonegra quiero que mandes algunos de tus hombres para que se encarguen silenciosamente de todos lo que trabajaban con este maldito, quiero saber todo cada movimiento que ha hecho mientras trabajo con nosotros, además quiero saber quién tiene mi dinero
— Entendido
— Vamos Olivia— Salimos del subterráneo
— ¿A dónde vamos Bela?
— Al Casino, quiero fumar un cigarro— me busca uno
— Ahora tengo que buscar a esa rata y matarla a mí, nadie me roba descaradamente, una cosa a ¿Dónde iba a viajar Ted?
— Moscú
— Moscú, vea, no vaya a hacer lo que creo, si mi presentimiento es cierto pronto tendremos noticias, así que solo hay que estar preparadas
— Ya nos encargaremos, solo nos toca observar cuidadosamente
“Ten cuidado con el que solo observa”
" En el oscuro teatro de nuestra historia, que cada pagina sea un acto donde la muerte se toma un cafe con la ironía.
¡ Porque en el escenario de la vida, hasta la parca necesita una pausa para reír"!??