Capítulo 19: Más unidos

1381 Words
*Mikeila* Eleazar me dejo en la habitación con Thea, la pequeña cachorra habia despertado un instinto que estaba segura jamás podria sentir. Los niños siempre fueron mi debilidad, jamas lastime a uno, pero esto que ella habia logrado generar en mi era más. Mucho más. Una conexion más alla de la sangre o el cariño. Era un amor tan fuerte y tan capaz. Ella se acurruco en mi costado, mientras que me abrazaba con un brazo. Su olor se calmo hasta que finalmente se quedo profundamente dormida. Podia sentir a Eleazar en la planta baja, pero la cachorra me tenía bien agarrada y no queria despertarla. Él se tomo su tiempo para subir con nosotras. Entro sin hacer ruido y se acomodo al lado contrario de la cachorra. Me levanto la cabeza con delicadeza y coloco su brazo a modo de almohada, todo de forma suave para no despertarme. Con el otro brazo tambien abrazo a Thea por sobre mi y a los pocos minutos se quedo dormido. Pasaron varias horas hasta que el amanecer entro en la habitación. Eleazar se desperto y comenzo a acariciarme el rostro y el cuello. Aun tenia los ojos cerrados asi que el seguia creyendo que yo dormia. Deyna golpeo suavemente la puerta y entro unos segundos después. Eleazar le hizo una seña con su dedo de que hiciera silencio. —Me llevaré a Thea—indico ella en un susurro. Cuando ella fue a tomar a Thea entre sus brazos gruñi. Algo que no supe que significaba hasta que senti la energia acumulandose a mi alrededor. Estaba protegiendo a la cachorra. —Tranquila mi Luna, mamá se llevará a Thea a su habitación—explicó Eleazar tomando mi rostro con su mano libre. —Lo siento—ofrecí disculpas soltandola al fin. Deyna con algo más que cautela tomo en brazos a la cachorra y esta vez no se lo impedi, pero no pude evitar seguirlas hasta que ellas entraron a la habitación de Thea. En ningun momento se desperto. —Ella nunca le haría daño a nuestra cachorra—aseguró Eleazar frotando su nariz por mi mejilla. Sabia que estaba impregnandome de su olor. —Quiero lavarme—pedí intentando que él no note mi nerviosismo. Ahora podia sentir todo el cuerpo de Eleazar completamente despierto para mi. —Vamos, yo también lo necesito—respondio él con rapidez sin darme chances a negarme me tomó en brazos y nos entró en el baño. Me despojo de la ropa y entramos al baño. Eleazar era muy musculoso. Todo su pecho estaba lleno de pequeñas cicatrices. A pesar de su regeneración las heridas graves suelen dejar marcas. El sello que me unia a él estaba en su mano izquierda y subia por todo su brazo hasta tomar el hombro y detenerse en el corazon. Las palabras en el idioma antiguo lo nombraban el dueño de mi voluntad y existencia. —¿Quieres que te deje sola?—pregunto él ante mi silencio. Estaba en la ducha, pero aun el agua no me habia tocado, manteniendo mi distancia con él. Negue con la cabeza. Di un paso al frente, pero no pude dar otro más. —Mikeila nunca haré nada que tu no quieras hacer—indicó él con tranquilidad. Su cuerpo decia otra cosa, pero sabia que eso era algo que él no podia controlar. Sí podía controlar sus acciones con respecto a su cuerpo. —Realmente nunca me entregue por voluntad propia—aseguré mirandolo a los ojos. Él gruño, sabia que no fue dirigido a mi. Salio de la ducha sin decir nada y se fue a la habitación. No sabia exactamente como actuar en estos momentos. Eleazar no me haria daño. Él es mi destino. Sali de la ducha sin que el agua me haya tocado y fui a la habitación sin cubrir mi desnudez. Eleazar estaba acostado en la cama cubriendo su rostro con uno de sus brazos. —Quiero volar contigo—pedí colocándome al lado de la cama. Eleazar descubrió su rostro y me miro. Su mirada viajo por mi cuerpo y su m*****o vibro en su lugar. Camine a la ventana que daba al balcon y sali afuera. Me subi al borde de la barandilla y salte. Eleazar se acerco al borde del balcón tambien y sonrió al verme transformada. Acerque mi cuello al balcón y el salto hasta sentarse en medio de él. —Nunca vole sobre alguien—comentó él aferrándose a mis escamas. Podia sentir que tenia miedo, pero nunca lo iba a dejar caer. Eleazar grito cuando emprendí el vuelo. No tarde mucho en elevarme hasta las nubes. Alli estire mis alas y disfrute de las corrientes de aire. —Esto es increíble, tu lo eres—afirmó él acariciando mis escamas. Poco a poco se fue relajando hasta que la emoción y la euforia eran sus principales sensaciones. Cuando llegue a mi objetivo aterrice a unos metros del edificio. Eleazar se bajo de mi y me transforme nuevamente a mi forma humana. Ambos estábamos desnudos, pero no me importo porque sabia que el territorio estaba vacio. Lleva más de cuatrocientos años vacio. Tome la mano de Eleazar y caminamos hasta llegar dentro. El templo de los Dragones era hermoso. Realizado en una piedra sacada de las montañas más elevadas y que brilla a la luz del sol y en las noches destila reflejos de colores a la luz de la luna. —Mis padres se unieron aquí—comenté deteniendome en medio del gran salón. En las cuatro esquinas habia una estatua que representaba los puntos cardinales. Al noroeste habia un Dragon a medio transformar, otra de las cosas que el Consejo nunca me permitio. Aunque no estaba segura de poder hacerlo ya que no todos los Dragones podian lograrlo. Esa estatua marcaba el punto donde los Dragones establecieron su territorio. Eleazar me abrazo desde atras mientras miraba la estatua de mi antepasado. Su rostro no era humano, tenia los dientes muy grandes y el cabello habia sido reemplazado por escamas, sus alas eran lo que más llamaba mi atención. Se extendian por toda la pared. —No haré nada que tu no quieras—afirmó Eleazar ante mi silencio. Asenti segura de que era la verdad. Él nunca me haria daño. Me gire en mi lugar sin salir de los brazos de Eleazar. Su m*****o quedaba en mi estomago, podia sentirlo palpitar. —¿Seras gentil?—pregunte mirandolo a los ojos. Él asintio tragando saliva. —Y si te pido más ¿me lo daras?—pregunte a continuación sin inmutarme por mis propias palabras. Él esta vez lanzo un gruñido. Pegue mis labios a los suyos sin esperar una respuesta clara de su parte. Eleazar me alzo del suelo y me tomo con un brazo de los muslos para mantenerme en el lugar indicado. Empezo a frotarse contra mi, mientras el beso iba arrancando gemidos que cada vez aumentaban de volumen. El frotarse no fue suficiente luego de unos minutos. Coloque mis manos en sus hombros y subi lo suficiente para colocar su m*****o en mi entrada. La sensación de ser llenada por él fue increible. Eleazar ejercio más fuerza sobre mi trasero, apretandolo como si su vida dependiera de ello. Empezo a moverse despacio dentro y fuera de mi. Los gemidos pasaron a ser gritos distorsionados de su nombre. En algun momento él camino hacia una de las paredes y me apoyo en ella. Eso hizo que fuera mejor. Más adentro aún. —Más—suplique cuando una onda de energia se acumulo en medio de mi centro. Eleazar gruño al aire y mordio a un costado de mi cuello haciendo que la sensación de poder explotara por todo mi cuerpo. Vole fuera del templo sin haberme transformado. Vi las estrellas y el universo que nos rodeaba hasta volver a estar entre los brazos musculosos de mi destino. Él se habia tirado al suelo, su respiración siendo un reflejo de la mia. Su pecho me hamacaba con cada inhalación y exhalación de oxigeno. Él ya no estaba dentro de mí, me habia colocado sobre sus piernas de forma sobreprotectora. Respire su olor y sabia que mezclado con el mio era la fragancia más deliciosa de toda la existencia.
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