6.

1899 Words
Ashton Algunas cosas nunca cambian, Lou´s Bar es una de ellas. El mismo bar de madera pulida, los mismos pisos de madera con marcas, las paredes de madera teñida y yesquero de recuerdos. Le enseñé a Megan a bailar aquí, o tal vez ella me enseñó a mí. Su forma de bailar había sido más divertida, de todos modos, si cierro los ojos, a veces todavía puedo sentirla contra mí. Todavía puedo oler su champú, todavía se escucha su suave respiración. Incluso después de todos estos años. Le hago un gesto al camarero para que me traiga otra cerveza y trato de no pensar en Megan. Pero el crujido de la puerta arqueada, de madera vieja, con bisagras viejas, anuncia la llegada de nuevos clientes y veo su reflejo en el espejo que esta detrás de la barra. La versión adulta de ella, cabello rubio oscuro largo, un vestido conservador que oculta los deliciosos tatuajes que, en su momento, emanaban una sexualidad que ni siquiera sus cuellos abotonados podían ocultar. Aún me afecta como si no hubiera escapado del todo de la pubertad, la deseo. Probablemente nunca dejaré de desearla. Y maldita sea si puedo sentarme en la barra dándole la espalda cuando esta tan cerca. Me giro en mi taburete, con una jarra helada en la mano, con la espalda apoyada en la barra de latón que cubre el mostrador. Ah, sí. Sigo siendo Ashton Bailey, relajado, amigable, seguro de sí mismo. Justo en el momento en que levanto la vista y nuestras miradas se cruzaron, un escalofrió eléctrico hace corto circuito en mi cerebro. Trato de saludar con la mano que sostiene la jarra de cerveza, porque el Ashton, aparentemente confiado y relajado, no sabe nada sobre cómo funcionan los líquidos cuando su recipiente se inclina hacia un lado. En cambio, el estupido Ashton lo sabe ahora mientras la cerveza cae de la jarra a mi regazo. En el pasado, yo era un tipo tranquilo y elegante, con mucho movimiento. Ahora, tengo una cerveza empapando mis jeans y mi ropa interior. Pero también tengo a Megan a unos escasos metros de distancia, mordiéndose el labio para no reír, fallando, y una risa brota de ella mientras se dirige hacia mí. Ella cruza los brazos. —Puede que no sea la jugadora más valiosa de la liga, así que, si esta es una nueva forma de consumir cerveza, bien hecho, pero tal vez deberías considerar usar pantalones de goma hasta que le pilles el truco— Pude haber dicho que tenía sed, pero sonrío porque lo único que quiero decirle es lo bien que se ve, lo mucho que quiero sentarme en una mesa tranquila con ella y ponernos al día. Me muero de ganas de decirle que las dos semanas que pase con ella fueron las mejores que había tenido en mi vida y, más que nada, quiero disculparme, arreglar las cosas entre nosotros. En cambio, me quedo allí sentado sonriendo como un idiota mientras otro tipo se acerca, le toca el hombro y le dice. —Amy nos consiguió una mesa. Yo traeré las bebidas, ¿Qué quieres? — ella lo mira y luego me mira a mí y olas de rojo le suben por el cuello hasta las mejillas y me pregunto si esta recordando la noche en que había lamido sal de mi cuello, porque es seguro que yo lo estoy recordando. Se aclara la garganta y sonríe suavemente. —Solo un…refresco light con limón— El asiente y camina detrás de la barra como si fuera el dueño del lugar, y de repente lo recuerdo, Alan algo. Nuestro camarero de la universidad, sus padres en realidad son los dueños del lugar. Entonces me doy cuenta, Alan es su novio. Lo odio, ese cabron con suerte. Yo podría haber sido ese tipo; sin tan solo hubiera descubierto una manera de hacer que ella me perdonara por haber hecho esa maldita apuesta. Diez años atrás… Luka arroja su control de juego al sofá. —¡Mierda! — le he dado una paliza por decima vez esta mañana y el regodeo había perdido casi todo su atractivo mágico. Pero un así acepto el dinero que me apostó en cada ronda del juego. Me encojo de hombros y me levanto. —No puedes jugar Grand Theft auto ni Madden y nadie te está llamando a rendir cuentas tal vez deberías seguir con el ballet— un hecho poco conocido, pero pocos jugadores de futbol saben que el ballet ayuda con la coordinación y el fortalecimiento muscular, la resistencia y el equilibrio. Luka nunca seria elogiado por nada de esto, pero me proteje en la línea y me da tiempo en el bolsillo y si el ballet lo ayuda hacer eso, me pondré mi propio tutu y haré plié junto a él. Pero el odia que sepa sobre su clase de baile, así que, por supuesto, lo uso a mi favor. No quiere convertirse en profesional más de lo que le preocupaba lo que piensen los demás, excepto yo. Sin embargo, eso no lo hace menos imbécil, y no me importa burlarme de el por eso. —Apuesto a que te ves sexy con leotardo— —Si, bueno, a tu chica le gusta cuando me lo quito— Sus ojos se reducen, pero no pude resistir, al igual que el no pudo resistirse a ser un idiota. La broma es para él, yo no tengo una chica, al menos no una estable. —Míralo de esta manera. Tu y tus citas pueden compartir ropa— El asiente, casi sonriendo, pero con Luka, ese tipo de expresión facial significa que algo siniestro esta en camino. —Al menos mis citas pueden salir al sol sin estallar en llamas— Entonces, él sabe sobre mi tiempo con Megan. —¿Perdiste una apuesta o algo así? — En realidad, desde que empecé a salir con Megan, la suerte ha estado de mi lado. He estado pateando traseros en la práctica, no podia lanzar una intercepción o un pase incompleto, pero me lo guardo para mí. —¿No te gusta? — —¿Me gusta? Mierda, no. ¿Tengo miedo de que te convierta en un sapo si todo esto sale mal? Si— se ríe. —Lo juro por Dios. Si veo que te sale una sola verruga, pediré un exorcismo, sin hacer preguntas, te cubro las espaldas, amigo— Lo que tiene es un montón de ideas confusas sobre vampiros, brujas y satanistas. Al parecer, no puede decidir que clasificación le conviene a ella, y no me molesto en corregirlo. —Si. Gracias— —¿Por qué estás perdiendo el tiempo con ella? quiero decir, primero estaba Mila Cox y después esa pequeña hippie de la paz y el amor que quería un poco de tu vida. Ahora estas saliendo con el lado oscuro— Pone sus pies sobre la mesa de café y cruza los tobillos. Es el mayor interés que he visto jamás en Luka por una persona cuyas bragas no estaba intentando tocar. Pero algo en él me dice que no esta tan desinteresado como parece querer que yo piense. —Estamos trabajando en un proyecto juntos— No es como si pudiera decirle más que eso sin traicionar a Megan y tengo curiosidad por ver como se desarrolla todo esto. —Habla con el profesor. Probablemente puedas liberarte de eso— Luka utiliza su condición de jugador de futbol americano para librarse de todo lo que no quiere hacer, sobre todo las tareas. —No, estoy bien— No esperaba disfrutar estando con Megan como lo estoy haciendo. Pero ahora, pensar en ella me hace sonreír. Luka me mira fijamente y yo miro hacia otro lado. —La quieres a ella— Arqueo una ceja como si hubiera hecho una gran revelación. —Amigo. Hay unas mil chicas en esta escuela que estarían felices de pulir tu trofeo sin que tengas que ponerte una vacuna contra el tétano y ver un sacerdote después. Alison Ohara. Sandy Brooks— Marca unos cinco nombres más con los dedos antes de entrecerrar los ojos. Deltas. Omegas. Kappas. Tu eres Ashton Bailey, una leyenda, un fenómeno. Sus bragas se derriten cuando entras en una habitación. No necesitas a vampirina cuando hay un saco de chicas de la hermandad listas para gritar tu nombre en sus almohadas— Y ahí está. Ha dejado claro el punto que yo he estado ignorado: yo quiero a Megan. —Ella quiere ser una Delta— —Y yo quiero una polla más grande— Baja la mirada. —Por supuesto, ya tengo que atarla para que no se me vea por encima de mis jeans, así que una más grande podría ser exagerada— Pongo los ojos en blanco ante su preocupación por el tamaño de su polla. Tiene la camioneta más grande de la casa, la cuenta bancaria mas grande y se asegura de que todos lo sepan. El tamaño del pene es solo otro punto a su lista. Se ríe y toma una cerveza del balde que hay junto al sofá. Después de darme una, abre la suya y tomo un largo trago antes de volver a hablar. —Es imposible que llegue a ser una Delta. Incluso si pudieras hacerla presentable que lo dudo, no tiene el dinero ni el estatus necesarios— Mientras miro mi cerveza, en lugar de estrangularlo como quiero, se ríe. —Quiero decir, probablemente me acostaría con ella siempre y cuando no saque su libro de hechizos o intente sumergirme en su caldero— mueve las cejas. —Pero ella no es realmente el tipo de chica que va a encajar cuando nos graduemos y nos hagamos profesionales— No es algo que haya considerado ya, pero no se trata tanto de transformarla en una Delta como de ayudarla… a conseguir a Luka. Mierda. —Tal vez— Y tal vez quiero detener todo el asunto, excepto que entonces no tendré motivos para verla y eso es inaceptable. —Deberías follartela y terminar con esto de una vez para que puedas volver a ser tú mismo— se ríe como si acabara de contar el chiste ms gracioso jamás contado. —Ella no es así— Me mira fijamente hasta que me arde la piel. —Ella es…diferente— —Diferente. ¿Qué significa eso? — no respondo. No le digo que ella no me quiere y, por desgracia, no tiene por qué hacerlo. Pero tampoco le digo que ella lo quiere a él. —Mierda. Has encontrado a la única chica en todo este maldito lugar que no quiere andar desnuda contigo— se ríe y junta las manos. —Puede que me encante con todas sus virtudes— Y realmente no me gusta que hable así de ella. —Vete a la mierda Luka— Se ríe de nuevo. —Podrías hacerlo conmigo, ya que no vas a recibir nada de eso— Estoy a unos diez segundos de que le patee el trasero fuera del videojuego y luego se lanza a matar. —Te apuesto mil nuevos y flamantes dólares a que ni siquiera llegas a tercera base y otros mil a que las Delta tampoco la aceptaran— —Trató— Y el movimiento más estupido que he hecho en mi vida fue aceptar su apuesta.
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