— ¡¡Qué felicidad!! No imaginas el júbilo que me provocas, estamos planeando un encuentro y te incluiré en el grupo. Bela, el viernes celebramos mi compromiso, es imperativo que asistas, lo menciono porque rehusaste anteriormente— Mariana expresa con un dejo de tristeza
— Bien, lo consideraré — respondo con serenidad.
—Gracias, amiga, mantengámonos en contacto.
Bela se queda reflexionando en soledad, con un creciente malestar en la cabeza.
¿Cuánto más debo tolerar todo esto? Y pensar que esto apenas comienza. ¿Cuánto tiempo se invierte en organizar una boda? Invierten más tiempo en planificar que lo que dura el matrimonio en sí, por eso yo jamás me casaré. De cualquier manera, esta será mi oportunidad para lograr mi objetivo; solo necesito aguantar.
Me sumerjo en la revisión de documentos pertenecientes a los casinos bajo mi gestión, soy consciente de por qué mi adversario los codicia tanto, son aquellos en los que más capital y eso es algo que jamás permitiré que obtenga, ni sobre mi cadáver, además son el conducto por el cual el dinero de las drogas se blanquea que nunca obtendrá sobre mi cadáver además es por donde el dinero de la droga se blanquea
— ¡¡Mauricio!!
— ¿Sí, jefa?—inquiere Mauricio desde la entrada.
— Me invade el hambre, tráeme el menú del día, por favor.
— Por supuesto, ahora mismo— asegura antes de retirarse
Olivia hace acto de presencia en la oficina justo cuando Mauricio estas por salir
Mauricio, añade un pedido para mí, también indica antes de dirigirse a mí.
— Pareces estar ocupada, pero necesito conversar contigo. Es tan evidente que aún sigue molesta; de esta manera van a hacer las cosas.
—Mantengo mi atención en los documentos, procede, te estoy escuchando— digo sin desviar la mirada
— Solo quería notificarte que el tránsito del contenedor ha sido un éxito. Hoy se efectuará la entrega al comprador.
—¿Hay algo más?—preguntó sin mostrar demasiado interés.
— No, eso es todo —contesta Olivia y se acomoda en el sofá a esperar la comida.
La tensión entre nosotras es palpable. Cuando Mauricio regresa con el almuerzo, el ambiente se ha cargado aún más.
—¿Requiere algo más, jefa? — pregunta tras servir.
— Cuando vengas a retirar los platos, me traes té, ya sabes cómo me gusta
—Como desee, jefa— afirma antes de partir
Comemos en silencio, cada una perdida en sus pensamientos, decido romper el hielo ¿Hasta cuando piensas mantener esa actitud conmigo?
Olivia guarda silencio
¿Estás actuando como una niña caprichosa?— insisto.
— ¿Así que preocuparme por ti es ser caprichosa?—responde Olivia con un tono de incredulidad—Parece que así valoras mi esfuerzo, Bela. Sabes que, mejor me voy, no tengo ganas de discutir contigo —dice mientras se levanta.
— La detengo con firmeza en mi voz— Olivia, no te vas a ir hasta que terminemos esta conversación, no es que no valore tu trabajo; al contrario, reconozco el esfuerzo que haces, pero lo que ocurrió esta mañana no justifica tanto alboroto, no me subestimes, sé cuidarme por mí misma solo necesitaba un momento de soledad eso es todo no hay problema con ello
— El verdadero problema es que hay alguien allá afuera esperando la mínima oportunidad para meterte una bala en la cabeza y no es que seas incapaz o que no puedas defenderte por ti misma, pero desaparecer sin más, sin decir a donde vas es distinto al menos avísame la próxima vez de esa manera no tengo que angustiarme tanto— expresa su voz teñida de exasperación
—Está bien, la próxima vez te avisaré. ¿Contenta ahora? —Cedo.
—En verdad, un día de estos me voy a pegar un tiro por tu culpa— Se desploma en el sofá con los brazos extendidos, me aproximo.
—Salí de esa manera porque... bueno, aún no sé cómo describirlo. ¿No sé si fue una de mis habituales pesadillas o un sueño alegre?
— ¿Alegre? ¿No sabes distinguirlos acaso?— cuestiona Olivia
— Ese es el dilema. Lo que soñé no me alegró, debería haberlo hecho, pero resultó ser peor que las pesadillas que suelo tener confieso.
— ¿Qué fue ese sueño?
— Mi padre... él hablaba conmigo. La opresión que sentí al escuchar su voz, una voz que ya casi había olvidado, fue abrumador, no sé cómo explicarlo; fue un sentimiento tan amargo o una mezcla de todo, mi mente es tan despiadada... Por esa razón salí en la madrugada a correr, me sentía ahogada con tantas emociones que no sabía cómo manejarlas, que tenía que liberarlas o me asfixiarían. Le confieso mientras pasa uno de sus brazos por mi cuello.
— Deberías encontrar consuelo en ese sueño, Bela tómalo como un regalo inesperado la oportunidad de escuchar su voz una vez más atesora esos momentos, por efímeros ese sueño, acógelo como un tesoro y deja atrás la amargura, si se te concede otro sueño así, sumérgete en él disfruta cada segundo sin importar cuan fugaz sea en esos momentos sé auténticamente tú, libre de las cadenas del día a día, sabes a qué me refiero- me dice, con una voz suave y con un gesto tierno deja un beso en mi mejilla sellando tus palabras con la promesa de esperanza
— Tengo que irme, debo encargarme de algunos asuntos, nos vemos en casa — dice, mientras se prepara para salir.
— No iré, me quedaré aquí, tengo trabajo que hacer.
—Bueno, entonces nos vemos más tarde— responde ante de salir.
“Ser feliz en mis sueños"… contemplar esa idea es inquietante. ¿Cómo era ser feliz?—me preguntó en silencio.
Me dirijo al escritorio para terminar de revisar los documentos y me quedo absorta con uno en particular—¿Qué diablos es esto?
—¡¡Mauricio!—exclamó.
—A su orden jefa— responde rápidamente
—Tráeme de inmediato a Dante, lo quiero de volada, ¿qué esperas? ¡¡Tráemelo ya!!
—Sí, sí—salida apresuradamente.
Continuo mirando los demás informes y encuentro la misma cuestión,¿Qué dolor de cabeza ya están llenando la copa de mi paciencia—frustrada
Mauricio entra agitado, pero llega solo lo que me desconcierta
—Jefa, Dante dijo que estaba atendiendo a unos clientes importantes que, cuando termine, vendrán informa.
—Hmmm, bueno, será esperarlo, ¿no? Me mira confuso, ahora retírate.
Toma una cajetilla de cigarro, enciendo uno y me siento en el escritorio
"Hay gente que compra si boleto gratis para morirse"
Pienso mientras imagino cosas turbias que me hacen erizar la piel, es una buena terapia mental, si un psiquiatra entrara en mi mente se volvería loco.
“Debería comprarme un perro pronto”.
El toque en la puerta me saca de mis perturbadores pensamientos.
— Adelante
—Jefa- Shhh- le señalo con mi debo para que tome asiento
— Dante, Dante, toma asiento —le indicó con un gesto, manteniendo mi compostura—. ¿Quieres un trago? Su negativa es casi inmediata, pero su nerviosismo es palpable— Sirvo un vaso y lo coloco frente a él — Bébelo, no te hará daño — le aseguro, aunque mi tono sugiere lo contrario.
Observo cómo se obliga a sí mismo a beber, su cuerpo temblando con cada sorbo.
—Ahora, cuéntame. ¿A quién estabas atendiendo que no pudiste venir cuando te llamé?
— Clientes VIP del casino— responde con voz temblorosa
—Hmmm, comprendo —en una zancada—, me acercó rápidamente, su corbata ahora en mi puño, y lo empujo contra la pared
— Escúchame bien, cuando te llamo, vienes, no me importa quién sea el cliente. ¿Entendido? Su asentimiento es débil, pero claro.
Lo suelto y cae al suelo, tosiendo y luchando por respirar. —Explícame esto, le exijo, y lanzo los documentos a sus pies. ¿Quién pidió esta información? Habla o quieres que te estrangule en este momento.
—Esa información fue pedida desde la Directiva del Grupo Norton, jefa, pensé que usted sabía de eso.
— Idiota, yo soy la dueña del Grupo Norton y nadie de esa empresa puede meter sus narices en mis negocios, no tienen permitido de husmear en nada sin que yo de la orden te quedo claro —le recuerdo con severidad— ¿Qué querían con los informes financieros?
—Lo, lo... los informes financieros —lo sujetó nuevamente de la corbata—. ¿Se lo has entregado? —Me observa— Los informes fueron entregados como se solicitó— le doy un puñetazo.
La ira me consume, siento cómo mi control se desvanece y un instinto más oscuro toma el control, mi mente se erosiona y me hundo en mi instinto asesino.
Comienzo a golpearlo con ira, hasta que mis nudillos duelen al golpear su cara ensangrentada
—Jefa, pare, pare—lo tiro, busco la botella de licor y lo vierto encima, sus gritos no se hacen esperar y termino de rematarlo con la botella, le doy hasta que no escucho sus gemidos de dolor o mejor dicho hasta que la botella se rompe en su cabeza.
—¡¡Jefaaa!!— fulmino a Mauricio con la mirada, su cara palidece y cierra la puerta de golpe
—Ahh, ¡qué delicia!—saboreó mis labios.
“En el mercado n***o de secretos, hasta las sombras venden chismes al mejor postor.”