Durante los siguientes días todo surgía con naturalidad, sus vidas se habían vuelto sencillas y sin problemas cada quien se dedicaba a realizar sus actividades y llegó una ocasión especial. Era cumpleaños de la pequeña Natalie Y Samuel había planeado una pequeña fiesta para ella. Todos estaban invitados a celebrar con ellos. Dentro de la mansión Mayer en el jardín ya había instalada una enorme carpa con mesas decoradas en color rosa, sofás con mullidos cojines a juego con las mesas, un enorme juego inflable y un carrusel para los niños, una gran mesa con bocadillos dulces y un enorme pastel de cumpleaños. Todo estaba lleno de globos y decoraciones en rosa y morado. Al llegar la pequeña Natalie del colegio se quedó asombrada sus ojos se abrieron por completo en un asombro total. —¡Papá

