-¡Cállate! Cada quien se busca el pasatiempo que desea. -Dijo ella ya un poco más molesta. -¡Dame la muñeca por favor!
-Esta cosita ¿Enserio te gusta tanto? -La levantó aún más para analizarla detenidamente en la luz. -Para mi no es tan impresio... -Una daga entró volando por la ventana perforando la garganta del joven quien aún sostenía la muñeca.
-¡Ouchhh! -Solo pudo quejarse de este modo mientras su hermana lo veía impactada, sin poder reaccionar durante varios segundos.
-¿Qué pasó? -Gritó la madre asustada mientras se acercaba pues no pudo apreciar la herida de su hijo, solo reaccionó por el golpe que rompió los vidrios y el quejido de su hijo. -¡O santo Dios! -Gritó sin más al ver la sangre en el sillón que ya comenzaba a ensuciar el piso. -¡Hijo!, ¿Qué te sucedió?
Pero el joven poco pudo hacer con la herida que ya le cortaba la respiración, lo único que pudo hacer fue bajar las manos soltando a la muñeca que cayó lejos y llevarse las manos a la garganta con una profunda desesperación. Poco a poco se fue debilitando hasta que no pudo más y recargó por completo el cuerpo en el sofá quedando inmóvil.