Capítulo 18: Unidos

1151 Words
*Eleazar* El poder que senti al decir esas palabras que eran simples, pero ahora me unían a mi Luna con una unión que jamás pensé tener me aterran. Terrion me habia explicado lo que significaba unirnos asi, Mikeila no solo seria mi compañera destinada sino tambien seria mi arma. Ella deberia de acatar mi voz. Asi como el Consejo la usa yo podria hacer lo mismo. Claro que no lo haria, no solo porque no la hemos liberado sino que la hemos puesto en otra prisión, una que es mejor, pero prision al fin. Mikeila me abrazo y empezo a llorar. Mire a Terrion y le gruñi. Mi Lobo se enojo aun más, pero no iba a soltar a mi Luna para ir por ese Elfo. —Tenemos problemas—anunció Dickon para sacarme de mi momento de instinto sobreprotector. —Debemos irnos—declaró Laris con rapidez. Me levante del suelo y vi en la direccion que miraban todos. Varios autos venian en nuestra dirección. No eran tantos, pero nosotros tampoco eramos muchos. Una defensa aqui nos pondria en desventaja. Aun con Mikeila en brazos nos meti dentro del auto. El pergamino llego a nosotros por arte de magia y Mikeila lo tomo. Lo olfateo y hizo una cara de asco. Dickon se puso en marcha sin decir nada. Acelerando todo lo que el auto le permitio. —Si nos alcanzan te irás volando con Mikeila—pedí cuando empecé a sentir los olores de muchos enemigos. —No, no te voy a dejar—anunció ella en protesta, pero pude ver a mi amigo asentir en el asiento del conductor. Varias motos nos dieron alcance antes que los autos y empezaron a dispararnos bolas de fuego. Genial, nos atacaban Hechiceros. Empece a sentir mucho calor. Era Mikeila, ella de repente estaba hirviendo. Hasta que senti la explosión de energia. Las motos volaron por el camino y eso nos dio unos minutos para sacarles ventaja a los autos. —Es bueno tener a la Última Dragona de nuestro lado—comentó Laris agradeciendole a Mikeila por eso. —No puedo hacer mucho más, tengo mi energía muy baja—susurró Mikeila y eso me hizo preocuparme. Ella no tenia un olor extraño ni estaba herida ya, pero no sabia en que le podia afectar el que este sin energia. —Vamos debemos llegar al cruce—soltó Dickon intentando acelerar más, pero de todas formas el auto ya no nos podía dar más. —Los Lobos están listos para darnos paso—comente sabiendo que mis Lobos ya estaban listos en el cruce para luchar contra nuestros perseguidores. Unos diez minutos después logramos divisar el puente que seria nuestra mejor idea en muchos años. Le llevabamos una gran ventaja a los autos del Consejo asi que teniamos tiempo de cruzarlo tranquilos. Cuando llegamos al otro lado Dickon detuvo el auto. Di la orden y los Lobos hicieron explotar el puente. Quinientos metros nos separaban de una orilla y otra. Varios autos no se detuvieron a tiempo y cayeron por la grieta que tenia como otros quinientos metros de profundidad. Los Hechiceros empezaron a lanzarnos bolas de fuego, pero estas no llegaban a cruzar ni siquiera la mitad de la extensión del crater. —Cuidado—grito Laris cuando una bola de fuego bolo englobada hasta nosotros. Mikeila se puso al frente y creo un escudo sobre nosotros asi que cuando la bola llego a nosotros solo se choco contra el escudo de ella. —Vamonos, no encontraran la forma de cruzar en varios días, eso nos dará tiempo—indicó Dickon subiendose al auto otra vez. Los Lobos de alrededor empezaron a subirse a los vehiculos y yo hice lo mismo con mi Luna. De camino a casa Mikeila se quedo dormida y la sostuve entre mis brazos. Casi estabamos por llegar a casa cuando ella se despertó. —Siempre me han gustado los Lobos—habló Mikeila de repente. Eso me hizo sentir muchos celos. —Una vez me preguntaste cual era mi r**a favorita—aclaró ella con rapidez. Eso era verdad y su respuesta habían sido las Hadas. —Tenemos mucho que conversar, creo que no se nada de ti—comente sobre sus labios para luego presionar suavemente. Mikeila cerró sus ojos y se acercó más a mi. Solo juntamos nuestros labios, pero eso fue suficiente para querer más, mucho más. —Mikeila debes intentar dormir—interrumpió Terrion para cortar nuestro momento de intimidad. Habiamos llegado a la casa y antes de que bajemos del auto ya mamá y Thea estaban afuera. La cachorra corrio a mis brazos de inmediato. Mikeila se hizo a un lado. —Todas las fronteras estan vigiladas, estamos listos para enfrentar lo que el Consejo nos lance—comentó Dorian en un primer momento. —No puedo dormir, mi energia se recupera poco a poco con el tiempo—respondio Mikeila y en eso me di cuenta que hablaba con Terrion. —Ellos bloquearon tu capacidad para regenerarte, osea que tarde o temprano tendrias el poder para liberarte por ti misma del pergamino n***o, pero asi tu nunca lograrias juntar ese poder—explico Terrion con rapidez el resumen. Eso tenia sentido. —Pero ahora ella está unida a mi—hable para que me presten atención. —¿Estan unidos? ¡Entonces Mikeila es mi mamá!—grito Thea llena de alegria. No habia pensado en eso realmente. Mikeila se acerco a la cachorra y froto sus mejillas con suavidad, Thea ronroneo ante su toque. —Si cachorra, yo soy tu mamá—afirmo ella sin dudarlo y eso me lleno de paz. Al fin tenia a mi Luna a mi lado. —Vamos adentro, de seguro están hambrientos—habló mamá para llamar nuestra atención. Rodee la cintura de Mikeila con el brazo mientras que sostuve a Thea con el otro. Caminamos dentro de la casa y mamá ya tenia preparada una cena. Comimos sin preocupaciones, sin hablar de nada relacionado con una guerra o algo mucho peor. Nuestra extinción. Mikeila y Thea se quedaron dormidas en mi cama. Aunque sabia que ella no dormia no quise molestarla. Ambas tenian un olor exquisito juntas, realmente parecian madre e hija. Fui abajo donde Dorian y Dickon hablaban con alguien más por teléfono. —No tiene que haber una lucha, podemos hacer esto sin derramar sangre—habló una mujer del otro lado de la línea. Ellos tenian el telefono en altavoz en medio de los dos. —Chery sabes que eso es imposible—comentó Dickon dandose cuenta de mi presencia. —Hola Chery—salude sentandome al lado de mi amigo. Chery me devolvio el saludo y continuamos hablando sobre reunirnos. Los Angelux no eran guerreros, pero sus dones eran utiles en otros sentidos. Luego de veinte minutos logramos convencerla de concretar una reunión aqui en mis territorios.
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